Macri y Durán Barba: la intimidad de una amistad con réditos electorales

El último domingo, tras la victoria de Macri, Durán Barba se mantuvo entre bambalinas en el búnker de Pro
El último domingo, tras la victoria de Macri, Durán Barba se mantuvo entre bambalinas en el búnker de Pro Crédito: Gentileza Gobierno de la Ciudad
Desde el círculo íntimo del líder de Pro aseguran que el ecuatoriano lo cautivó con sus bromas, sus gustos artísticos y su compromiso político; el detrás de escena de una relación exitosa
Iván Ruiz
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3 de agosto de 2011  • 15:06

El 7 de mayo de 2011 no fue un sábado más para Mauricio Macri. Entre globos, música y baile, el por entonces precandidato a presidente se subió al escenario, saludó a sus militantes y anunció que iría por la reelección porteña, es decir, declinaba su sueño nacional.

Con esa decisión, Jaime Durán Barba se anotaba un nuevo triunfo. Tras fuertes discusiones, el jefe de gobierno porteño había elegido otra vez el rumbo que le aconsejaba el ecuatoriano.

"Confianza", "intimidad" y "buena onda". En esos tres pilares se sustenta la relación entre el asesor y el jefe de gobierno porteño, según confiaron fuentes cercanas al líder de Pro. Un vínculo que comenzó con tibieza, pero que se estrechó en base a triunfos electorales.

Ambos reconocen una amistad que supera lo profesional. Allegados a Macri contaron a LA NACION cómo evolucionó la relación, cómo trabaja el asesor estrella y describieron sus aciertos más importantes.

Con sus chistes, su estilo descontracturado y, sobre todo, con su entusiasmo político más allá de lo estrictamente laboral terminó por ganarse a Macri. También cautivó al jefe de gobierno su afición por el arte plástica y por el teatro.

"Juntos lloramos de la risa. Imaginamos siempre cómo hacerle una broma a alguien. Hemos hecho una gran amistad, también con su familia y con sus amigos", confesó Durán Barba ante LA NACION, días antes de la primera vuelta porteña.

La amistad es intensa. El contacto, diario. En tiempos de gestión, el ecuatoriano visita Buenos Aires una semana por mes, pero son frecuentes los mensajes vía Blackberry y los llamados telefónicos. El asesor sólo altera su rutina en tiempos de crisis o de campaña. Por ese motivo, su última estadía en la ciudad se extendió más de lo habitual. En las últimas semanas se veían todos los días.

Sus bromas son toda una marca registrada. Cuando el debate porteño todavía era una posibilidad, Durán Barba ofició de "Daniel Filmus" en el ensayo que organizó su equipo de comunicación. "Era un Filmus recargado", dijo, entre risas, un testigo. Y agregó que las chicanas eran más filosas de lo que jamás hubiese imaginado el jefe de gobierno.

Del otro lado, enseguida llegaron las réplicas. En los momentos más tensos de la campaña santafecina, a pocos metros del búnker Pro, había un hombre que vivía en la calle que tenía un fuerte parecido con el ecuatoriano. Cuando se enteró, Macri se sacó una foto con ese hombre y se la envió a su asesor estrella con la leyenda: "Durán Barba estuvo con nosotros en Santa Fe".

"Confía en muy poca gente. Cuando alguien no le genera confianza en una reunión, dice generalidades. Se hace el tonto", confesó un allegado.

El círculo de confianza del ecuatoriano lo integran unos pocos: Horacio Rodríguez Larreta, Marcos Peña, Gabriela Michetti, José Torello y Nicolás Caputo. "Confía en muy poca gente. No abre el juego. En una reunión, cuando alguien no le genera mucha confianza, dice generalidades. Se hace el tonto", reveló un allegado.

Según pudo saber este medio, cuando se trata de decisiones importantes, las reuniones entre Durán Barba y el jefe de gobierno son a solas. Un dirigente de confianza sostuvo que "es uno de los pocos con autoridad y la confianza necesaria para retrucarle a Macri cualquier cosa".

La reunión. No fue fácil convencer al líder de Pro de abandonar la pelea presidencial. "Se ligó flor de reto. Jaime fue muy claro: después de la muerte de [Néstor] Kirchner, ni siquiera podía aspirar a un digno segundo lugar. Se le plantó y hubo una discusión fuerte", confesó una fuente que supo compartir campaña con ambos.

¿Cómo se construyó el Macri modelo 2011? Con un lavado de cara: moderó su discurso, esquivó las críticas a Cristina Kirchner y, sobre todo, sonrió. Se alejó de la liturgia partidaria: no hizo actos clásicos. Cambió el bombo peronista por los globos "buena onda".

"La alegría se traduce en globos, música y cero agresión. Más fácil, imposible", comentó un macrista de la primera hora.

En diálogo con este medio, Gabriela Michetti definió la forma en que el ecuatoriano entiende la politica: "Su filosofía es: todo tiene que ser vivido con esperanza. Las elecciones no pueden ser una cosa dura, peleadora, competitiva. Ese es el estilo que intentamos".

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Pero la relación entre Macri y Durán Barba no comenzó con tanta confianza: al principio el trato era distante. El jefe de gobierno lo probaba en las primeras conversaciones y recibía con asombro los primeros consejos. Corría 2005 cuando entablaron los primeros diálogos. Le propuso que buscara una banca en el Congreso como trampolín para ser jefe de gobierno.

El "salto al bache" fue una de sus primeras iniciativas. "No entendíamos nada. Recién entrábamos a política y nos parecía divertido, pero no sabíamos si estaba bien. Era muy trasgresor", relató un dirigente que atestiguó el asombro del candidato.

Macri aceptó la idea y fue por más. Ganó los comicios legislativos y se instaló en la agenda porteña. Para ganar en 2007 propuso una campaña "agresiva": más contacto con la gente y más exposición. Dos años después, conseguiría su objetivo: ser electo jefe de gobierno porteño.

Cambio mental. "Le enseñó a leer la realidad con una visión más política. Mauricio entendió que la gente no quiere al político tradicional. Le sacó el casete y es honesto, porque Macri es así. Le queda cómodo y le da rédito, ¿qué más?", dijo un hombre clave de Pro.

"Nos dijo las más grandes barbaridades, pero siempre con ánimo constructivo", afirmó un hombre de Pro sobre las críticas de Durán Barba.

Consultado por LA NACION, Marcos Peña recordó los primeros pasos junto al ecuatoriano. "Cuando empezamos, Jaime nos convenció de hacer algo distinto. Aprovechó la frescura de Mauricio, que era nuevo en política, y nos estimuló con consejos claros y concretos".

Para 2009, Macri le encargó una difícil tarea: diseñar la campaña de Francisco de Narváez en territorio bonaerense. Y fue su consagración. Cuando nadie lo imaginaba, el candidato de Unión Pro derrotó a Néstor Kirchner en la provincia de Buenos Aires.

Pero tras los triunfos, llegaron las crisis. Ese mismo año, cuando la gestión desgastaba al gobierno porteño, Durán Barba levantó la voz. "Nos dijo las más grandes barbaridades, pero siempre con ánimo constructivo. En general, Macri le hace caso en la mayoría de sus sugerencias", relató un testigo de esa reunión.

¿Cuál es la clave del éxito? "Jaime sabe, tiene sentido común y habla sobre cosas concretas. No es como escuchar a [Ricardo] Forster, que es abstracto", afirmó un dirigente que integra el círculo íntimo de Macri. Y fue claro con respecto a su importancia: "Es tan importante que te define una elección. Si la mano viene pareja, con él ganás seguro".

Por: Iván Ruiz

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