Una "ludocracia" paralela rodea a la campaña

Carlos Pagni
Carlos Pagni LA NACION
Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal
Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal Fuente: LA NACION - Crédito: Alfredo Sabat
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26 de septiembre de 2019  

Mauricio Macri iniciará este sábado, desde las comodísimas Barrancas de Belgrano, la marcha por 30 ciudades con la que reanudará su campaña electoral. La operación tiene objetivos que varían según el grado de optimismo de los que la promueven. Macri convoca a participar "para ganar". Para facilitar la hazaña, el Gobierno preparó para hoy un conjunto de medidas destinadas a aliviar a los más castigados por la crisis. Son paliativos frente a una fisura estructural: el Fondo Monetario Internacional informó que el desembolso de 5400 millones de dólares sigue suspendido.

Un simple interrogante: ¿quién expuso al Presidente a participar de una reunión que, como la de Nueva York, tendría otro fracaso como desenlace?

Muchos simpatizantes de Macri peregrinarán desde el sábado con una aspiración más realista. Retener los distritos en los que esa fuerza ha hecho una elección aceptable. Una prueba interesante tendrá lugar el domingo con los comicios para la gobernación de Mendoza. Una meta todavía más modesta es mantener o mejorar el caudal de votos obtenido el 11 de agosto. Es una cuestión estratégica para el funcionamiento de la democracia. Del resultado que obtenga Juntos por el Cambio en octubre depende cualquier perspectiva de alternancia. Además de una bancada opositora que garantice el equilibrio de poder.

La presencia de Juntos por el Cambio en el Congreso, sobre todo en la Cámara de Diputados, no será despreciable. Sobre todo para Fernández. Es cierto que el peronismo dispondrá de la mayoría sin necesidad de acuerdos con quienes serán sus opositores. Pero tendrá un núcleo de 71 legisladores que, en principio, no obedecen tanto a Fernández como a Cristina Kirchner. Una diferencia sustancial con la actual bancada del Gobierno, cuyo corazón, el Pro, es vertical a Macri. Fernández, un Juan sin Tierra que busca en el acuerdo con los caudillos federales la estructura de la que carece, debe conquistar su base parlamentaria. Mientras lo hace, estará amenazado por posibles disidencias. Bastaría que, exigido por el Fondo, deba aprobar ajustes antipáticos para que su bancada se fisure. El entendimiento con Juntos por el Cambio puede ser, por lo tanto, indispensable. Aun cuando esa fuerza comience a fragmentarse: ya se insinúa un subbloque bajo el liderazgo de Emilio Monzó.

Esta conectividad dependerá, en alguna medida, de quién ejerza el liderazgo opositor. ¿Qué destino elegirá Macri si pierde la elección? Quienes lo frecuentan en estos días aseguran que seguirá interviniendo en la disputa pública. Incluso contra la voluntad de quienes le recomiendan pasar una temporada en Europa. ¿Macri ocupará la presidencia de Pro? Ese cargo se disputará en marzo. Uno de los candidatos a ocuparlo, Francisco Quintana, se replegará en el Consejo de la Magistratura porteño. Quintana es un aliado de Marcos Peña que integra la conducción de Boca Juniors con Daniel Angelici. ¿ Horacio Rodríguez Larreta lo desvió hacia la Magistratura para despejar la jefatura partidaria a favor de María Eugenia Vidal ? Interrogantes prematuros. Pero relevantes. La identidad del nuevo líder marcará el tono de la oposición a un posible gobierno de Fernández.

Macri habla con su rival mucho más de lo que trasciende por la prensa. Pero ambos se desprecian. La textura de ese vínculo quedará expuesta entre el 27 de octubre y el 10 de diciembre, cuando deban coordinar la casi segura transición.

Para imaginar la relación entre un gobierno kirchnerista y la oposición de Juntos por el Cambio hay una experiencia que puede ser orientadora. El trato del peronismo con Macri y, sobre todo, con Larreta, en la ciudad. Es importante recordar que Fernández es porteño. Esa condición explica su animadversión con Macri, que se remonta a la caída de quien fue su principal aliado, Aníbal Ibarra, a raíz de la tragedia de Cromañón.

Vasos comunicantes

La relación con Larreta es diferente. Él es el emergente de un sistema en el que confraternizan dirigentes de Cambiemos con amigos de Fernández. Esa cooperación, que casi nunca alcanza a Macri, tiene precedentes muy antiguos. Hace 19 años, en su etapa duhaldista, Fernández integró una lista de legisladores junto a macristas de estos días, como Diego Santilli o Santiago de Estrada. Allí figuraba Eduardo Lorenzo, Borocotó, quien en 2005 sería su gran trofeo. Y Julio Vitobello, un amigo tan próximo que algunos lo imaginan al frente de la AFI, en amable competencia con otro íntimo: el intachable Alberto Iribarne.

