Martín Ocampo, el outsider del gabinete de Larreta bajo la sombra de Angelici

Macri, Larreta y Ocampo, durante un acto en la Casa Rosada
Macri, Larreta y Ocampo, durante un acto en la Casa Rosada Fuente: Archivo - Crédito: Facebook Martín Ocampo
Matías Moreno
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23 de abril de 2018  • 14:47

Algunos funcionarios lo ven como un outsider del gobierno porteño, el ministro que se diferencia dentro del gabinete de Horacio Rodríguez Larreta por su personalidad "especial". Sus pares niegan que haya tensión política o una pelea en ciernes, pero en Uspallata sobrevuela un resquemor con el ministro de Justicia y Seguridad porteño, Martín Ocampo , hombre del riñón de Daniel Angelici.

Radical de pura cepa, Ocampo fue fiscal general de la Ciudad y ocupó una banca de Pro durante siete años en la Legislatura porteña hasta llegar al gabinete de la gestión Larreta. Siempre bajo la sombra de Angelici- presidente de Boca Juniors, amigo de Mauricio Macri y "omnipresente" operador del oficialismo-, con quien forjó un estrecho vínculo cuando militaban en la UCR hace 30 años.

En la administración de Larreta niegan que Ocampo se maneje con cierta autonomía o goce de algunas licencias por su cercanía con "el Tano". Pero en privado admiten que genera más ruido interno que otros ministros en un equipo que está poblado de funcionarios con perfil técnico y escaso recorrido en la arena política. "Los demás son más homogéneos; él es más político", sostiene un ministro. Otro integrante del Ejecutivo porteño apela a una metáfora para describir lo que provoca el titular de la cartera de Justicia y Seguridad en el gabinete: "Si todos vamos vestidos de gris a una fiesta y uno viene de colorado, se va a notar un poco más, pero no quiere decir que el tipo no se divierta o no baile con nosotros".

Ocampo está al frente del área más caliente de la administración de Larreta y responde por el tema que más preocupación genera entre los porteños: la seguridad. En el amanecer de su gestión, fue uno de los encargados de llevar adelante el traspaso de la Policía Federal a la Ciudad, una medida trascendental para Pro, que se concretó con la llegada de Macri a la Casa Rosada. Hay quienes en el Ejecutivo porteño consideran que la gran cantidad de reuniones que mantuvo Ocampo para ajustar detalles del traspaso de los agentes a la jurisdicción porteña pudieron haber generado chispazos. "Trabajamos con temas muy sensibles. Son situaciones delicadas que en algunas ocasiones podés tener desacuerdos o discusiones que son propias del trabajo", argumentan desde un despacho de la sede de Parque Patricios.

En el ministerio de Justicia y Seguridad no perciben demasiadas rispideces. Consideran que el nivel de conflictividad en el Gabinete porteño es "bajo" y que solo existieron discusiones de "rigor" por la gestión. "Es un ambiente en el que los egos no son fáciles de manejar", remarcan en el entorno del ministro. Reconocen que la etapa del traspaso fue "dura", pero destacan que Ocampo logró superarla con "éxito". Un dirigente que conoció al dedillo la dinámica de la cartera de Justicia y Seguridad asegura que el exfiscal general de la Ciudad lidió con más tensiones internas que externas. "Hacía equilibrio en un equipo donde había gente de Sergio Massa , Martín Lousteau ... Y no es fácil llevar adelante el traspaso de la policía: democratizar las fuerzas de seguridad va a llevar años".

Martín Ocampo estuvo a cargo del traspaso de la Policía Federal a la ciudad
Martín Ocampo estuvo a cargo del traspaso de la Policía Federal a la ciudad Crédito: Ministerio de Seguridad de la Ciudad

Además de tener a cargo el complicado proceso del traspaso de la Policía Federal a la ciudad, Ocampo atravesó días tormentosos en su primer año de gestión por la toma de la comisaría 38° de Flores tras la muerte de Brian Aguinaco; el caso del exjefe de la Policía de la Ciudad, José Potocar; y los reiterados piquetes en el centro porteño que pusieron de mal humor a Macri.

