Militantes de La Cámpora colmaron Recoleta esperando a Cristina Kirchner frente a su departamento

Se congregaron en Juncal y Uruguay, lugar de residencia de la ex presidenta en Buenos Aires
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11 de abril de 2016  • 19:34

Militantes de La Cámpora y de otras agrupaciones políticas afines al kirchnerismo aguardaron entre cánticos, bombos y banderas a la ex presidenta Cristina Kirchner frente a su departamento del barrio de Recoleta, en Juncal y Uruguay.

Cristina debió volver a Buenos Aires para declarar el miércoles ante el juez Claudio Bonadio en la causa que investiga la venta de dólar futuro.

Consultados por su participación, a coro varios recordaron que ella [por Cristina Kirchner] "es la representante del pueblo" y que el hecho de que esté imputada en distintas causas se trata de una "maniobra del partido judicial y de los medios hegemónicos".

Subidos a un kiosco de revistas, algunos jóvenes se treparon para seguir colgando banderas con la insignia de La Cámpora y la bandera argentina. LA NACION quiso hablar con varios de los presentes aunque la mayoría se limitó a contestar: "No hablamos con la prensa". Un joven que prefirió no dar su nombre comentó que esperaban cerca de dos mil personas y que iba a haber militantes desplazados por todos los sectores donde circulara Cristina, su referente política.

Entrada la noche, jóvenes y adultos con la reconocida pechera azul impresa con logo de la Cámpora sacudieron sus banderas. A medida que pasaron las horas llegaron más manifestantes, en medio de la incomodidad y enojo de algunos vecinos de la zona.

"Parece increíble que a la gente no le moleste que roben, queremos que se vaya del barrio, no podemos vivir así con las calles cortadas cada vez que aparece", comentaba con efervescencia una señora al ingresar a su departamento. El rechazo de algunos no parecía importarle demasiado a los militantes que, además de dedicarle cánticos de adoración a Cristina, sumaron unos "Macri Cagón" y "Hay un gorila suelto en la Rosada".

En medio de la manifestación se vio la llegada de Florencia, la hija de Cristina y Néstor Kirchner, en un auto.

En cuanto a las medidas de seguridad, se pudo observar a un oficial de la Comisaría 17 controlando el tránsito. LA NACION consultó al comisario y sub comisario de la misma y dijeron que esperaban que la paz se mantuviera y no tener que solicitar más agentes. En la esquina de Juncal y Talcahuano, pasadas las ocho de la noche, un camión con catorce agentes de la Federal aguardaban indicaciones en el lugar. Una agente dijo que "estaban esperando directivas" y que estaban ahí "por prevención".

Los custodios de Cristina Kirchner confirmaron a LA NACION que ellos estaban ahí únicamente para asegurar el ingreso seguro y tranquilo de la ex mandataria a su departamento y que se quedarían allí para preservar su seguridad.

Los protagonistas de la noche no sólo eran los militantes y Cristina, sino el usual negocio de venta de sánguches y banderas. Los vendedores de "flautita de salame y queso", cuyo precio era de $30, esperaban vender al menos 20 o 30. El vendedor de banderas, a $100 cada una, afirmó que en este tipo de reuniones "siempre es bueno vender y ver a los verdaderos fanáticos de la patria".

Mientras esto sucedía en Recoleta, cientos de militantes también esperaban con ansias la llegada de la líder del Frente para la Victoria en Aeroparque. Diputados, senadores de la oposición, así como ex funcionarios se sumaron a la bienvenida.

Informe de Domitila Dellacha

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