Triviño volvió a trabajar con Lázaro
Es el obrero que sacó las fotos de la supuesta bóveda del empresario
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RÍO GALLEGOS.– "Esta semana la pasé muy mal, fue una pesadilla", afirmó Sergio Triviño Tecol, soldador de 41 años, que ganó fama el martes, cuando inesperadamente su nombre fue difundido como el del autor de las fotos que se tomaron en el interior de la chacra del hoy investigado empresario Lázaro Báez.
Triviño, que tiene a la fotografía entre sus hobbies, ayer volvió a trabajar en su puesto de la empresa Austral Construcciones de Baéz y desistió de incorporarse al Programa Nacional de Protección a Testigos. Sin embargo, la Justicia solicitó custodia las 24 horas y una camioneta de la Brigada de Investigaciones de la Policía Provincial lo acompaña a todas partes.
No quiso dar entrevistas, apenas tuvo un escueto intercambio en la puerta de su casa, mientras daba de comer a sus dos enormes perros negros al regreso de su trabajo. "La gente dijo muchas boludeces, no quiero hablar, me hace mal", afirmó a LA NACION cuando fue consultado sobre si era el autor de las fotos. "Soy un obrero, trabajo todo el día, ahora quiero descansar", dijo confirmando que ayer había regresado al trabajo.
Con el gesto del rostro abrumado agradeció con amabilidad, pero fue contundente en sus silencios y pidió que su decisión sea respetada. El intercambio ocurrió en la vereda de su casa, a tres metros un policía sin identificación con dos agentes de policía en su interior, lo custodiaban.
Seguir realizando sus tareas de soldaduras y no perder su puesto en Austral Construcciones es hoy su mayor preocupación, y así lo comentó en una charla entre amigos que lo acompañan por estas horas. El martes a la noche él recibió un fuerte mensaje de Baéz, según relataron sus allegados: "Me golpeaste a mí y golpeaste a la Presidenta". Esa misma noche tuvo una fuerte discusión con Fabián Coli, el amigo que le había ayudado a bajar las fotos de su cámara digital a un pendrive. Al día siguiente, consultado por la prensa, Baéz aseguró "si demuestra que actuó de buena fe, no debería perder su trabajo".
Según comentaron fuentes cercanas, Triviño no tenía intenciones de difundir las más de 200 fotos que llegaron a manos de la diputada Elisa Carrió, quien las presentó como pruebas en la causa en la que se investiga a Báez por lavado de dinero.
Mientras tanto ayer se confirmó oficialmente que Fabián Coli, el operador de radio y también mencionado en la denuncia, aceptó acogerse al Programa Nacional de Protección a Testigos e Imputados, creado en 2003 y destinado a preservar la seguridad de imputados y testigos que se encuentran en una situación de peligro para su vida y que hubieran colaborado de modo trascendente en una investigación judicial.
No trascendió si la medida tiene alcance para su esposa, también mencionada como denunciante en la causa.
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