Un viaje en tren hacia la pobreza profunda

Breve visita del Presidente a Tucumán
(0)
1 de octubre de 2003  

SAN MIGUEL DE TUCUMAN.- Miles de tucumanos celebraron ayer la decisión del presidente Néstor Kirchner de reabrir los talleres ferroviarios de Tafí Viejo, cerrados a mediados de la década del ochenta luego de años de decadencia.

El primer mandatario visitó Tucumán y se nutrió del fervor de la gente, pero también de la miseria que afecta especialmente a los habitantes del interior de la provincia. Kirchner llegó al mediodía, acompañado por los ministros del Interior, Aníbal Fernández; de Planificación Federal, Julio de Vido, y de Desarrollo Social, Alicia Kirchner.

También integraron la comitiva el gobernador Julio Miranda, abucheado por los tucumanos, y el sucesor electo, José Alperovich.

La actividad del Presidente se inició con una visita a la fábrica Pol Ambrosio, que reincorporó a unos 500 trabajadores. También se desplazó en tren a los talleres ferroviarios ubicados en Tafí Viejo, ciudad que está ubicada 15 kilómetros al noroeste de esta capital.

En el trayecto, pudo observar el grave cuadro de pobreza que presenta una parte importante de la población tucumana.

A medio camino, Kirchner ordenó imprevistamente detener la marcha del tren para descender en el denominado Pozo de Vargas, denunciado como un lugar donde se arrojaron cadáveres de desaparecidos durante la dictadura militar.

Ante familiares de desaparecidos tucumanos, Kirchner expresó en ese lugar su deseo de que el Pozo de Vargas "se convierta en un lugar de conciencia nacional, de memoria y justicia, para que la Argentina pueda dar las vueltas que tiene que dar para volver a ser la Argentina de todos los argentinos".

En Tafí Viejo, Kirchner anunció la rehabilitación de los talleres ferroviarios y la reapertura del ramal que une la capital tucumana con la ciudad de Concepción.

"Con fierros viejos vamos a construir sueños nuevos", anunció.

Los talleres ferroviarios fueron creados durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón a mediados de los años 40, y hasta principios de la década del 70 llegaron a emplear hasta 20.000 personas, en forma directa e indirecta, en la reparación de vagones y locomotoras para la Argentina y los países vecinos.

Posteriormente, la actividad ferroviaria comenzó a caer en el país y arrastró en esta decadencia a los talleres, cuyas puertas fueron cerradas en forma definitiva en 1987.

Muchos tucumanos expresaron su descreimiento respecto de la posible reapertura de los talleres, ya que fueron muchos los presidentes que anunciaron esa posibilidad sin que hasta la fecha se haya concretado.

"¡Minga!"

A quienes no creen que los talleres volverán a funcionar, Kirchner les retrucó: "¡Minga! Los vamos a hacer funcionar", dijo en el discurso.

Luego, el Presidente confirmó que habrá un llamado a licitación para la construcción del tramo río Marapa-autopista de la ruta nacional 38, conocida como "la ruta de la muerte", con una inversión superior a los 63 millones de pesos.

En materia social, se firmó un acuerdo de cooperación entre el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación y la provincia, para la promoción de microemprendimientos.

"Tenemos que tener buena memoria y acordarnos de lo que pasó para castigar la corrupción, para que nunca más vuelva a esta patria", añadió Kirchner al final de su discurso.

ADEMÁS
Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.