
Se volvió a tensar el conflicto con Paraguay
Contrariado por las acusaciones de legisladores paraguayos, Menem suspendió su reunión de ayer con González Macchi; dilatan el confinamiento de Oviedo
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La relación entre la Argentina y Paraguay volvió a tensarse ayer luego de que el presidente Carlos Menem decidió suspender el encuentro con su par paraguayo, Luis González Macchi, que iba a realizarse en Posadas. El objetivo de la reunión era buscar un acuerdo por la conflictiva situación que se planteó al no conceder la Argentina la extradición de Lino Oviedo, solicitada por Asunción.
"Los agravios en contra de la investidura presidencial por parte de algunos funcionarios del gobierno paraguayo han sido muy duros, y mientras no haya una rectificación clara sobre el tema, no hay posibilidad de reunirse", dijo Menem ayer en una conferencia de prensa improvisada en el aeroparque metropolitano, donde anunció la suspensión del encuentro, minutos antes de viajar a Misiones para liderar un acto partidario.
Anteayer, en una reunión con dirigentes de la Alianza, cuatro legisladores paraguayos del oficialismo habían acusado a Menem y a Oviedo de estar involucrados en una presunta estafa contra la represa de Yacyretá.
La decisión de suspender la entrevista fue tomada por la mañana luego de conversaciones entre las cancillerías. En ellos, el gobierno paraguayo ofreció diversas versiones de proyectos de declaración para destacar la contribución de la Argentina a la consolidación de la democracia en Paraguay, dijeron fuentes de la Casa de Gobierno y del Palacio San Martín.
"Pero ninguno de los textos nos satisfizo", señaló una de las fuentes.
Menem reconoció que las relaciones con Paraguay "están un poco resentidas", aunque aclaró que el Mercosur "no corre peligro".
Esperan una disculpa
En la Casa Rosada se dijo ayer que hasta tanto el gobierno de González Macchi no se disculpe públicamente por las acusaciones contra Menem, no se tomará una nueva decisión sobre el destino de Oviedo.
"Por ahora no será trasladado a ninguna parte", afirmaron en el Ministerio del Interior. Desde la Cancillería, en tanto, se reconoció que "es una posibilidad latente" que el ex militar reciba asilo político en otro país.
Se complica la relación con Paraguay
La decisión de Asunción de no rectificar las acusaciones oficialistas contra el Presidente impidió el acercamiento
POSADAS.- Los gobiernos de la Argentina y del Paraguay no pudieron distender ayer la crisis diplomática, como habían acordado, al cancelar la reunión que el día anterior habían programado los presidentes Carlos Menem y Luis González Macchi, en esta ciudad. En consecuencia, resurgió con fuerza el malestar y el clima de tensión entre ambas partes por el "caso Oviedo".
La caída del encuentro se debió al fracaso de las gestiones de ambas cancillerías para redactar un documento conjunto, que buscaba sellar el gesto reconciliatorio. En rigor, había discrepancias desde anteanoche.
El obstáculo consistió en que Menem exigió una retractación de funcionarios del Paraguay, mientras que el gobierno guaraní propuso una disculpa mutua para comenzar a superar el incidente del rechazo argentino a la extradición del ex general golpista, Lino César Oviedo, requerido judicialmente por el Paraguay.
El frustrado acuerdo se planificó sobre la base del confinamiento de Oviedo en el sur argentino, tal como los gobiernos informaron anteayer. Pero las relaciones bilaterales se volvieron a congelar y el confinamiento quedó en suspenso.
"Oviedo está asilado en la Argentina. Veremos cómo evolucionan las cosas", dijo ayer Menem al llegar aquí, con signos de molestia.
