
Sigue sin aclararse la muerte de Cattáneo
Un año después de que el empresario apareció ahorcado, las dudas continúan
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Un año pasó desde que el cuerpo de MarceloCattáneo apareció colgado de una antena, en la Ciudad Universitaria, y, sin embargo, su muerte sigue rodeada de misterio.
De las tres hipótesis que se tejieron sobre su deceso no se descartó ninguna, aunque va perdiendo fuerza la del asesinato. En cambio, siguen vigentes las de suicidio o suicidio inducido, avaladas por el descubrimiento de nuevas evidencias, a pesar de que no hubo un gran avance en la investigación.
Las dudas judiciales se mantienen, sobre todo teniendo en cuenta que Cattáneo, empresario y ex rugbier, se había convertido en la llave que podía develar quiénes pagaron y cobraron las coimas en el contrato entre IBM y el Banco Nación por más de 200 millones de pesos para informatizar la entidad crediticia.
En esta causa, su hermano Juan Carlos Cattáneo, ex segundo de Alberto Kohan en la Secretaría General de la Presidencia de la Nación, se encuentra procesado.
El 30 de septiembre de 1998, Marcelo Cattáneo, de 41 años, desapareció. Su esposa, Silvina de la Rúa, lo buscó durante 4 días, hasta que el 4 de octubre el comisario de la seccional 51a. la fue a ver a su departamento de la avenida Santa Fe para decirle que su marido estaba muerto.
La investigación recayó en el juzgado de instrucción número 31, un tribunal que se halla vacante, pues su titular, César Quiroga, se había jubilado días antes. Como aún no se hizo el nombramiento efectivo, la investigación cambia cada dos meses de juez. Ya pasaron siete magistrados. El actual es Jorge Rimondi. El fiscal Ernesto Guevara y su secretario,Andrés Madrea, en cambio, están en la causa desde el comienzo.
Esta dispersión de investigadores conspiró contra una averiguación rápida y eficaz. Incluso, dos semanas después de la aparición del cadáver de Cattáneo, la jueza María Gabriela Lanz y su colega Enrique Velázquez peleaban por la competencia, los fiscales de Cámara Ricardo Sáenz y Norberto Quantín hacían lo propio y el cuerpo seguía en la morgue sin ser entregado a sus familiares.
En ese trámite, al cabo de un año, se reunieron en los 16 cuerpos del sumario Nº 89849/98 algunas novedades:
- Se estableció que el 30 de septiembre, luego de que se encontró con un amigo cerca de la cancha de River Plate y de decirle que esperaba que lo fueran a buscar, creyó verlo otro testigo. Un profesor de patín dijo que una persona, que no sabe con certeza si es Cattáneo, estaba mirando y se subió a un Renault 9 o Regatta que lo recogió.
- Su esposa recibió un llamado de un homosexual, quien le confesó que vio a cuatro personas cerca de Cattáneo. La grabación de esa charla se conserva, pero los sospechosos no fueron ubicados.
- Pedro Rodríguez, un linyera que se gana la vida juntando latas, declaró que habló con Cattáneo y que le dijo que su hermano pretendía matarlo. En los tribunales y en la familia del fallecido no dan crédito a esa declaración. El testigo afirmó que vio, a 40 metros, a una persona que perseguía a Cattáneo, pero se comprobó que era imposible observar eso desde el lugar señalado por el testigo.
- Nunca se halló su teléfono celular.
- Su corbata estaba rasgada en la parte más angosta, como si hubiera intentado colgarse con ella.
- La autopsia estableció que no había signos de violencia externa y que murió ahorcado. Pero en la filmación falta la imagen donde se extrae de la boca del fallecido un recorte del diario La Nación , doblado, que habla del caso IBM-Banco Nacion. Uno de los médicos, Alberto Brailovsky, opinó que no era posible anatómicamente que un papel así doblado fuera colocado en el lugar donde se dijo que fue hallado.
- Las finanzas de Cattáneo no aparecen claras para los investigadores judiciales. El empresario trabajaba en la empresa Baxxor, dedicada a la venta de pasajes de Mexicana de Aviación. No se sabe si era accionista, pues algunos de los socios lo afirman y otros lo niegan. Martha Serrano, esposa de uno de los dueños de Baxxor, Carlos Acencio, minutos antes de aparecer el cuerpo reclamó a Silvina de la Rúa unos 360.000 pesos que supuestamente habían desaparecido y que se debían pagar a Mexicana de Aviación. Un peritaje determinó que en la empresa no faltaba plata.
Pero a los pocos días de la muerte, se filtró a la prensa la grabación de la escucha telefónica en la que reclamaban el dinero a la esposa de Cattáneo. Así, un suicidio por deudas fue la hipótesis oficial en el Gobierno.
Fuentes de la causa dijeron a La Nación que, entre los papeles de Cattáneo, había un comprobante de una supuesta inversión por 360.000 pesos.
Queda flotando, para los investigadores judiciales, la posibilidad de que Cattáneo manejara dinero de otras personas, o plata negra. Dos presunciones que los allegados al empresario fallecido rechazan con vehemencia.
El telón de fondo
Acusado por los ex directores del Banco Nación Alfredo Aldaco y Genaro Contartese de ser quien entregó parte de los 21 millones de pesos que se pagaron como sobornos para anudar el contrato entre IBM y el Banco Nación, Cattáneo estaba desesperado por desvirtuar esa imputación.
Tanto es así que el 16 de septiembre de 1998, 14 días antes de su desaparición, en su última declaración ante el juez federal Adolfo Bagnasco aportó documentos para probar que, en las fechas en que Aldaco y Contartese declararon haberse reunido con él, estaba de viaje con su familia en la Patagonia, y de gira en Inglaterra con un equipo de rugby del Club San Carlos.
Sus allegados afirman que Aldaco y Contartese señalaron a Cattáneo, luego de que se descubrió que las cuentas secretas suizas donde estaba depositada parte de la coima le pertenecían. "Ala hora de señalar quién les dio la plata eligieron a Marcelo Cattáneo. Apuntar a su hermano (Juan Carlos) sería acusar directamente a Kohan", dicen fuentes vinculadas con el empresario desaparecido.
Juan Carlos Cattáneo, más que hermano mayor, era un padre para Marcelo. Era el hombre fuerte de CCR, una empresa subcontratista de IBM utilizada para canalizar los sobornos.
En sus últimas declaraciones judiciales, Cattáneo había cambiado su estrategia inicial de ensayar una defensa junto con su hermano y estaba peligrosamente cerca de quebrar su lealtad fraternal y de señalarlo en la causa, dijeron sus allegados.
En ese contexto apareció colgado MarceloCattáneo. Aún faltan realizar medidas de prueba. Mientras tanto, la causa seguirá pasando de juez en juez. Fuentes tribunalicias afirman que falta mucho para que algún magistrado se anime a cerrarla como suicidio. Razones políticas y muchos cabos sueltos impiden poner fin al misterio.





