Manzanares negocia con Dios

Carlos Pagni
Carlos Pagni LA NACION

Análisis de Carlos Pagni

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21 de marzo de 2019  • 21:28

A continuación, sus principales conceptos:

  • Hay una contradicción interesante: ¿Cómo se hace para quebrar una organización delictiva? Es una pregunta que se hacen en Estados Unidos en la década del 30, y así nace la figura del arrepentido. Una cosa es robar, y otra cosa es generar una organización para robar. Las organizaciones tienen previsto que te van a investigar; es difícil romperlas.
  • Ahí es cuando los estadounidenses dicen, hay que romper la omertá, el principio de complicidad en el silencio, con un arrepentido. Aquí el Estado se sienta a negociar con un delincuente, en un contrato entre el fiscal y el delincuente.
  • El kirchnerismo dice que en esas negociaciones se les carga la declaración a los delincuentes. No hay pruebas de esto. Sí hay indicios muy vehementes de que a algunos les dijeron, "si no nombrás a fulano, salís".
  • El caso Manzanares tiene una particularidad. Da la impresión de que no está negociando con Stornelli , está negociando con Dios. Está en un proceso religioso, te lo dicen en tribunales. Manzanares quiere salvar el alma. Está en un proceso espiritual. Y me da la impresión de que es cierto esto. Porque Manzanares es el único arrepentido que nombró a dos personajes centrales en la caja de Néstor Kirchner : Sebastián Eskenazi , y a otro protagonista que nadie se anima a nombrar: Francisco Larcher.
  • Larcher era el "otro yo" de Néstor Kirchner en inteligencia, al que Kirchner le confió lo que en aquel momento era la secretaría de inteligencia, hoy AFI . Larcher es muy cercano a Silvia Majdalani. En alguna medida, Majdalani llega a la AFI porque en su momento Larcher pidió que se la incorpore en la Comisión Bicameral de seguimiento de los organismos de inteligencia.
  • En la actual AFI, los que conocen sobre inteligencia están todos afuera. Son todos inorgánicos. Arribas le aclara a todos, irresponsablemente, que viene del fútbol y no de esto. Majdalani viene por estas vinculaciones políticas. Y se le dio un tercio a Angelici, que puso gente del régimen anterior a manejar finanzas y temas legales. No hay ningún experto.
  • ¿Cuál es la consecuencia de que no haya ningún experto? El desastre de veinte bandas desatadas. Un servicio de inteligencia que funciona, aunque sea clandestinamente, no solamente le garantiza al Presidente la mejor información, sino que a todo el sistema le garantiza que no hay bandas descontroladas. Si hay bandas clandestinas, las controlan ellos. No aparece un D'Alessio que está por las rutas de la costa hablando por teléfono y mandándose chats con gente que no conoce.
  • Manzanares dice cosas que serán interesantes folclóricamente, pero lo clave es que toca un cable de alta tensión: Larcher, que tiene un patrimonio difícil de explicar y ahora trabaja para una consultora de inteligencia con dos exmiembros de la CIA (mientras que Cristina dice que el Imperio la persigue).

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