
Renaud Vignal: "Estoy feliz, la Argentina hizo lo que debía"
El ex embajador de Francia en el país dijo que Menem tomó la decisión correcta.
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Renaud Vignal vive hoy retirado en medio del campo, en el centro de Francia. Tan retirado que ni siquiera le habían llegado las noticias de la destitución de Alfredo Astiz.
Se enteró, así, por el llamado de ayer de LaNacion, efectuado para conocer su opinión personal ante la decisión de Carlos Menem de destituir al ex marino.
"¿Astiz fue destituido por Menem? ¡Qué buena noticia! Estoy feliz, la Argentina hizo lo que debía."
Esa su fue primera reacción ante la pregunta sobre cuál era su impresión personal ante la decisión adoptada anteayer por el Presidente.
Un reclamo reiterado
Mientras fue embajador en la Argentina, hasta mediados de 1997, Vignal había expresado siempre, en el tono más directo y elevado posible, que Francia seguiría reclamando por Astiz, condenado a prisión perpetua por la justicia francesa por la desaparición y asesinato de las monjas francesas Alice Domont y Léonie Duquet.
Su firme posición crítica ante el caso Astiz dio lugar, inclusive, a un entredicho público con el entonces jefe de la Armada, almirante Enrique Molina Pico.
Ante una declaración de Molina Pico, el 10 de mayo de 1995, sosteniendo que "Astiz tenía todas las condiciones morales para ser oficial en actividad", Vignal había replicado de inmediato con una frase contundente: "Me pregunto si ser asesino es una condición moral para ser ascendido en la marina argentina".
La controversia se cerró diplomáticamente dos meses después, cuando Vignal invitó y recibió cordialmente al jefe de la Armada en una recepción en la embajada de Francia, el día de la fiesta nacional del 14 de julio.
Poco después, cuando Astiz fue pasado a retiro, Vignal no ocultó su satisfacción por esa medida.
Ayer, una vez enterado de la noticia de la destitución y de los fundamentos del decreto presidencial, Vignal precisó sus opiniones en varias respuestas a La Nación , expresadas -aclaró- a título de simple ciudadano ya que está retirado del servicio diplomático francés.
-¿Cómo evalúa la destitución de Astiz de la Armada?
-Creo que es una muy buena noticia para Francia porque para nosotros el caso Astiz era emblemático de la represión y la violación de los derechos humanos. Ver que la Argentina ha tomado la decisión correcta es una gran satisfacción.
"Símbolo de justicia"
-¿Aunque la decisión haya sido tomada como consecuencia de sus declaraciones a la revista "trespuntos" y no por sus responsabilidades anteriores?
-No importa que el acto de justicia se haya producido, finalmente, por unas declaraciones a la prensa.
Sabemos que no podía ser juzgado en la Argentina, porque estaba protegido por las leyes de punto final y de obediencia debida. Lo que verdaderamente importa, como símbolo de justicia, es saber que la Argentina hizo lo que debía.
-Cuando usted era embajador en la Argentina, ¿solicitó alguna vez, en diálogo con Menem, una medida de este tipo?
-No. Yo no pedí nada al gobierno argentino porque no corresponde a un país extranjero decir lo que la Argentina debe hacer.
Tampoco es cuestión de dar lecciones a los demás. Lo que hice, realmente llevado por mis convicciones y las de mi país, fue exponer siempre mi opinión sobre el caso Astiz con la mayor franqueza posible.
Y lo digo, como francés, en momentos en que nosotros mismos debemos afrontar nuestro propio pasado en un caso tan cercano al de Astiz como lo es el juicio a Maurice Papon, un hombre que hoy tiene 85 años y que siendo subjefe de la prefectura en Bordeaux, durante la Segunda Guerra Mundial, fue responsable de la deportación de muchos judíos enviados a Auschwitz.
Por eso, lo importante es asumir el pasado y hacer justicia. Expresé mi satisfacción en Buenos Aires cuando Astiz fue pasado a retiro y más aún, ahora, cuando me entero de la destitución decidida por Menem.
-¿Cree que Menem debería haberlo hecho mucho antes?
-No quiero abrir juicio sobre esto ni me corresponde hacerlo. Personalmente, creo que Menem siempre tuvo en cuenta dos cosas que son muy propias de sus responsabilidades al frente del Estado:
1) La necesidad de preservar el delicado equilibrio en las relaciones con las fuerzas armadas, un terreno siempre difícil y donde yo no sé exactamente hasta qué punto era conflictivo para la democracia argentina.
2) Menem, como François Mitterrand en su tiempo, me parece que es el tipo de gobernante que prefiere no volver sobre el pasado.
-¿Cuál es su propia posición frente a esa actitud?
-No comparto esa posición, ni en el caso de Menem ni en el de Mitterrand. Estoy seguro de que siempre hay que mirar para adelante, pero no a costa de olvidar lo que sucedió cuando se trata de crímenes contra la humanidad.
-¿Cuál cree que será el impacto de largo plazo de esta medida para el conjunto de la sociedad?
-Sinceramente, no lo sé. Puedo decir que en mi país, el caso Papon es un gran impacto.
Mucha gente cree que no hay que revolver el pasado y que es preferible olvidar. Pero mi opinión personal es que hay que tratar el pasado con seriedad para aspirar a un futuro verdaderamente mejor.
Hay que reconocer las responsabilidades de quienes atentan contra la humanidad y darnos cuenta de que sólo cuando se hace justicia se repara, en parte, ese mal que se ha hecho.
-¿Cree que la justicia francesa podría iniciar otra gestión por Astiz dada su nueva situación?
-Pienso que nada ha cambiado para la justicia francesa, que condenó a Astiz a prisión perpetua y que ha hecho ya un pedido de captura internacional para que Astiz cumpla esa pena en nuestro país.
No hay por qué reiterar ese pedido que está perfectamente vigente en cualquier país fuera de la Argentina, donde Astiz tiene la protección de la ley de punto final.
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