
Los empresarios colmaron el salón y elogiaron a Kirchner
Habituados al silencio en los últimos tiempos, celebraron con euforia el anuncio
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Una multitud apretujaba a Néstor Kirchner en el Salón Blanco y los empresarios se desvivían por acercarse a saludarlo. "¡Argentina, Argentina!", coreaban alrededor. Con el saco arrugado por los empujones, el Presidente saludó con la mano derecha a Cristiano Rattazzi, presidente de Fiat, y con un abrazo al dirigente de la UIA José Ignacio de Mendiguren.
Todos los ejecutivos, hasta los habitualmente más críticos, se mostraban exultantes luego de conocerse la decisión de cancelar la deuda con el Fondo Monetario Internacional. Rattazzi se acercó a Luciano Miguens, presidente de la Rural, y le dijo al oído, casi a los gritos, con acento italiano: "Mejor es pagar que usar la plata para gasto corriente". Miguens sonrió y asintió.
Eduardo Elsztain, dueño de IRSA, aplaudió cada vez que el auditorio ovacionaba el discurso de Kirchner. Rattazzi sólo se sumó al final, con palmas menos entusiastas. Después, el de IRSA dijo a LA NACION: "En un negocio, lo mejor que se puede hacer es pagar deudas. Es mejor usar la caja para pagar, antes que para seguir endeudándose. Como concepto, es muy bueno". Cerca, el empresario automotor advirtió: "Ahora habrá más libertad. Y la libertad tiene que ser utilizada sabiamente".
Hombres acostumbrados en los últimos tiempos al silencio ante cualquier medida oficial, los empresarios se preocuparon esta vez por dar sus opiniones con inusual insistencia. "La Asociación Empresaria Argentina considera que se trata de un hecho muy positivo, que refleja la fortaleza de la actual economía argentina -dijo la entidad que preside Luis Pagani-. De la misma manera, desea resaltar que esta iniciativa es posible gracias a la política de disciplina fiscal implementada por el gobierno nacional."
Héctor Méndez, presidente de la Unión Industrial Argentina, se quedó hasta el final hablando con infinidad de radios. Al igual que Osvaldo Cornide, de CAME, uno de los pocos dirigentes que deambulaba por el Salón Blanco cuando ya casi nadie quedaba. Méndez soltó una frase grandilocuente ante la consulta de LA NACION: "¡Cincuenta años esperando una noticia así..! Es una realidad increíble". Se le preguntó si el uso de las reservas no podría afectar la solidez: "Hay buen nivel de reservas, los números macroeconómicos están muy bien. No hay por qué preocuparse". Alberto Alvarez Gaiani, presidente de Copal, que agrupa a las firmas alimentarias, se acopló a los elogios: "Pagar la deuda es algo inédito en nuestro país".
Muchos emplearon incluso palabras más comunes entre dirigentes políticos. Angelo Calcaterra, CEO de Sideco, del grupo Macri, habló de dignidad. "Lo más importante -dijo-, más allá de los efectos en la macroeconomía, es cómo se recupera el estado de ánimo de la sociedad, se revaloriza la confianza en nosotros mismos, se revitaliza y se dinamiza la posibilidad de crecimiento. Es un modo de ir recuperando nuestra propia dignidad."
Euforia entre banqueros
En el sector financiero también celebraron. "Es una muy buena medida -sostuvo Adelmo Gabbi, presidente de la Bolsa-. Especialmente porque significa no romper con el Fondo." Mario Vicens, de la Asociación de Bancos de la Argentina, destacó el manejo de las cuentas públicas: "La decisión es buena porque está adoptada en el marco de un ejercicio muy responsable de política fiscal y monetaria". Y Eduardo Hecker, del Banco Ciudad: "Estoy de acuerdo, porque el Gobierno gana un grado de autonomía y porque el marco internacional es favorable para este tipo de medidas".
Lo mismo entusiasmó a Carlos de la Vega, de la Cámara Argentina de Comercio, que relacionó el discurso con la lucha contra el alza de precios. "El Presidente dijo que se recuperaba la total libertad económica nacional, y esto asegura la necesidad de una estrategia de largo plazo. Me gustó que hablara de una política monetaria prudente que no abandonará. Una clara señal para el tema de la inflación".
La pregunta acerca de un eventual debilitamiento monetario fue una de las más recurrentes. Mendiguren confió ciegamente en las palabras de Kirchner. "El Presidente hizo los cálculos y dijo que no afectaría la solidez fiscal. No abandonará esa política de solvencia. Nosotros esperamos que esto repercuta en una baja en los costos de financiamiento en el exterior".




