
Menem abrió un poco más la puerta comercial
Promoción: nunca un viaje de Menem, como el del sudeste asiático, estuvo más ligado a la actividad económica; desde Indonesia reclamó mayor flexibilización laboral.
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JAKARTA.- Carlos Menem vuela en estos momentos de retorno al país como un empresario que ha cumplido con la misión de explorar nuevos mercados para vender sus productos. La diferencia es que Menem salió a vender la Argentina y el Mercosur (los dos productos a la vez) para que desde esa promoción general surjan los contratos particulares de empresas privadas que permitan insertarse en el mercado mas dinámico del mundo, el del sudeste de Asia.
Pocas veces un viaje presidencial estuvo tan estrechamente ligado a la promoción económica. Ayer, en Indonesia, casi no se habló de política. Lo principal lo dijo en declaraciones a ATC, cuando reclamó la necesidad de una mayor flexibilización laboral y cuestionó la rigidez de la legislación argentina del trabajo. Aquí, por lo demás, los temas fueron proyectos, inversiones, asociaciones y apertura de mercados.
Menem dialogó con su par, Suharto, firmó un acuerdo sobre la apertura del mercado indonesio a las carnes argentinas y almorzó con los principales empresarios de Indonesia y los argentinos.
Cooperación económica
Casi todos sus discursos y consultas giraron en torno de la cooperación económica. Insistió en que propondrá en la próxima reunión del Mercosur que se establezca una zona de libre comercio con el Asean (Indonesia, Malasia, Tailandia, Singapur, Filipinas, Brunei y Vietnam).
La embajada en Jakarta organizó citas entre empresarios argentinos y sus pares de Indonesia para establecer eventuales acuerdos. "Así comienzan los negocios", admitieron varios empresarios argentinos, que destacaron los nuevos tiempos de complementación entre empresas y la Cancillería.
"Hace 10 años ni se nos ocurría hablar con un diplomático argentino o pedir un apoyo como el que brinda hoy este viaje presidencial, -asegura Sergio Einaudi (Siderca, grupo Techint)-; las empresas actuaban por sí solas, y eso bastaba. Pero ahora hay que abrir puertas, o mantenerlas abiertas, con toda la fuerza necesaria porque si no es muy difícil ganar un contrato contra prácticas poco leales de otros competidores directamente apoyados por sus gobiernos". Y Siderca no es un interlocutor pequeño en el campo asiático. En el total del sudeste asiático vende 120.000 toneladas anuales, y en China, otras 100.000.
Más casos
Otros fuertes exportadores argentinos se encontraron ayer con interlocutores de primera línea en el contexto de este viaje de verdadera diplomacia empresarial de los 90. Diego Yofre (La Plata Cereal) estuvo reunido con Mohamad Amin, titular de Bulog, el ente estatal que es una suerte de Junta Nacional de Granos, pero importadora. El año último ya le compraron a esta empresa argentina 100.000 toneladas de maíz y 60.000 de harina de soja. Raúl Loeb, presidente de Nidera, se encontró con el poderosísimo empresario indonesio de origen chino Piet Yap, titular del mayor molino de granos del mundo, que opera 35 millones de toneladas.
Empresarios de firmas menores, pero con iguales aspiraciones para exportar también buscaron alternativas. Aaron Trajtenberg, presidente de Siderea, empresa mediana de San Justo que produce zapatas de freno para vagones de ferrocarril. Ya colocó en Malasia 6000 zapatas y ayer presentó con éxito sus productos para el ferrocarril. Hugo D`Alessandro (Arcor) se encontró, al lado del hotel, con que los caramelos de su empresa ya se vendían aquí al público. Y el volumen crecerá con la llegada próxima de tres contenedores de esa fábrica cordobesa.
País difícil
Todos coinciden en que si bien Indonesia es un mercado muy atractivo por sus 200 millones de habitantes y crecimiento en alza, también es un país difícil porque no siempre impera la estricta lógica económica.
Es una rara mezcla de modernismo de los noventa con estilos de los años cincuenta. Se nota en la convivencia de edificios de última generación con los pomposos carteles de propaganda política que retrotraen al peronismo de los cincuenta, del nasserismo en Egipto o de los socialismos que usaban las calles como muestra de sus logros productivos, aunque eso no se reflejara en la práctica.
