Recordaron los 20 años del juicio a las juntas
Alfonsín elogió el proceso judicial
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Por un par de horas, el Aula Magna de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires pareció convertirse en la sala de la Cámara Federal, donde el 22 de abril de 1985 se inició el juicio a las juntas militares que gobernaron el país durante la dictadura.
Fue anteayer, en el marco del encuentro organizado por la rama universitaria del radicalismo, Franja Morada, para recordar ese episodio bisagra de la historia nacional y homenajear a sus protagonistas.
El entonces presidente Raúl Alfonsín, junto a los ex camaristas León Arslanian, Ricardo Gil Lavedra, Jorge Torlasco, Jorge Valerga Aráoz y Guillermo Ledesma (sólo faltó, con aviso, Andrés D´ Alessio), y a Eduardo Rabossi, integrante de la Conadep, rememoraron las alternativas del juicio, desde algunos de los dramáticos testimonios que les tocó escuchar hasta los inconvenientes para llevarlo adelante en el clima político nacional e internacional de aquel momento.
"Yo les tengo que agradecer a ellos, porque en el marco del debido proceso, resolvieron con justicia", se emocionó Alfonsín, en el centro de la mesa, al dirigirse a los ex camaristas.
"Estos hombres no solamente se honran a ellos con lo que han hecho, honran al país", agregó el ex presidente, que sólo tuvo palabras de elogio para los magistrados que llevaron adelante el juicio a las juntas que condenó a Jorge Videla, Emilio Massera, Orlando Agosti, Roberto Viola y Armando Lambruschini.
Tampoco ahorró halagos para la iniciativa de su propio gobierno, que apenas asumió creó la Conadep (para concentrar las denuncias sobre la desaparición de personas), anuló la ley de autoamnistía decretada por los militares y dispuso su enjuiciamiento en tribunales primero militares y luego civiles.
"Verdad completa"
"En ninguna época, en ninguna geografía, en ningún lugar se hizo lo que se hizo en la Argentina, y por eso nos debemos sentir orgullosos", enfatizó Alfonsín, después de repasar las amnistías que se firmaron tras las dictaduras de Uruguay, Chile, Brasil, en España después de Franco, en Italia tras el fascismo y hasta en la Sudáfrica de Nelson Mandela.
"Mostró una verdad completa, convincente, creíble y oportuna", se le sumó Gil Lavedra, que resaltó el valor de la condena, "que más allá de la imposición de pena, significa el repudio simbólico de la sociedad".
A su turno, los demás ex camaristas recordaron los hechos de aquellas jornadas, en medio de los aplausos esporádicos del numeroso auditorio, compuesto por algunos dirigentes veteranos de la Unión Cívica Radical, como Florentina Gómez Miranda, pero mayoritariamente integrado por alumnos de la Facultad de Derecho, que hace 20 años no pasaban del preescolar.