La salida del confinamiento había distendido la crisis. Asunción había retribuido el gesto con el anuncio del regreso a Buenos Aires de su embajadora, Leila Rachid Lichi, pero ayer resolvió retenerla en la capital guaraní indefinidamente, según el secretario general de la Presidencia, Juan Ernesto Villamayor. Volvería en diciembre, cuando cambie el gobierno en la Argentina, y sólo entonces, según altas fuentes paraguayas, Asunción reiterará ante la Argentina el pedido de extradición de Oviedo, cuyo rechazo causó una de las peores crisis diplomáticas entre las naciones del Mercosur.
Buscar respaldo
El gobierno guaraní retomó ayer la idea original de buscar respaldo en su par de Brasil, como adelantó La Nación . Sigue en pie una reunión entre los cancilleres del Mercosur, Guido Di Tella (Argentina), José Félix Fernández Estigarribia (Paraguay), Didier Opertti (Uruguay) y Luiz Felipe Lampreia (Brasil). Será el 21 del actual, en Nueva York, y se buscará acercar a las partes. El gobierno brasileño anticipó que aceptaría terciar en el conflicto.
Brasil es aliado histórico del Paraguay y el presidente Fernando Henrique Cardoso es un detractor de Oviedo. La relación entre Uruguay y Paraguay también sigue congelada por el rechazo uruguayo de la extradición del oviedista José Segovia Boltes.
"Cuando hay una ofensa a la Argentina, lo menos que se puede pedir es que se retracte", dijo Menem. El Presidente se molestó por las reacciones de miembros del gobierno guaraní cuando el 2 del actual se conoció el rechazo argentino, sin dar curso a la Justicia, del pedido de extradición de Oviedo. La Justicia paraguaya busca indagar al ex militar como presunto autor intelectual del crimen del ex vicepresidente Luis Argaña, del 23 de marzo último. Oviedo también está acusado por la masacre de siete jóvenes, el 26 de ese mes, hecho que precipitó la caída del gobierno oviedista de Raúl Cubas Grau.
El gobierno guaraní no descarta que el asilo de Oviedo signifique una amenaza para la gobernabilidad del Paraguay, por cuanto existen denuncias de que el ex militar diseña un plan para desestabilizar al gobierno de González Macchi.
Obstrucción a la Justicia
Cuando se conoció el rechazo a la extradición, González Macchi dijo que la Argentina "obstruye a la Justicia y contribuye a la impunidad de los delitos", además de considerarlo un gesto "inamistoso". El ministro de Defensa, Nelson Argaña, hijo del dirigente asesinado, dijo que "Menem es un sinvergüenza" y que "tiene un pacto de impunidad con Oviedo". Y el senador Luis Alberto Mauro relacionó a Menem con el ex general en supuestos hechos ilícitos en torno de Yacyretá (como se informa por separado).
Pero Menem aclaró ayer que sólo busca la "retractación de funcionarios" cercanos a González Macchi y no la de los legisladores. Y consideró: "Los agravios afectan la investidura presidencial, como también las denuncias de pactos de impunidad sin fundamento, por lo cual nuestro reclamo es lógico". Sin embargo, aclaró que "vamos a superar la crisis y esto no va a afectar al Mercosur".
En el párrafo que detonó la renovada discordia, el canciller paraguayo, Fernández Estigarribia propuso que se dejara sentado el "mutuo lamento" por las ofensas que salieron de ambos gobiernos y el "compromiso recíproco" para encauzar la crisis; su par argentino, Di Tella, exigía que sólo Asunción se rectificara. La última conversación entre ellos se produjo alrededor de las 13 y la desavenencia impidió que se confirmara, al menos ayer, el confinamiento de Oviedo.
El gobierno del Paraguay se considera ofendido por el rechazo argentino del pedido de extradición de Oviedo. Entre otras cosas, sienten que Menem subestima los crímenes del "marzo paraguayo", que para Asunción resultan de primer orden. Ninguno cedió y los presidentes no pudieron reunirse. Quedó la sensación de que el "caso Oviedo" se escapó de las manos de los dos gobiernos.
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