Aquí, la presencia del Estado es dominante. Tanto que cuando Menem pregonaba ayer, en su discurso a los empresarios locales, las bondades de la privatización encarada en la Argentina, muchos se preguntaron si con esos conceptos no ingresaba en un terreno de conflicto en este país, donde casi todos los negocios importantes tienen vinculación directa con el Estado e, inclusive, con la propia familia del presidente Suharto, ya que sus siete hijos ocupan puestos clave en el petróleo, el gas, el transporte, la industria, los puertos o las comunicaciones. No siempre compran lo más barato ni se atienen a la mejor opción.
Sinsabores del regreso
Situación: una agenda problemática aguarda al Presidente a la vuelta de su viaje; su retorno alivia a funcionarios que aseguran que vuelve confiado.
Aunque nadie correrá a recibir al Presidente con un pergamino de problemas, las caras de los funcionarios con que Carlos Menem se reencontrará hoy, después de siete días de viaje, serán el termómetro más acabado de las cosas que le esperan resolver en el país.
Sus hombres aseguran que se sienten aliviados por la proximidad del regreso de "El Jefe", pues a nadie le gusta quedarse con la responsabilidad de una granada cuya espoleta bailotea amenazadora.
Hoy, cerca de las 20, todos los temas "explosivos" volverán a manos de Menem y lo harán por pedido suyo, ya que viene con la intención de concretar una ambiciosa convocatoria a todo el PJ (gobernadores, legisladores y hasta la CGT) a la reunión del gabinete nacional, del 5 del mes próximo, en Olivos.
¿El motivo? Aunque resulte paradójico, encolumnar a sus correligionarios detrás del Gobierno.
Sin embargo, Menem no encontrará un campo virgen donde todo tenga que ser sembrado. Eduardo Bauzá se habrá encargado entonces de buena parte del convite, al que, por otro lado, ayudó a gestar.
El senador ha venido actuando como un jefe de gabinete en las sombras, pues si bien no ha concedido momentáneamente a Menem su deseo de volver a tenerlo en Presidencia, puerta de por medio, el mendocino viene manejando los hilos políticos del elenco ministerial. ¿Y Jorge Rodríguez?, se le preguntó a una fuente de confianza en Gobierno. "El sigue haciendo lo que a Bauzá no le gusta: los deberes, el papeleo de la administración", respondió, al descartar una posible baja en la Casa Rosada.
Agenda de entuertos
¿Cuál es la agenda de entuertos que Menem debe resolver para conseguir los instrumentos que le allanen este tramo de su gestión?
- Que el Congreso -más bien los dos bloques mayoritarios del PJ- decida sentarse a votar el paquete de medidas económicas ingresado el jueves último por Roque Fernández, quien en lo poco que lleva al frente del Palacio de Hacienda ha dado más explicaciones a los legisladores que Cavallo en varios años de gestión.
- Que la CGT acepte el convite de participar de la reunión de gabinete ampliada y, con ello, frenar la posibilidad de que ese mismo día convoque a un nuevo paro.
- Que la UIA se convenza de la necesidad del Gobierno de que se acate el ajuste y deje de prenunciar que éste le acarreará una pérdida de 1500 millones de pesos.
- Decidir, en el caso de que las oposiciones internas se acentúen, si va a recurrir a los decretos de necesidad y urgencia en lugar de esperar las leyes del Congreso.
- Terminar de elaborar el proyecto de presupuesto 1997, que su gobierno hace varios años que ingresa puntualmente en el Parlamento cada septiembre.
- Ver cómo le va a Fernández en sus reuniones con entidades agrarias, que protestan por el impacto negativo que dicen les traerá un incremento en el precio del gasoil.
- Que todo esto no provoque la caída de títulos públicos argentinos en las bolsas local y mundiales.
Quienes conocen a Menem y quienes, como el enviado especial de La Nación a la gira por el sudeste asiático, tuvieron oportunidad de sopesar su estado anímico, aseguran que éste no es malo.
Es más, un hombre cercano al Presidente lo definió ayer como "el Ave Fénix. Hace un mes, se dudaba de su capacidad de reacción (cuando se fue Cavallo). Sin embargo, nombró a Fernández en su reemplazo y se fue de viaje con la promesa de encolumnar al partido detrás de su plan. Vendrá con fuerza renovada. No lo dude", aseguró quien cree ver en el Presidente a quien "¿renace de sus cenizas?".


