
Molina, el cura que se convirtió en mediador
"Nadie ha ganado aquí", dijo anoche
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LAS HERAS.- "Nadie ha ganado aquí. Tenemos un muerto en nuestra conciencia y en nuestro corazón", dijo pasadas las 20 de ayer, al salir de la parroquia de Las Heras, el cura salesiano Juan Carlos Molina. Y sólo entonces pudo respirar tranquilo.
La mediación del joven párroco fue fundamental para alcanzar el acuerdo entre la empresa Repsol YPF y los gremialistas petroleros que puso fin a los cortes de ruta, luego de la violencia y de la muerte que sacudieron a Santa Cruz en las últimas horas.
De inmediato, Molina dejó sentada su posición frente al conflicto que tuvo en vilo a la Argentina. "Hemos repudiado los hechos que son de público conocimiento y repudiamos la muerte de este joven policía", dijo.
"Creemos que ningún reclamo por más justo que sea merece una muerte. Condenamos la impunidad, condenamos la violencia -sostuvo-. Todos los sectores, también los que han estado manifestándose, estamos a disposición de la Justicia."
Horas antes, había dado su versión sobre los hechos que enlutaron al país. "Entre la gente que participaba del corte de ruta el día de los incidentes había infiltrados", afirmó el religioso, y destacó que quienes asesinaron brutalmente al suboficial Jorge Sayago "no eran petroleros".
Sin euforia, el párroco advirtió, en declaraciones radiales, que si no se esclarece el asesinato del policía Jorge Sayago "no habrá paz" en la pequeña y convulsionada Las Heras.
No fue la casualidad la que impulsó a Molina a acercar las partes en conflicto. Este sacerdote de la congregación salesiana llegó desde la ciudad de Buenos Aires para impulsar una fundación creada para la contención de niños y de adolescentes considerados en riesgo, provenientes de familias en las que el alcohol, la droga y la delincuencia forman parte de la cotidianidad.
Lo consiguió en 2003, cuando pudo inaugurar el Hogar Valdocco, en el contexto de su fundación, Pibes de la Patagonia, en el que conviven una treintena de menores en riesgo social, la gran mayoría enviados por los juzgados con problemas familiares. Allí también funcionan talleres de oficios y se les brinda contención psicológica.
Emprendimiento
El propio hogar, ubicado a 8 kilómetros de la pequeña localidad de Cañadón Seco, es una muestra de la capacidad de negociación de su creador.
El casco de la estancia Los Claves, en la que se desarrolla el emprendimiento solidario, fue donado por Repsol YPF; la vecina localidad de Caleta Olivia aporta el personal necesario para su funcionamiento, y el gobierno provincial es el encargado de proveer de alimentos a los residentes. Por pedido de Molina, empresas privadas aportaron vestimenta, calzado y otras necesidades básicas.
Afecto a los jeans y el pelo largo más que a la tradicional sotana, Molina supo cultivar una buena relación con las autoridades provinciales, en especial con los dirigentes relacionados con el área social, por años manejada por la ex ministra y actual senadora nacional Alicia Kirchner. De hecho, fueron las propias autoridades eclesiásticas de Río Gallegos quienes le solicitaron que se hiciera cargo de la mediación en el difícil conflicto de Las Heras.
Aliviado por el éxito de su misión, Molina podrá volver a su vida cotidiana, rodeado por conejos, guanacos y pollos que cría junto a los menores en el hogar.
Fiel a su estilo, y antes de cerrar trato, logró que Repsol reconociera el 50 por ciento de los salarios básicos caídos a los trabajadores y destinara el otro 50 por ciento al equipamiento de cuatro escuelas especiales de la zona.






