Relato o realidad: por qué el kirchnerismo acusa al Gobierno de “revanchismo”
La comparación que hacen los dirigentes políticos y sociales del FPV con el clima del 55 por los despidos en el Estado, la detención de Milagro Sala y la situación judicial de Cristina Kirchner
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Convencida de que es víctima de una “persecución política-mediática” de escala regional, Cristina Kirchner sumó un nuevo capítulo a su teoría conspirativa en su última visita a los tribunales de Comodoro Py. Apenas terminó su indagatoria ante el juez federal Julián Ercolini por las supuestas irregularidades en el reparto de la obra pública, la ex presidenta volvió a arremeter contra el Gobierno y la Justicia: “Yo creo que buscan la proscripción. Lo dicen claramente los dirigentes opositores y alguna denunciadora profesional de la oposición. Buscan proscripción, difamación y estigmatización de un movimiento político que tuvo un gobierno de transformación”.
La idea de que Mauricio Macri , con la complicidad de un sector del Poder Judicial, tendría como objetivo sacar a la ex mandataria de la pelea electoral de 2017 no es novedosa si se la enmarca en la matriz del pensamiento kirchnerista. Desde que Mauricio Macri ganó el ballottage, los principales referentes de la fuerza que gobernó el país durante doce años se ubicaron en la vereda de la “resistencia”. Con el correr de la gestión de Cambiemos, fueron más allá: acusaron a Macri de impulsar medidas cargadas de “revanchismo” y trazaron un paralelismo con el golpe del 55, que abrió la etapa de casi 18 años de proscripción del peronismo.
Legisladores, ex jueces, gremialistas y dirigentes sociales de fuertes lazos con el kirchnerismo hablaron de “revanchismo” durante casi todo el primer año de la administración de Macri. Hubo varios detonantes. Por ejemplo, los miles de despidos de empleados en la administración pública que dispuso el nuevo gobierno en el amanecer de su gestión, el intento oficial de cambiar el nombre del Centro Cultural Kirchner (CCK) o la detención de la líder de la Tupac Amaru, Milagro Sala , por un acampe frente a la Casa de Gobierno de Jujuy. En especial, denunciaron “revanchismo” cuando los jueces y fiscales federales aceleraron las investigaciones que comprometen a la ex presidenta y ex funcionarios de su gestión.
La comparación con el 55
¿Hay “revanchismo” político o la idea de persecución forma parte de una estrategia discursiva para deslegitimar los procesos judiciales? ¿Por qué los dirigentes kirchneristas comparan la situación actual con el clima posterior al derrocamiento de Juan Domingo Perón en 1955? Marcos Novaro, sociólogo y doctor en Filosofía, considera que esa comparación “es parte de la estrategia de polarización sostenida e insistente que practicó Cristina en los últimos años”. Y explica que “la denuncia del revanchismo viene a colación de ese paralelo que se hace con el 55” y se vincula con la idea, planteada por el kirchnerismo, de que hubo un “triunfo ilegítimo” de Macri en las elecciones presidenciales de 2015 porque se sostuvo “en la mentira y en la manipulación de los medios”. “Diría que de revanchismo hay muy poco y en el Gobierno hay aún menos. Al Gobierno se lo acusa con mucho más asidero de pretender sostener la existencia del kirchnerismo como contrincante, que es lo que más le conviene. Tiene razón Macri cuando dice «pónganse de acuerdo, me acusan de querer meter presa a Cristina y de querer que ella sea candidata. No me pueden acusar al mismo tiempo de las dos cosas»”, señala.
Es parte de la estrategia de polarización sostenida e insistente que practicó Cristina en los últimos años”
Consultado por LA NACION, Ricardo Sidicaro, quien se doctoró en sociología en Francia y dirige actualmente el Doctorado y Maestría en Teoría social e Investigación Empírica de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Untref), plantea su visión. “La diferencia con el 55 reside en que hoy no hay pasiones como las de entonces, los contrincantes no tienen identidades fuertes sino relatos de ocasión y la llamada «grieta» es una especie de psicodrama de aquellos enfrentamientos”. “El 55 tenía como base conflictos sociales y heridas religiosas. Hoy hay un calendario electoral y disputas por cargos públicos -apunta el autor del libro Los tres peronismos-. Es cierto que no faltan las indignaciones éticas y en ausencia de plazas espontáneas tenemos puestas en escena estéticas”.

