
Truman: el Gobierno "esperó demasiado" para renegociar la deuda en default
El ex subsecretario del Tesoro de Clinton, cree que el país enfrenta viejos problemas
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Por Martín Kanenguiser
El ex subsecretario del Tesoro de Estados Unidos Edwin Truman afirmó que el gobierno de la Argentina "esperó demasiado" para comenzar a negociar un arreglo con el Club de París y con los bonistas que siguen en default, por lo que podría tener que volver a enfrentar "una píldora amarga" que requiera ayuda externa. Con una vasta trayectoria, que incluye haber sido uno de los economistas clave de la Reserva Federal durante 15 años y ejecutivo del Tesoro de Estados Unidos entre 1998 y 2001 en la administración Clinton, Truman opinó en una entrevista con LA NACION que, pese a haber mantenido durante tanto tiempo el peso muy devaluado frente al dólar, con las consecuentes presiones inflacionarias, el país enfrenta ahora los mismos problemas que antes.
–Pese a esta crisis global, ¿cree que la Argentina debe avanzar con las negociaciones con los bonistas y con el Club de París?
–Creo que el Gobierno esperó demasiado. Si hubiera negociado hace tres años, habría logrado buenos acuerdos. Si la crisis mundial tiene mayores ramificaciones en la economía argentina y complica su acceso al crédito, será una píldora amarga para el Gobierno y para la gente pensar que las cosas podrían volver a ponerse como en 2001-2002 y que necesitarán ayuda externa nuevamente. Eso puede pasar.
–¿Es correcto mantener la política de fuerte intervención en el mercado cambiario?
–La política de mantener muy devaluado el peso por bastante tiempo para promover las exportaciones generó presiones inflacionarias y otras distorsiones en la economía. Irónicamente, ahora el país enfrenta los mismos problemas que antes. Por lo tanto, una mayor flexibilidad cambiaria habría sido positiva tanto en términos de combate contra la inflación como de señal para los mercados y para la gente.
–¿Qué opina de las medidas que tomaron los gobiernos de Estados Unidos y Europa?
–Más allá de los detalles, el mensaje fue que se utilizarían todos los instrumentos posibles para contener la crisis y restablecer la confianza en los mercados.
–¿El FMI puede cumplir un rol más importante en esta crisis?
–A Estados Unidos le debería dar buenos consejos, aunque no le veo una función prestando dinero. Por otro lado, si la gente se pregunta dónde está el FMI, significa que el organismo debería estar haciendo algo, por lo cual, más allá de las críticas que haya recibido por su actuación, el mensaje es que debería tener un rol más activo y mayor poder.
–¿Comparte la crítica de quienes acusan al gobierno de Bush de haber actuado demasiado tarde?
–En retrospectiva sí, pero antes tampoco hubieran logrado la aprobación del Congreso para obtener el dinero que lograron. Tal vez tuvieron una actitud más reactiva que proactiva, aunque eso ahora cambió.
–¿Entonces qué falló para provocar esta crisis?
–Esta crisis, pese a la creencia de los analistas, no nació en Washington. Muchos analistas afirman que si Estados Unidos hubiera manejado la economía y el sistema financiero, el resto del mundo no debería estar sufriendo estos problemas. Esta es una creencia equivocada, porque en realidad lo que hubo fue un extenso período de condiciones muy benignas, en un contexto de tasas de interés bajas en todo el mundo, junto con distorsiones generadas por tipos de cambio que no se movieron, incluyendo a la Argentina. Eso llevó a relajar los estándares de control en todos lados y la gente aprovechó para buscar altos rendimientos, pero no fue una característica única de los Estados Unidos. Y si hubiera sido sólo una cuestión de nuestro país, las autoridades económicas de otras naciones deberían haber prohibido ese tipo de operaciones, pero no lo hicieron. Por lo tanto, la culpa es colectiva.
–¿Cree que las entidades financieras serán más conservadoras?
–Sin duda, al menos por un tiempo. Y ésa es una de las razones por las cuales creo que el pronóstico de crecimiento de la economía global será bastante bajo.
–Algunos economistas hablan de tres años de recesión…
–Hay que distinguir la recesión de una desaceleración. Una recesión de tres años sería un desastre y no creo que ocurra, pero puede ser que haya dos o tres años con crecimiento bajo y la tasa de desempleo creciendo.
–¿Cómo podrán mantener su crecimiento los países emergentes con menos crédito?
–No sólo crecerán menos por la escasez del crédito, sino porque caerá la demanda. Frente a eso, los que tengan el margen para hacerlo podrán estimular la demanda interna a través de políticas fiscales y monetarias. Esa es una buena noticia, que no ocurría desde los 70. En América latina, Brasil, México y Chile están en mejor estado para tomar estas medidas al menos en el corto plazo. Para el resto será más difícil.
–¿Qué deberá hacer el próximo presidente de Estados Unidos?
–Rearmar el sistema de regulaciones del sistema financiero, entre otras cosas.




