Las senadoras peronistas, en pie de guerra
Toman represalias al sentirse discriminadas en su bloque
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Las mujeres del bloque de senadores justicialistas se pintaron la cara.
Hartas de considerar que los varones con poder en la bancada tejen y destejen la trama parlamentaria a su antojo, decidieron organizarse y dar batalla.
Esta vez su principal arma no será la seducción, sino la fuerza: el manejo del quórum.
La estrategia ya fue ensayada. Cuando sus compañeros de bloque intentaron por primera vez tratar en el recinto el proyecto de bienes culturales sin discusión previa y con algunas trampas, según ellas intuían, una de la senadoras hizo correr la voz. Entonces se fueron levantando una a una de sus bancas y dejaron la sesión sin número para cuando llegara el momento de votar.
El jefe del bloque, José Luis Gioja (San Juan), quedó gesticulando solo. Las legisladoras se juramentaron para insistir en este tipo de "sorpresas" hasta que "ciertos métodos parlamentarios no cambien”, dicen.
El menú de reclamos es variado. Critican que en el bloque justicialista casi no exista discusión de las leyes; que los acuerdos se arreglen entre unos pocos y luego se impongan en el recinto; que haya discriminación en los proyectos que llegan a las sesiones.
“Vamos al recinto como un rebaño –graficó la senadora tucumana Malvina Seguí (PJ) a LA NACION–. En el bloque se discute todo atropellado y no sabemos bien qué se va a debatir en la sesión. Muchos senadores nos subestiman.”
Detonante
La reciente denuncia efectuada por el medio británico Financial Times del supuesto pedido de sobornos para frenar un paquete de leyes que molestaban a los banqueros las hizo explotar.
“No nos resignamos a seguir trabajando sin reglas de juego claras, como la falta de discusión. No voy a tirar por la borda una trayectoria por cierta metodología de trabajo. Muchas veces minimizan a los nuevos porque no tenemos experiencia. Pero los senadores viejos son los que se identifican con los viejos hábitos, los códigos y la prepotencia”, protestó la senadora Graciela Bar (Entre Ríos) al ser consultada por LA NACION.
Las mujeres peronistas que integran la Comisión de Asuntos Constitucionales (también de otros bloques partidarios) no sólo cuestionaron las deformaciones del sistema legislativo, sino que muchas de ellas se pusieron al frente de la investigación de las supuestas coimas pedidas a banqueros y ahora son su principal sostén.
La presidenta de la comisión, Cristina Fernández de Kirchner (Santa Cruz), de personalidad avasallante, condujo la pesquisa a niveles inesperados.
Seguí hizo punta en la denuncia y aportó datos clave. Sonia Escudero (Salta) tuvo una participación activa. Liliana Negre de Alonso (San Luis), Nélida Martín (San Juan) y Azucena Paz (Formosa) acompañaron con perfil más bajo.
Por fuera de la comisión también recibieron el apoyo de las senadoras Bar, Mabel Caparrós (Tierra del Fuego), María Elisa Castro (Santiago del Estero) y Roxana Latorre (Santa Fe).
“Hemos empezado a ventilar algunas cosas sin respetar los códigos de silencio. Esperamos el momento para mostrar lo que podemos hacer”, prometió Seguí.
En el grupo de las rebeldes ellas contabilizan a una decena de mujeres de las 16 que componen el bloque. Fueron levantando presión contra ciertas prácticas parlamentarias cuando pensaban que podrían cambiarlas y a poco de asumir se llevaron una desilusión.
“Creíamos ciegamente que era posible corregir todo esto porque éramos nuevos, pero después nos dimos cuenta de que los pasos se hacían más lentos –recordó Bar–. Nos decían que no era el momento político para hacer cambios... La corporación cuida su quinta.”
Ellas entonces empezaron a conversar en los pasillos, se juntaron con quienes tenían más afinidad y comprobaron que las quejas por lo que llaman “el sistema” eran las mismas. Las más combativas lo plantearon en el bloque, y otras acompañaron con una “resistencia pasiva”, como la llaman.
Cuestión de género
Las senadoras quieren evitar que esta pelea quede circunscripta a una cuestión de género, porque, explican, “es un problema de cómo se maneja el poder”.
“Este no es un problema de género ni de partidos políticos –precisó Latorre a LA NACION–. Hay un núcleo duro que forma parte de un viejo sistema de relaciones, y eso es lo que queremos cambiar.”
La senadora Escudero opinó que, si bien “algunas cosas comenzaron a cambiar desde el escándalo de los sobornos”, “hubo una falta de respeto porque los viejos legisladores se distribuyeron las comisiones más importantes y negaron espacios a la mujer”.
Las legisladoras comenzaron a armar su alianza femenina desde el trabajo en la comisión para transparentar el funcionamiento del Senado, que preside Martín.
“Ahí tomamos conciencia de que había muchas injusticias”, relató Bar.
Pero lo que más las unió fue la sospecha que se lanzó sobre Seguí en el inicio del escándalo de los sobornos.
“Seguí se ha hecho respetar porque fue víctima de una terrible operación. Eligieron mal el adversario, no midieron que ella fue la fiscal de Estado que puso preso al ex general Bussi (Antonio Domingo)”, aseguró Latorre.
Por este episodio la senadora tucumana recibió una carta de su par radical Miriam Curletti (Chaco) que revela que los lazos de género trascienden los límites partidarios.
“Animo Malvina –le escribió recientemente Miriam Curletti–. Estamos comprometidas con una verdad que supera los tiempos, no es virtual y habrá de resistir cualquier batalla.”
Las mujeres en el Senado están en pie de guerra. Y las del justicialismo hasta se animan a soñar con presidir el bloque.
La rebelión de las mujeres
Cristina de Kirchner
- La presidenta de la Comisión de Asuntos conduce la investigación legislativa del supuesto pedido de sobornos a banqueros que fue efectuada por su par justicialista Malvina Seguí, que aportó datos clave.
Graciela Bar
- “No nos resignamos a seguir trabajando sin reglas claras, como la falta de discusión. Nos minimizan porque no tenemos experiencia. Los senadores viejos son los que se identifican la prepotencia.”
Roxana Latorre
- “Este no es un problema de género ni de partidos políticos. Hay un núcleo duro que forma parte de un viejo sistema de relaciones, y eso es lo que queremos cambiar”, dijo la senadora por Santa Fe.
Sonia Escudero
- La senadora por Salta también tuvo una participación activa en el intento de dilucidar la denuncia por supuestas coimas. Sus pares Negre de Alonso, Marín y Paz avalan la actividad, pero con un perfil bajo.