Alejandro Horowicz, ensayista y doctor en Ciencias Sociales, resalta que “la idea de trazar un paralelismo con el 55” sería “no entender” lo que ocurrió en el golpe militar contra Perón ni comprender los sucesos actuales. “En el 55 hubo un golpe de Estado. Esto [por la gestión de Macri] es el resultado de una política. Si uno tiene que decir quién es el principal responsable de la derrota kirchnerista, hay que partir del gobierno kirchnerista. Esto no supone que el comportamiento del gobierno de Macri es «neutral». De ningún modo lo es”, aclara. El escritor recuerda que en 1955 se inició un extenso período de proscripción del peronismo y destaca que hizo falta una “colosal crisis política -el Cordobazo, el Viborazo y la aparición de las organizaciones guerrilleras armadas- para que el gobierno del general [Alejandro Agustín] Lanusse entendiera que era mejor tolerar al peronismo vivo que fuerzas que estaban situadas a su izquierda”. “La situación actual es claramente otra. Tiene que ver con que el gobierno kirchnerista ha sido electoralmente derrotado. Y, obviamente, una victoria electoral del otro signo supone un corrimiento político nada pequeño, no sólo en materia de políticas, sino en materia de conceptualizaciones y responsabilidades. Para que se entienda lo que quiero decir y en el borde en que esto se sitúa, el ejemplo es Milagro Sala. Ella es una presa política sin ninguna clase de discusión”, resalta. El autor de Los cuatro peronismos concluye: “Acá hay sin ninguna clase de duda el revanchismo que supone una victoria política, las condiciones que esto plantea y una política regresiva en todos los terrenos y órdenes. Esto no es una novedad. Al mismo tiempo sostener que esto es el 55 es francamente un exabrupto discursivo y un acto de violencia política y moral”.
Sostener que esto es el 55 es francamente un exabrupto discursivo y un acto de violencia política y moral
Para el filósofo Alejandro Rozitchner, integrante del equipo de comunicación oficial, comparar el contexto actual con el clima del 55 “no sólo es exagerado sino completamente inadecuado”. “Forma parte de la mala costumbre de leer el presente teniendo como referencia pasados muertos. No hay revanchismo en el gobierno nacional, hay una política de la verdad, y los hechos que salen a la luz no son más que realidades que fueron ocultadas durante los últimos años”, opina el asesor de Macri.
Despidos y la polémica por el CCK

Ante las denuncias del kirchnerismo, funcionarios de la Casa Rosada negaron que la decisión de desvincular al menos 10 mil empleados públicos en ministerios y dependencias estatales o el anteproyecto para remover el nombre de Néstor Kirchner de lugares públicos hayan sido motivados por un "espíritu revanchista". “Lo de Prat-Gay [sobre la “grasa militante”] fue desafortunado por lo menos, pero no fue acompañado de una campaña. Si uno ve los números de despidos y los compara con las cifras de contratos que hubo en los últimos tiempos, diría que fueron muy moderados. No diría que eso expresa ningún tipo de revancha”, sostiene Novaro. Según el sociólogo, el Gobierno fue moderado también al promover la remoción del nombre Néstor Kirchner de monumentos y edificios públicos. “Cuando [Hernán, titular del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos] Lombardi empezó su gestión, decía que iba a impulsar el cambio de nombres. Enseguida, el propio Gobierno lo frenó. Después Lombardi ha sido muy moderado en todo lo que hizo en su sector, la continuidad de periodistas [de opinión crítica frente a Macri] en los medios públicos ha sido esforzadamente trabajada por el Gobierno. ¿Dónde está la revancha?”, se preguntó.
Horowicz ofrece otra mirada sobre las desvinculaciones que dispuso Cambiemos en el Estado. “Cuando uno mira la cantidad de despidos, el volumen de dinero que cobraban y los contratados, queda claro que no se trata de ningún ahorro económico. Se trata primero de una política de disciplinamiento -dejar en claro que a cualquiera que moleste lo van a echar- y, segundo, de una política de disciplinamiento elegida con un criterio de exclusión. No hablamos de un intento de reducir el gasto público, que no solo no se redujo, sino que se incrementó”, opina el ensayista.
Andrés Malamud, politólogo e investigador e investigador de la Universidad de Lisboa, observa que “la crítica del gobierno a los Kirchner no es revanchista sino estratégica: busca mantener dividido al peronismo y levantar un adversario al que considera derrotable”.
El rol de la justicia y la "persecución"

La confirmación del procesamiento de Cristina Kirchner en la causa por la venta de dólar futuro y la citación a indagatoria por el reparto de obra pública durante su gestión volvieron a generar una ola de denuncias de persecución y revanchismo. Los representantes del kirchnerismo duro no solo acompañaron como militantes a la ex primera mandataria en su última visita a Comodoro Py. El bloque de diputados del Frente para la Victoria, que encabeza Héctor Recalde, emitió un comunicado para solidarizarse con Cristina. “Una vez más, un grupúsculo del Poder Judicial actúa guiado por el revanchismo político y coloca un hito más en la persecución contra los funcionarios de nuestro gobierno”, indicaron. El ex juez de la Corte Suprema de Justicia Eugenio Zaffaroni fue otro vocero de la postura del FPV: advirtió que en la Argentina se vivía un clima de “revanchismo análogo al 55”, que se replicaba en otros países de la región, como Brasil, donde Dilma Rousseff fue destituida. “Las teorías conspirativas tiene preguntas interesantes y respuestas estúpidas. En lugar de preguntarse qué es lo que estos gobiernos hicieron y, por lo tanto, cuáles fueron los motivos que llevan a la crisis de toda la región, se pregunta sobre lo que hacen los enemigos políticos de estos gobiernos. Los enemigos son enemigos, nunca hacen nada maravilloso. Si eso es lo que se quiere decir, se sabe de antemano. El problema no son los enemigos políticos, el problema es la naturaleza de esos gobiernos y sus capacidades reales para transformar algo”, afirma Horowicz.
Por su parte, Novaro no cree que el repentino despertar de la justicia federal en las investigaciones haya sido por revanchismo. “Básicamente, avanzan por todo lo que no habían avanzado antes. El cepo judicial funcionó tan bien que había una olla a presión. La olla se destapó y, de forma mucho más violenta que al final del menemismo, sale la mugre”, dice.







