La polémica por su mansión marcó el inicio del juicio contra Freiler

El camarista dijo ser víctima de un "bombardeo mediático" y confrontó con el jurado; el debate sobre sus bienes atravesó las seis horas de la primera jornada del proceso
Iván Ruiz
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25 de octubre de 2017  

Freiler y su abogado, José María Olivares, ayer, en la sala del jury
Freiler y su abogado, José María Olivares, ayer, en la sala del jury Crédito: Ricardo Pristupluk

"Usted dijo que mentíamos, entonces le quería mostrar algo... ¿Conoce esta escritura?", le preguntó el consejero Miguel Piedecasas al juez Eduardo Freiler . Fue el único momento en que acusador y acusado quedaron cara a cara en una audiencia que llevaba cuatro horas. Piedecasas levantó la escritura, lo miró, señaló un renglón y leyó: "El valor fiscal de su casa es de $ 5,3 millones".

Esa escritura es el documento que más compromete a Freiler en el juicio político, que está en horas decisivas. Materializa la compra de una mansión de 600 metros cuadrados cubiertos frente a la quinta de Olivos, propiedad que el magistrado todavía no puede justificar.

Freiler presenció ayer la primera audiencia de su juicio político con una media sonrisa en su cara. Ese gesto se acentuó, sobre todo, cuando la acusación liderada por el macrista Pablo Tonelli descargaba, una tras otra, las pruebas sobre su enriquecimiento indebido.

Fueron seis horas de una audiencia que tuvo momentos tensos, pero que no superaron el énfasis argumentativo. El jueves será la última jornada del juicio político, cuando el camarista tendrá la última palabra para defenderse. Lo acusan de haberse enriquecido de manera indebida; son $ 16 millones los que Freiler no puede justificar, aseguran sus acusadores.

Freiler declaró la casa por la mitad de su valor fiscal y no informó las obras que realizó durante un año
Freiler declaró la casa por la mitad de su valor fiscal y no informó las obras que realizó durante un año Fuente: Archivo - Crédito: Ricardo Pristupluk / LA NACION

La casa en Olivos, ocho autos, tres embarcaciones, un departamento en Pinamar , terrenos en Necochea , caballos y ganado, entre otros bienes. Freiler sostiene que pudo comprar todo eso y más con su único ingreso de camarista federal. "¿Se ajusta a la lógica que haya gastado el 88% de su sueldo en sus tarjetas de crédito? ¿Se ajusta a la lógica que, además, el 30% de sus ingresos corresponden a la cuota alimentaria de sus hijos? ¿Se ajusta a la lógica que el 35% de sus ingresos lo gasta en el alquiler de su casa?", atacó el diputado Tonelli. Freiler, inmutable, estiraba un poco más su media sonrisa.

La acusación enfatizó sobre la compra de su casa. Freiler pagó oficialmente por su mansión blanca apenas $ 2,8 millones, según la escritura que reveló LA NACION en 2015. Pero el juez tuvo que desembolsar $ 1,6 millones (cuyos fondos no justificó), mientras que tomó un crédito hipotecario de $ 1,2 millones con la financiera Inversora Callao para culminar la operación.

El valor de mercado de la propiedad es mucho más alto, según fuentes inmobiliarias consultadas por este diario. En la escritura se afirma que Freiler compró la casa por $ 2,8 millones, casi la mitad de su precio según la valuación fiscal, que en el propio documento se consigna en $ 5,3 millones, y muy por debajo de los $ 20 millones estimados por expertos inmobiliarios.

"Bombardeo mediático"

Su abogado lo defendió por una hora. Atacó al Consejo de la Magistratura por la polémica sesión en la que se aprobó el inicio del juicio político. Y volvió a pedir la nulidad del proceso. El jury, tras media hora de deliberación, volvió a rechazar por mayoría ese pedido. Diana Conti fue la única integrante del jurado que consideró que el juicio no debía seguir.

Freiler se sacó los lentes, acomodó el micrófono y comenzó una breve defensa. "Mienten deliberadamente. Soy víctima de un bombardeo mediático", dijo. Y contraatacó: "Mi casa es sólo un tercio de la casa del diputado Tonelli, según leo en su declaración jurada".

El camarista aprovechó su intervención para lanzar una chicana que molestó al jurado. "Repiten y repiten números fantasiosamente", dijo sobre los acusadores. "Por suerte está [Hugo] Marcucci, que es contador", agregó, en referencia al diputado radical que es parte del jurado. "Marcucci, que es muy apto para integrar el jury", lanzó. La presidenta del jurado le advirtió -con evidente malestar- que se limite a referirse a su defensa sin incurrir en cuestiones personales.

Antes de cerrar su intervención, Freiler se dirigió otra vez al jurado, pero para declararse inocente: "No tienen cómo probar los puntos que aparecen en el dictamen. Les pido que las mentiras de la prensa no les inunden la cabeza".

Por: Iván Ruiz
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