Difícil adaptación y "comentarios disruptivos"

En el gobierno de Rodríguez Larreta replican el modelo de gestión que implementó Macri durante sus mandatos en la Ciudad. Se hace "un culto al método" y al "trabajo en equipo". A la hora de evaluar la marcha del plan de gobierno, las reuniones de gabinete y de seguimiento son dos instancias clave para Larreta. El jefe de Gabinete porteño, Felipe Miguel, y el secretario de Planificación y Coordinación de Gestión, Fernando Benega, se reúnen una vez por mes con el titular de cada cartera y sus equipos para controlar los plazos de ejecución de los proyectos. A Larreta le gusta irrumpir por sorpresa en esas citas.

Un integrante de peso del Ejecutivo porteño cree que Ocampo transitó un lento proceso de adaptación al "modelo de gestión". Dice que le "costó ponerse a tono" con las exigencias del larretismo durante los primeros meses, pero logró revertir la situación desde el segundo semestre del año pasado. En Seguridad resaltan que Ocampo "nunca tuvo un problema" con el seguimiento de su gestión. "A veces hay discusiones por algún tema. Por ejemplo, si ponemos cámaras en una esquina u otra", comentan cerca del ministro.

Se toma algunas licencias poéticas para caracterizar una situación o hace chistes que otros no haríamos, pero eso no quiere decir que sea un tipo que se independiza del resto del gobierno

Dentro de un gabinete que se caracteriza por el perfil bajo -aunque Larreta quiere que los ministros comiencen a tener más visibilidad en los medios para mostrar su gestión en la ciudad-, el ministro de Justicia y Seguridad es el más extrovertido. Suele intervenir en las reuniones de Gabinete de los miércoles con comentarios o bromas que alteran al resto integrantes del equipo de Larreta.

"Va de frente y dice las cosas tal como las siente, a veces sin pensar lo que está diciendo", lanza un funcionario. "Se toma algunas licencias poéticas para caracterizar una situación o hace chistes que otros no haríamos, pero eso no quiere decir que sea un tipo que se independiza del resto del gobierno", explica uno de los asistentes a los encuentros de Gabinete. Desde otro despacho de Uspallata señalan que Ocampo se caracteriza por "hacer comentarios disruptivos para generar polémica". Un referente del macrismo que trabajó cerca de Ocampo durante años considera que el ministro tiene una personalidad "especial". "Si no lo conoces, tiene actitudes que chocan. Es su forma de ser", justifica.

¿Blindado por Angelici?

En la sede de Parque Patricios sobrevuela la idea de que Ocampo cuenta con una suerte de halo protector por su vínculo con Angelici. Desde la gestión porteña lo niegan con énfasis: "Nadie está blindado en este gobierno y ya lo demostramos". El titular de una cartera apunta: "Se le llama la atención y se le cuentan las costillas de la misma forma que a todos". "No sé qué piensa él en su intimidad -agrega-, si considera que tiene una cobertura especial o no, pero no se nota que haya una forma de ser distinta con él porque tiene otro origen".

Martín Ocampo y Daniel Angelici tienen una amistad de tres décadas
Martín Ocampo y Daniel Angelici tienen una amistad de tres décadas Fuente: Archivo

En el Ministerio de Justicia y Seguridad dicen que Ocampo integra de forma "activa" el Gabinete y no creen que la relación estrecha entre el ministro y Angelici genere resquemor. "Daniel no se mete en ningún tema de la ciudad", sostienen.

En las últimas semanas, el nombre de Ocampo comenzó a sonar más seguido dentro del gobierno porteño pero no por su personalidad. Se lo menciona como eventual reemplazante de Inés Weinberg de Roca , la candidata que propuso Macri para la Procuración, en el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad. En el entorno del ministro repiten que está comprometido con la "gestión", pero remarcan que estaría capacitado para ocupar ese puesto por su trayectoria judicial. Sin embargo, en el Ejecutivo porteño niegan que el currículum de Ocampo haya sido analizado en el escritorio de Larreta. "Para mí, Martín no sería un buen candidato porque está haciendo una gran gestión", opina un referente de la administración porteña. ¿Y si lo sugiriera Angelici?

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