
Más testimonios complican la situación de los acusados por la causa de "La Escuelita"
Un obrero secuestrado y torturado en ese centro clandestino de detención en Neuquén, brindó un desgarrador testimonio al declarar en el juicio a ocho represores acusados de delitos de lesa humanidad
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Un obrero de la construcción secuestrado en dos oportunidades y torturado en el centro clandestino de detención "La Escuelita", en Neuquén, brindó un desgarrador testimonio al declarar en el juicio a ocho represores acusados de delitos de lesa humanidad cometidos en la última dictadura, informó Télam.
Sergio Méndez, nacido en Chile hace 72 años, fue secuestrado por primera vez en junio de 1976 de su casa de la ciudad de Cutral Có. Permaneció alojado en la U9 de Neuquén y fue torturado con picana eléctrica en dependencias del Distrito Militar de Neuquén donde funcionaba una oficina de inteligencia exterior dirigida a investigar la situación política y social de Chile.
Recuperó su libertad pero poco tiempo después fue detenido nuevamente en su domicilio y trasladado al centro clandestino de detención "La Escuelita" que funcionó en el batallón de Ingenieros de Construcciones 161 de Neuquén.
"En La Escuelita se apropiaron de mi vida. Estuve vendado todo el tiempo, atado con cadenas en las manos y los pies y solo me dejaban ver cuando me llevaban al baño para limpiarlo", dijo.
"Disculpe señor juez si le hablo fuerte pero la picana en los oídos me reventó los tímpanos y por eso casi siempre me quedo afónico", explicó para justificar la razón por la que se acercaba al micrófono para declarar con voz fuerte.
"En ese lugar me torturaron con picana eléctrica, me la aplicaban por todo el cuerpo, también por los testículos y me ataban a unos ganchos, me dejaban colgando y me golpeaban en el cuerpo", describió.
"Me ponían en una cama desnudo, atado, me rociaban con una brocha húmeda y después me aplicaban la picana. Yo quería que me mataran pero a pesar de todo lo que pasé quiero aclarar que no vengo a declarar ni con odio ni con venganza", afirmó.
"Si algo tengo que agradecer a estos que me tenían es que evitaron que me violaran. Estaba en malas condiciones y uno de ellos intentó hacerlo cuando otros tres o cuatro lo agarraron", señaló.
Méndez aportó un dato hasta ahora no mencionado por ningún otro testigo de la causa y es que pudo escuchar en "la Escuelita" que estaba detenido el matrimonio Metz, oriundo de Cutral Có y ambos desaparecidos en la actualidad.
"Pude escuchar como insultaban y se dirigían en forma agraviante hacia la mujer (Graciela de Metz) que estaba embarazada", recordó.
En un momento de su declaración giró su cabeza hacia el lugar donde estaban ubicados cuatro de los ocho imputados que asisten regularmente a las audiencias.
"Les quiero preguntar a vos y a vos -señalando a cada uno- qué guerra reivindican ustedes cuando nosotros hombres de bien fuimos atados, torturados, secuestrados. Se entiende que en una guerra los ojos están libres, los pies sueltos y hasta los cadáveres se entregan", dijo.
Durante la jornada de hoy declaró un ex compañero de trabajo de Norberto Blanco, otro sobreviviente de "La Escuelita" que no pudo declarar en este juicio debido a su delicado estado de salud.
Omar Giusti fue testigo de la detención de Blanco en 1976 en la empresa en las que ambos trabajaban en Neuquén.
Confirmó que lo llevó personal de civil armado y que en ese momento antes de quedar en manos de los represores le entregó el anillo de casamiento para que se lo entregara a su esposa. El juicio continuará mañana a partir de las 9 con seis testigos.





