
Un grupo de usurpadores al que conocen en el gobierno porteño
Quiénes son los manifestantes que cortaron la 9 de Julio
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La violenta marcha piquetera que irrumpió sorpresivamente anteayer ha despertado más dudas que certezas, además de generar sospechas respecto de las vinculaciones políticas que puede tener este grupo.
Aunque en un principio trascendió que la agrupación pertenecía al comedor Simón Bolívar, ubicado en la calle Estados Unidos al 1200, LA NACION pudo constatar ayer que, en realidad, la dirección del lugar es Bolívar 747, en pleno barrio de San Telmo.
El secretario de Desarrollo Social porteño, Rafael Romá, dijo ayer a LA NACION que el Gobierno de la Ciudad "no está dispuesto a tolerar situaciones vandálicas como las vividas anteayer". Reconoció que la secretaría a su cargo tiene diálogo con los líderes piqueteros y que respetan la movilización popular, "pero siempre en un marco de respeto", subrayó.
El comedor, que ayer permaneció cerrado con candado y con las cortinas metálicas bajas durante todo el día, es una propiedad que, según los vecinos, está usurpada desde hace tres meses y que actualmente está en sucesión. Su dueña mantiene un juicio de desalojo contra los ocupantes.
"Hasta que se instaló esta gente estaba vacío. Además, también tomaron las dos plantas de arriba", dijo un vecino que prefirió reservar su nombre por temor a amenazas.
Los vecinos y comerciantes de la zona se muestran indignados con sus ocupantes. "Desde el mediodía, que empiezan a dar la comida, no podés pasar por la vereda. Después de comer, se quedan tomando cerveza tirados en la vereda, pidiendo plata y molestando", se quejó el dueño de un negocio.
Una alta fuente del Gobierno de la Ciudad, con peso en el área social, reveló que "varios de los agresores pertenecen a la villa asentada en la Costanera Sur. Desde hace tiempo reclaman la construcción de un comedor en ese lugar", sostuvo.
"Inconducta"
Según esta misma fuente, los piqueteros que agredieron a los automovilistas "son muy violentos y tienen antecedentes de inconducta en los hoteles que la Ciudad les brinda como alojamiento".
Por su parte, dos empleados de un comercio cercano y varios vecinos, que prefirieron no divulgar sus nombres, coincidieron en que todos los días, alrededor de las 8, observan un camión blanco con un logotipo en la puerta similar al utilizado por el gobierno porteño. "Una cuadrilla de obreros se junta frente al local y esperan que llegue el camión municipal. Bajan cajas con alimentos y después suben herramientas de trabajo que guardan en el comedor", confió el empleado de un comercio.
En el gobierno porteño no pudieron confirmar ni negar esta versión.
Los nueve piqueteros que mantuvieron anteayer la audiencia con dos de los asesores de Romá protagonizaron un episodio violento en el mismo despacho donde fueron atendidos.
"Insultaron y escupieron a los funcionarios. Uno de ellos, que dijo tener sida, se descubrió una herida y amenazó con contagiarlos del virus", dijo una fuente del gobierno con acceso al despacho de los asesores que recibieron a la comitiva.
Anteayer, el grupo que posteriormente protagonizó el corte se concentró frente al supuesto comedor a las 10.30. Los bombos empezaron a sonar y un vecino dio aviso a la policía por ruidos molestos. Al lugar llegó un patrullero, les pidió que se fueran del lugar y le hicieron caso. Se instalaron durante la tarde en plena 9 de Julio.



