
Macri: decide hoy Oyarbide si lo procesa por espionaje
Preocupación del jefe de gobierno: cree que el fallo será desfavorable
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Mauricio Macri está preocupado. Esta noche podría quedar frente a la peor situación desde que asumió la jefatura de gobierno porteño: el juez federal Norberto Oyarbide prevé resolver su procesamiento por las escuchas telefónicas que tuvieron como víctimas a su cuñado, Néstor Leonardo, y a Sergio Burstein, familiar de una de las víctimas de la AMIA.
La resolución, que tendría dos cuerpos -más de 400 carillas-, ya estaba ayer casi lista en el juzgado y en etapa de relectura final. Si los funcionarios judiciales concluyen a tiempo, el juez la firmaría al anochecer. Además de Macri, a quien el juez consideraría integrante de una asociación ilícita, quedarían procesados el ex jefe de la Policía Metropolitana Jorge "Fino" Palacios, el ex ministro de Educación porteño Mariano Narodowsky y los dos jueces misioneros que autorizaron las escuchas telefónicas ilegales, indicaron fuentes judiciales.
El ministro de Seguridad porteño, el ex juez Guillermo Montenegro, podría ser beneficiado con una falta de mérito; Oyarbide entendería que no habría pruebas como para procesarlo por encubrir las escuchas ilegales. Esta decisión le allanaría el camino para un sobreseimiento, con el que quedaría desactivada la recusación que presentó el funcionario contra el juez.
Con Montenegro sobreseído, Oyarbide no correría riesgos de que le saquen el caso.
Por lo pronto el ex juez misionero José Luis Rey, que autorizó alguna de las escuchas, fue excarcelado ayer por la Cámara Federal, que consideró que no existía peligro de que entorperciera la investigación, aunque sigue bajo proceso. La situación de su colega Horacio Gallardo se definirá la semana próxima.
Macri cree que su destino judicial es inexorable. Le duele la espalda y no sabe ya cómo apoltronarse en el sillón de su despacho, pero sus amigos le aconsejan que no repita sus sesiones con el masajista de Colmegna, el spa porteño donde meses atrás tuvo un áspero cruce verbal con Oyarbide, en el vestuario. Mientras se cambiaban de ropa, Macri le reprochó al juez que lo pusiera en la tapa de los diarios con sus anuncios de una inminente citación judicial.
Oyarbide fundaría su procesamiento en indicios que señalan que la contratación del espía Ciro James en el Ministerio de Educación porteño ocurrió un día antes de que se dispusieran las escuchas telefónicas a su cuñado. Y que, el día en que fue designado, James retiró de la SIDE los casetes con las escuchas telefónicas a Leonardo.
También argumentaría que el celular de James se activó en zonas cercanas al domicilio de Macri en ocasiones en que el espía retiraba nuevas escuchas. La hipótesis del juez es que Macri impulsó a través de Palacios la contratación de James y que escuchó a Sergio Burstein por su oposición a la designación de Palacios en la Metropolitana.
Macri se defiende, al sostener que Oyarbide es un instrumento del kirchnerismo, que quiere acabarlo políticamente, y señala que la investigación está sesgada. Dicen que no investigó todas las comunicaciones de James, sino sólo las 192 que mantuvo con Palacios. Sus asesores armaron gráficos donde se ve que James habló por teléfono 16.397 veces con su socio y 7600 con la Universidad de La Matanza, donde también trabajaba, además de en la Policía Federal. Nunca habló con Macri, según los registros.
Listas
En el oficialismo hicieron una lista en la que se ve que Burstein tuvo pinchado el teléfono un mes y Leonardo, 10 días, mientras que las otras víctimas del espionaje ilegal llegaron a tenerlo un año pinchado; sin embargo, eso no fue investigado.
Los abogados de Macri lo tranquilizan con pronósticos técnicos: en un juicio oral sería sobreseído en 15 minutos, le dicen. Pero para llegar a esa instancia su procesamiento debe ser analizado primero por la Cámara Federal porteña y, si el tribunal confirma esa decisión, eventualmente por la Cámara de Casación Penal. Ese camino puede llevar el caso de espionaje hasta fin de año, un plazo riesgoso para quien pretende ser candidato presidencial en 2011.
Los camaristas que deberían analizar un eventual procesamiento de Macri son Guillermo Farah, Jorge Ballestero y Eduardo Freiler. En el macrismo están convencidos de que Farah puede fallar en su contra y de que Freiler puede pronunciarse en su favor. Estiman que Ballestero puede ser quien incline la balanza.




