Las consignas que dominaron la marcha
La inseguridad, el rechazo a la corrupción y a la re-reelección, entre las mayores demandas
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"No a la reforma constitucional", dice en una bandera celeste y blanca que ocupa el ancho de la avenida Santa Fe. Detrás van los vecinos que se reunieron en la esquina de Callao para marchar hasta Plaza de Mayo.
Al frente camina Marcelo Bustos. "Dicen que la Plaza está llena", festeja mientras camina erguido entre dos redoblantes. Tiene 33 años y es comerciante. Se define como "miembro fundador" de la Agrupación Ciudadanía Activa, que, según cuenta, "nació con los primeros cacerolazos". "No los de hace unos días. Los de 2001", aclara enseguida.
Bustos forma parte del universo de manifestantes que ayer protestaron frente a la Casa Rosada no como autoconvocados, sino como integrantes de grupos surgidos en los últimos años al calor de distintos reclamos. "Creemos que el intento de reformar la Constitución es el problema madre y por eso estamos acá", explica a LA NACION mientras avanza por la Avenida 9 de Julio.
Jorge Sonnante reparte volantes a pocos metros de la reja que rodea el Obelisco. Tiene 39 años y vende productos de aromaterapia. "El cambio comienza desde los ciudadanos", exclama mientras estira el brazo para distribuir los panfletos. Con la otra mano sostiene un megáfono. Integra Indignados Argentinos, una suerte de "filial" local del 15-M español con adherentes en Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. Internet y sobre todo Facebook y Twitter son claves en la comunicación entre ellos. "Ya le dimos demasiadas oportunidades a la clase política. Ahora nos toca a nosotros", asegura sin más precisiones.
Las consignas cantadas se mezclan en el aire. El "Argentina sin Cristina" se cruza con el "se va a acabar la dictadura de los K" y "Boudou cabrón, queremos tu prisión". Suena el añejo "que se vayan todos".
Dolores Insaurralde tiene 26 años y es abogada. Milita en la Juventud de Pro en Recoleta. Entra a la Plaza abrazada a un cartel de cartulina celeste que ironiza con la posibilidad de comer por seis pesos. "Quiero vivir en un país en el que se respete la democracia", dice. A su alrededor abundan las baneras que piden "defender" al Banco Ciudad.
"Estoy harto de la ola de robos y de la corrupción de los políticos", suspira Silvio Ovettini. Es comerciante. Nació y vive hace 44 años, en Las Toninas. Orgulloso, sostiene uno de los extremos de la pancarta que lo identifica como parte de los Vecinos Autoconvocados del Partido de la Costa. "Algo tiene que cambiar", se ilusiona, sorprendido por la convocatoria.
A pocos metros, la vedette Natacha Jaitt se pasea en ropa interior de encaje y arrastra miradas. A su alrededor, la Plaza se vacía despacio.
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