Quién es Alberto Fernández: de soldado de Néstor Kirchner a encabezar una fórmula con Cristina

Alberto Fernández empezó su carrera política en 1995
Alberto Fernández empezó su carrera política en 1995
Lucrecia Bullrich
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18 de mayo de 2019  • 13:23

A los 60 años Alberto Fernández puede jactarse de acumular más de 20 bajo los focos de la primera línea de la política argentina. Fue kirchnerista antes de que el kirchnerismo existiera, fue de los primeros soldados de Néstor Kirchner y fue jefe de Gabinete de Cristina Kirchner , aunque apenas un año, hasta que estalló la guerra con el agro que los separó durante más de una década.

Pero antes de kirchnerista de la primera hora, kirchnerista de paladar negro, kirchnerista indiscutible (hasta que dejó de serlo), Alberto Fernández fue legislador porteño al lado de Domingo Cavallo . Empezaba el siglo XXI. Además de ser legislador, Alberto ya integraba el "Grupo Calafate", aquella mesa de génesis, porteña pero con aire patagónico, en la que también se sentaban Eduardo Valdés, Julio Bárbaro, Esteban Righi, Carlos Tomada y Kirchner, claro, en la que empezó a delinearse el proyecto de poder que dominó la Argentina durante 12 años y que hasta hoy sigue marcándole el ritmo.

Fernández asumió como jefe de Gabinete de Néstor Kirchner el 25 de mayo de 2003 y allí se quedó hasta mediados de 2008. Fue la cara más visible, el vocero de los gobiernos kirchneristas en todas las instancias: desde la pulverización de la mayoría automática de la Corte Suprema cuando Néstor llevaba menos de 10 días en el poder, pasando por el divorcio del kirchnerismo de Eduardo Duhalde un año más tarde y el pago al FMI en 2006, hasta el escándalo de los dólares de Antonini Wilson semanas después de que Cristina asumiera, la pelea con el Grupo Clarín, la resolución 125 y el conflicto con el campo que selló la ruptura.

Ya alejado del mundo kirchnerista, Alberto fue hombre de confianza y armador de Sergio Massa desde 2013 primero, y de Florencio Randazzo después, hace apenas dos años, cuando Cristina le negó la interna a su exministro del Interior, y terminó perdiendo la elección legislativa con Esteban Bullrich . A los dos, que como él habían formado parte del primer kirchnerismo, los acompañó en sus proyectos contra el kirchnerismo. Durante años fue uno de los críticos más feroces de sus exjefes. En realidad, solo de Cristina. Para Néstor siempre tuvo palabras de admiración. De hecho, formó parte de lo que alguien alguna vez bautizó, no sin cierta malicia, como "las viudas de Néstor".

De Cristina llegó a decir que durante su segundo mandato tuvo una "enorme distorsión" de la realidad, una "negación por momentos absurda" y que se dejó rodear por un "séquito de obedientes" que la aplaudían para sostener ese mundo de fantasía. "Con Cristina el peronismo solo fue patético", dijo en 2015 en una entrevista con Alejandro Fantino.

Alberto se ocupó de alimentar la figura del crítico equilibrado, el "que la vivió de adentro" hasta ayer mismo, cuando Cristina ya le había ofrecido que fuera su candidato a presidente. "Las críticas que tuve para con el gobierno de Cristina las mantengo", aseguró horas antes del anuncio que esta mañana sacudió el tablero de la campaña.

Con sus vaivenes políticos a cuestas, sus "borocoteadas" se hubiera dicho en los primeros años de Néstor, Alberto Fernández es sobre todo un "armador", esa figura en la que la política argentina deposita aptitudes varias: la mirada del estratega, el constructor, el "tipo que habla con todos" y sabe conciliar, pero también el encargado de hacer parte del "trabajo sucio", de tender puentes con el establishment, de conseguir confianza y financiamiento para encarar una campaña y llevar adelante un gobierno, de ser la cara del jefe cuando el jefe no puede poner la suya.

La pelea a muerte con Cristina parecía irremediable. Pero nada en política lo es y la reconciliación llegó en diciembre del año pasado, una década después de que Alberto Fernández saliera eyectado de la Casa Rosada para no volver. El reencuentro terminó de cristalizar hoy con el lanzamiento de la fórmula presidencial que lo tiene como protagonista. Como otras veces en el pasado, pero esta vez a la cabeza de la boleta que puede llevarlo a la cúspide. Esa que conoce como pocos, pero en la que nunca estuvo del todo.

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