Macri mantuvo una agenda paralela, en un día de corridas frenéticas

El presidente Macri, al abandonar ayer la Casa Rosada
El presidente Macri, al abandonar ayer la Casa Rosada Fuente: Archivo - Crédito: Fabián Marelli
Los mandatarios fueron recibidos por Marcos Peña, en una Casa Rosada dominada por el nerviosismo
Maia Jastreblansky
Santiago Dapelo
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12 de abril de 2019  

A toda velocidad, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio , atravesó la galería de los Bustos Presidenciales, la entrada principal a la Casa Rosada, rumbo a la explanada por la que ingresan a diario el presidente Mauricio Macri y los ministros. Un rato antes, fue Fernando de Andreis, el secretario general de la Presidencia, quien se transformó en velocista para cruzar el también denominado Hall de Honor. Dos horas después, por la explanada lateral de la Casa de Gobierno irrumpió el hoy asesor todoterreno Mario Quintana. También agitado y con papeles en la mano.

Fue un día atípico, en una Casa Rosada atravesada por el nerviosismo y la ansiedad.

A medida que llegaba la hora señalada -la reunión comenzó a las 15-, los gobernadores de Cambiemos y los funcionarios que no habitan en la Casa de Gobierno fueron llegando a la cita. La primera en arribar fue también la que se marchó en primer lugar: la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, quien se retiró una hora antes de que finalizara el encuentro porque tenía un acto en Vicente López junto al intendente Jorge Macri.

Marcos Peña abrió su despacho en el primer piso de la Casa Rosada para recibir a los cinco mandatarios de Cambiemos. Uno por uno, le entregaron al jefe de Gabinete una carpeta con sus propuestas económicas para amortiguar el impacto de la crisis económica. A la mesa política se sumaron una decena de funcionarios técnicos.

Peña fue el "bastonero". Durante tres horas fue enumerando los tópicos de las medidas para darles la palabra a los funcionarios del área y luego abrir la mesa a discusión.

Mientras, en la planta baja, los colaboradores del jefe de Gabinete armaron el escenario para una conferencia de prensa. La Casa Rosada pidió a los asistentes un pacto de silencio para evitar que se filtren las medidas económicas bajo análisis hasta el anuncio del Presidente, que será el próximo miércoles.

Solo Peña quedó como vocero de la reunión en un posterior intercambio con los periodistas, en el Salón de los Pueblos Originarios.

Mientras el jefe de Gabinete oficiaba de maestro de ceremonias entre los mandatarios y los funcionarios, Mauricio Macri mantuvo una intensa agenda paralela. Primero se reunió con el diputado nacional Martín Lousteau, en lo que fue el segundo encuentro entre el Presidente y el economista en menos de una semana.

De la charla, que duró una hora en el despacho del Presidente, también participó el presidente de YPF, Miguel Ángel Gutiérrez. Un rato después, quien mantuvo una reunión a solas con Macri fue Gabriel Hochbaum, director de Relaciones Institucionales del Grupo América y un reconocido operador político. Pasadas las 18, el Presidente se fue de la Casa Rosada.

Los gobernadores radicales también jugaron su partido. El ingreso fue en silencio y también la salida, salvo para Alfredo Cornejo. El gobernador mendocino, uno de los que mantienen una relación de tirantez con la Casa Rosada, le hizo un guiño al Gobierno. Cuando parecía que seguiría el camino de sus socios -Morales y Valdés salieron raudamente de la Casa de Gobierno-, ante el requerimiento de los periodistas acreditados, el mandatario mendocino regresó sobre sus pasos para dejar sentada su posición.

"El Gobierno está receptivo al pedido de los gobernadores, no solo los radicales", dijo, lacónico, Cornejo.

Macri ayer no hizo apariciones públicas en todo el día. Hoy volverá al modo campaña, cuando reciba con un asado en su morada a los llamados "sin tierra", los candidatos a intendente que quieren disputarle los municipios al peronismo.

Un rato antes, el Presidente viajará a encabezar un acto en Olavarría.

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