
Santa Cruz, donde no hay desempleo
El índice de desocupación es del 1,9%
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COMODORO RIVADAVIA.- Con una baja densidad poblacional y marcada dispersión geográfica, Santa Cruz justifica su bajo índice de desempleo -1,9 por ciento- a partir de la fuerte presencia del Estado provincial. La política de subsidios y asistencia a los municipios para apuntalar la obra pública se combina con las inversiones y emprendimientos turísticos y mineros que aseguran la supervivencia de las localidades jaqueadas por la crisis del campo, un sector productivo que abandonó, en los últimos años, el principal escaño como motor de la economía.
"El empleador más importante sigue siendo el Estado provincial", sentenció Héctor Aburto (PJ), intendente de Río Gallegos.
Las miradas apuntan a la capital provincial, dueña del más bajo porcentaje de desocupados del país. Sin embargo, su realidad asombraría a más de un estadista: con 95.000 de los alrededor de 180.000 habitantes de toda la provincia, Río Gallegos no cuenta con un parque industrial importante ni una zona franca que incentive su desarrollo.
¿Cuál es el secreto, entonces, para sostener los índices de ocupación? Aburto delineó una hipótesis a partir de los datos de la realidad. "Santa Cruz tiene una densidad poblacional de 0,7 habitante por kilómetro cuadrado. No existe un mercado de consumo ni grandes inversiones", sostuvo.
Agregó que "aquí todo se genera desde la provincia. Nosotros hemos empezado con el gobernador (Néstor) Kirchner a trabajar un modelo de provincia y ciudad que evite el desempleo y la exclusión social. Para incorporar a la gente al ámbito de la producción el Estado provincial lanzó un Plan Cuatrienal, desde el cual se generan inversiones en la obra pública. Sabemos que la construcción no sólo ocupa mano de obra, sino que provoca una fuerte movilización en otras actividades como el comercio".
Santa Cruz posee una de las densidades poblacionales más bajas del mundo, repartida en una superficie de 243.943 kilómetros cuadrados.
En Río Gallegos, lugar donde se concentra casi la mitad de la población, hay 1900 empleados públicos, una cifra nada despreciable si se tiene en cuenta la realidad en otros puntos del país.
Otro dato muestra la fuerte presencia del Estado: el presupuesto anual de Gallegos es de 53 millones de pesos, de los cuales el 50 por ciento se destina a la obra pública, una de las principales empleadoras en estos tiempos de crisis y que suma viviendas, escuelas y hospitales a la geografía local.
Cuestión de supervivencia
Del monto total del presupuesto, 10 millones son aportados directamente por el gobierno de la provincia. "Si no hubiera una fuerte presencia del Estado sería casi imposible sostener nuestros municipios", sostuvo Aburto.
Los optimistas índices de empleo se repiten en otras localidades de la provincia menos poblada del país. San Julián, ubicada en la costa santacruceña, es otro ejemplo. Con 7500 habitantes, no tuvo durante los años 97 y 98 desocupados, consecuencia de la instalación allí de Cerro Vanguardia, un proyecto minero de oro y plata que unió capitales de Perez Companc, Anglo American y, en menor porcentaje, el gobierno de la provincia. Actualmente, el desempleo no supera en esta localidad el 5 por ciento. "Durante los últimos años dimos también un salto importante en la construcción de viviendas. Alcanzamos las 200 en 3 años. Aquí, la presencia de la actividad y del sector público son también muy importantes", sostuvo, en diálogo con La Nación , el intendente Daniel Gardonio (Alianza).
La minería, una clave
La minería reanimó la actividad económica de la zona en donde la principal actividad era el campo. Las intensas nevadas de este invierno pusieron otra vez en jaque la supervivencia de las estancias santacruceñas.
Las cifras son una muestra de una crisis que no cesa: de los 1700 establecimientos rurales censados en Santa Cruz, alrededor de 500 están actualmente cerrados, es decir, sin animales ni peones. "De los que todavía están en pie, muchos tienen un bajo índice de explotación. En el centro y norte de la provincia prácticamente no hay peones en las estancias", aseguró Enrique Ducca, propietario de la estancia La Gruta, presidente de la Sociedad Rural de San Julián y secretario de la Federación de Instituciones Agropecuarias.
Las estadísticas también aportan un dato a este contexto: según la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, la población rural en Santa Cruz rondaba los 24.500 habitantes en la década del 60. La cifra bajó a alrededor de 15.000 en los 80 y decayó a 13.000 en 1991.
Pero, fuera de la actividad rural, el panorama de empleo de la provincia es dispar. La localidad costera de Puerto Deseado apuntala su economía a partir de la pesca y del turismo, al tiempo que Río Turbio -ubicada al sur de la provincia y a 4 kilómetros del límite con Chile- sobrevive a partir de la mina de carbón y la obra pública. Los Antiguos apuesta a un proyecto para la exportación de la fruta fina.
Sin embargo, es el norte de la provincia el más castigado por el flagelo del desempleo. Caleta Olivia, Pico Truncado y Las Heras, sostenidas por la actividad petrolera, no lograron sobreponerse a la última crisis originada por la caída en el precio del barril de crudo.
Las Heras, por ejemplo, está lejos de los optimistas índices de empleo registrados en el sur de la provincia. "Nosotros estimamos que tenemos al 30 por ciento de los trabajadores desocupados. Registramos un crecimiento compulsivo hace 7 años. Pasamos de los 7000 a los 12.000 habitantes. Pero hace 3 años empezamos a decaer", explicó a La Nación Esteban Alonso, secretario de Gobierno de Las Heras.
Con olor a petróleo
La ciudad comenzó a crecer a partir de la explotación de Los Perales, uno de los yacimientos petroleros más importantes del país. Tras 4 años de bonanza, los precios internacionales también jaquearon la economía de la localidad. Alonso explicó que "el polo petrolero, al que se suman Pico Truncado y Caleta, está viviendo una situación similar. En nuestro caso, durante los mejores años construimos numerosos planes de vivienda. Esto hizo que la gente se radicara aquí y que optara por no irse cuando comenzó la crisis".
Asistencia económica a los municipios y medidas proteccionistas son una combinación que logra ubicar a Santa Cruz en los índices más bajos de desempleo de todo el país.




