La UOM de Caló acordó una suba del 24%
El aumento se sellará el lunes en el Ministerio de Trabajo y servirá como una referencia para otros gremios; así, el jefe de la CGT oficialista logra un alza que duplica a la inflación del Indec
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Antonio Caló empuñó la lapicera y bromeó: "¿Firmo por el 25, ministro?" Carlos Tomada no le siguió demasiado la corriente y cortó el chiste: "Dale que acá estás como secretario general de la CGT y no de la UOM". Detrás de la anécdota, escenificada anteanoche en el Teatro Nacional Cervantes, la paritaria de los metalúrgicos ya está acordada de palabra y se sellará formalmente el lunes próximo, en la sede del Ministerio de Trabajo.
El aumento salarial será del 24%, a pagarse en dos tramos: un 17% a partir de abril y el 7% restante en julio. Además, habrá dos bonificaciones extra de 680 pesos. El acuerdo será anual y servirá como referencia para el resto de los sindicatos, ya que la UOM es el gremio que conduce el jefe de la CGT alineada con la Casa Rosada.
Inicialmente, Caló había arrancado la negociación con un pedido de suba salarial del 32%. Tras el unánime rechazo de las cámaras empresariales y la presión ejercida desde el Gobierno, el metalúrgico bajó sus pretensiones a un 24%. El alza, de todos modos, alcanzará el objetivo central del gremio: que el salario básico supere la barrera de los 5000 pesos.
Acostumbrado a enviar mensajes ambiguos o a sumirse en silencios cargados de sentido, Caló amenazó durante dos semanas con activar eventuales medidas de fuerza si no llegaba a un acuerdo salarial. Sin embargo, en la mesa chica de debate de la UOM, fue él quien le bajó el tono a esta iniciativa, impulsada por los sectores más díscolos del gremio metalúrgico.
El apretón de manos entre Caló y los empresarios se dará el lunes próximo ante la presencia del ministro de Trabajo, Carlos Tomada. Si bien aún está en debate si el aumento del 24% contemplará a la categoría más alta, el acuerdo ya es un hecho, según confirmaron a LA NACION fuentes gremiales y empresariales.
La inflación dejó de ser un tabú para el gremialismo aliado a la Casa Rosada. Caló y el resto de sus colegas de la CGT oficialista reconocieron públicamente que no se fían por las estadísticas del Indec para negociar salarios. Ni siquiera el estatal Andrés Rodríguez, de UPCN, cree que la inflación de 2012 fue del 10,8%, tal como informaron anteayer el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y el ministro de Economía, Hernán Lorenzino.
Tampoco se fían de las estadísticas oficiales en la CTA kirchnerista de Hugo Yasky. Es probable, incluso, que desde esta central surja un pedido al Gobierno para blanquear las verdaderas cifras. La solicitud se dará recién en agosto, en el marco del Consejo del Salario.
A Caló no lo echó para atrás la cara de piedra de Moreno cuando ratificó la veracidad de los números del Indec. Durante la negociación con los empresarios, y delante de Tomada y la viceministra del área, Noemí Rial, el jefe de la UOM insistió en que los gremios miden la inflación "con el changuito del supermercado". Volvió a apelar a este argumento cuando justificó su demanda inicial de un aumento del 32%.
Sin embargo, en público, Caló intentó mostrarse alineado y no avivar tensiones con el Gobierno. "Más allá de los tironeos que podemos tener con el ministro [por Tomada], en la Argentina podemos discutir convenios colectivos de trabajo mientras que en España, como en otros lugares de Europa, se discuten despidos todos los días", dijo el metalúrgico durante la presentación de un concurso de cortometrajes que impulsan la CGT, el Ministerio de Trabajo y la Secretaría de Cultura.
Caló prefirió callar cuando se lo consultó sobre las dudas de Lorenzino ante la televisión griega para responder acerca de la verdadera inflación. Pero lo que no dijo el metalúrgico lo vociferó Jorge Omar Viviani. "Estuvo medio gil, algo flojito de papeles como auto de gitano", bromeó el líder de los taxistas. Y reclamó, con cierta preocupación: "Se tiene que blanquear no solamente el Indec, sino la economía de la Argentina, ya que hay un 35 o 36% de trabajadores no registrados".
El cierre de la paritaria de los metalúrgicos tal vez sirva como referencia para otros gremios. La Bancaria, por ejemplo, no aceptó la suba del 20% y la semana próxima llamaría a un paro general si los empresarios no mejoran la oferta. Mientras tanto, los camioneros de Hugo Moyano activaron su negociación salarial con un pedido inicial del 30 por ciento.
Cifras que sirven de referencia
Las paritarias de Moyano y Caló influyen en otros gremios
Antonio Caló
Jefe de la UOM y de la CGT oficial
- 32% es lo que pidió la UOM
Tras admitir presiones del Gobierno, aceptó la suba de 24%. El salario básico superará los 5000 pesos
- 30% es lo que pidió Moyano
Reclamó esta cifra por escrito en el inicio de la paritaria, el lunes pasado
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