Secretos y planes del futuro gabinete
Cristina Kirchner no dio pistas sobre cómo integrará su nuevo elenco de gobierno; aseguran que buscará un equilibrio de poder interno
1 minuto de lectura'
El gabinete en pleno anoche estaba surcado por tanta euforia como incertidumbre. Los ministros y principales funcionarios deambularon por los pisos 18 y 19, compartieron charlas en la intimidad con la Presidenta, y trajinaron, a la salida, el custodiado lobby del hotel Intercontinental sin el más mínimo indicio sobre su futuro ni los planes para la próxima gestión.
"Empieza una nueva etapa , con otro estilo de conducción, pero más que nunca, con la misma fórmula: decisión, secreto y sorpresa", graficó un ministro a LA NACION. No es un juego de palabras. El rediseño del próximo elenco oficial es una faena que Cristina Kirchner no comparte con nadie. Deberá completar, por lo menos, tres casilleros clave que quedan vacíos porque sus titulares deberán asumir otras funciones: la Jefatura de Gabinete, el Ministerio de Economía y el de Agricultura. Eso, además, incluiría retoques en otras áreas.
En Balcarce 50, creen que se moldeará un esquema de contrapeso interno, una mecánica que siempre utilizó Néstor Kirchner en los organigramas de poder. Esto implica mantener un fino equilibrio entre el ala dura y otro sector más identificado con el peronismo clásico. Todo concluye en un mismo vértice: Olivos. "No va a concentrar atribuciones en una sola figura", sostuvo un avezado operador.
La definición de la Presidenta servirá, acaso, para dar pistas iniciales sobre la influencia que ejercerá su vice, Amado Boudou. El plan ideal del ministro es que Hernán Lorenzino, el secretario de Finanzas, lo suceda en el cargo y que Diego Bossio, el joven director de la Anses, continúe en ese puesto. El, ante sus íntimos, jura que no sabe nada aún.
Aníbal Fernández ya tiene asegurada su salida del Gobierno para ocupar una banca en el Senado . Tuvo ayer su capítulo amargo en medio de la algarabía generalizada: su candidato en Quilmes, Daniel Gurzi, cayó derrotado. Fue una de las pocas apuestas perdidas. En la provincia de Buenos Aires, los intendentes arrasaron. "¡Ganamos por el 70!", proclamaba anoche al ingresar al búnker K Fernando Espinosa, jefe comunal de La Matanza, enclave poderoso del conurbano.
Ningún aspirante real quiere, por ahora, hacer olas. Después de las prematuras versiones sobre sus chances para ocupar la Jefatura de Gabinete, el ministro del Interior, Florencio Randazzo, bajó aún más el perfil. Se abocó al proceso electoral, a impedir cualquier tipo de fallas y tuvo que sortear una neumonitis en el tramo final de la campaña. Aun cuando el santacruceño vivía, un sector del oficialismo le enrostraba ser el más "sciolista" del gabinete y construir armado propio. Esas mismas razones volvieron a esbozar los últimos días sus adversarios internos.
Como nunca, al ministro de Planificación, Julio De Vido, se lo vio revitalizado. En Río Gallegos, al emitir su voto, se despachó con libreto de manual kirchnerista: "El dictamen de las urnas no puede ser modificado por nada, por ninguna opinión, por ningún monopolio". Ya trasmitió a su equipo su intención de seguir, nadie sabe en qué oficina. Anoche, parte de su staff -el secretario de Obras Públicas, José López; el de Minería, Jorge Mayoral, y el de Transporte, Juan Pablo Schiavi- departía más que relajado en el lobby del Intercontinental.
A las 21.58, cuando ya había arrancado el speech presidencial, arribó a las corridas el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, procedente de su Chacabuco natal. Si bien circuló que podría seguir en su cargo, él está convencido de que asumirá su banca como diputado. Es más, en su entorno dan por descontado que será ungido como presidente de la Cámara baja, desde donde buscará entablar diálogo con todos los sectores y planea desplegar un rol "transformador".
Ni Carlos Tomada, en Trabajo, ni Julio Alak, en Justicia, saben de sus próximos pasos. Este último, para peor, se rompió los ligamentos jugando al fútbol el Día de la Madre y, desde entonces, acarrea bota ortopédica y muletas. El más urgido por resolver su destino es el ministro de Salud, Juan Manzur. Su plazo límite es el próximo sábado: ese día debería asumir como vicegobernador del tucumano José Alperovich. Al menos en la última semana, ni el mandatario provincial ni Cristina Kirchner habían dialogado sobre el devenir del funcionario, según pudo reconstruir este diario.
Con la misma cercanía, seguirá el influyente secretario legal y técnico, Carlos Zannini. También, aunque sin certeza de destino, continuará dentro del Gobierno el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, que anoche festejaba a los saltos en la Plaza de Mayo.
EL OFICIALISMO, DE FIESTA
El búnker de Cristina Kirchner en el hotel Intercontinental fue un imán para toda la dirigencia kirchnerista y tuvo en los primeros planos a los ministros y a muchos de los que ansían sumar poder en la próxima gestión.
1Los tuits de Adorni en los que se indignaba por las comitivas presidenciales y los políticos que usaban aviones privados
2Cuál fue la excusa que dijo Adorni sobre el viaje con su esposa en el avión presidencial
3Milei confunde el afuera con el adentro
4Victoria Villarruel bajó el tono de su disputa con Javier Milei: “Voy a ser prescindente de internas políticas”