Aquella lista prehistórica incluía a un socio clave de Fernández: Víctor Santa María. Este sindicalista es un túnel con el actual oficialismo. No solo es aliado de Larreta. Tiene también una discreta combinación con la controvertida Silvia Majdalani, a través de su yerno, Juan Gallo. Es el esposo de Agustina Olivero Majdalani, presidenta de Corporación Puerto Madero, SA, compañía en la que suturan cualquier grieta. Olivero integra una administradora de hoteles del sindicato de Santa María. Su presencia en la Corporación siempre se imputa a Nicolás Caputo. El Presidente atribuye también a su "hermano de la vida" la designación de Majdalani como segunda de la AFI.

La cercanía de Majdalani puede ser providencial para Caputo en estas horas. El trágico derrumbe de un andamio en el Aeropuerto de Ezeiza indujo al kirchnerismo a poner la lupa en las compañías responsables de esas obras. Allí figuraría, como titular originaria de un contrato, Caputo Construcciones, después vendida a TGLT. El enigma es si Caputo se hizo acreedor de estos negocios gracias a su vinculación con el Presidente. Ese protagonismo echaría luz retrospectiva sobre una fortísima tensión de los primeros años del actual gobierno: Eduardo Eurnekian se quejó ante muchos interlocutores por la presión que recibía desde el Ministerio de Transporte, a cargo del solícito Guillermo Dietrich, Robin, para que ceda la concesión aeroportuaria. Entre los candidatos a reemplazarlo había un consorcio de Singapur, país del que Caputo es cónsul honorario.

El auxilio de Majdalani puede ser crucial: el juez que investiga la tragedia es Federico Villena, el mismo que, mientras escuchaba al narco multiuso Mario Segovia, registraba las conversaciones telefónicas de los presidiarios kirchneristas del penal de Ezeiza. El problema trasciende las fronteras: TGLT tomó deuda en los Estados Unidos en operaciones reguladas por la SEC. Esos inversores harán preguntas complicadas.

Gracias a Majdalani, Santa María habría obtenido protección. La AFI tuvo a su amigo, para la UIF su testaferro, Andrés Stangalini, como blanco de seguimientos clandestinos, que forman parte de un expediente en el juzgado de Rodolfo Canicoba Corral. Se ignora si Macri avala estas complicidades entre Majdalani y Santa María. Tampoco se sabe si estas amistades debilitan la campaña de Santa María contra otro amigo del Presidente: Angelici, el titular de Boca Juniors, a quien el gremialista pretende reemplazar.

Los vínculos del Tano

Angelici es otra hebra central en ese entramado porteño, que puede ser el sostén de un entendimiento nacional del PJ con Pro en una presidencia de Fernández. El presidente de Boca cultiva una vieja alianza con uno de los dirigentes más cercanos a Fernández: Juan Manuel Olmos. Ambos han compartido la administración del Consejo de la Magistratura porteño. Y se disponen a continuar esa alianza. Angelici gravita sobre el presidente, el abogado Alberto Maques, exsíndico de la Ceamse, en cuya vicepresidencia figura Claudio "Chiqui" Tapia, yerno de Hugo Moyano y presidente de la AFA. El oficialismo de la Legislatura está por enviar dos candidatos al Consejo. Uno es el ya mencionado Quintana. El otro es también ahijado de Angelici, Alberto Biglieri, un abogado que hizo toda su carrera en Lomas de Zamora. La oposición peronista nominará a un delegado de Olmos. Angelici controla, además, la Procuración de la ciudad a través de Juan Mahiques, quien dejó la banca del Poder Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura. Numerosos peronistas quieren ver allí a Olmos en un gobierno de Fernández. Circularidades sobre las que Elisa Carrió guarda silencio. Por ahora.

Para imaginar la dinámica gobierno-oposición en una eventual gestión de Fernández, la amistad de Angelici con Olmos puede despistar. El presidente de Boca es socio en varios bingos de un íntimo amigo de Fernández: Daniel Mautone. Los primeros contactos políticos de Mautone se remontan a los tiempos de Eduardo Duhalde, de quien Fernández fue jefe de campaña. Mautone estaba próximo a Jorge Rossi, mandamás de la Lotería que tenía como secretario a Martín Insaurralde, el intendente de Lomas de Zamora. Insaurralde aspira a controlar la Lotería Bonaerense durante una gobernación de Axel Kicillof. Se quiere vengar de Vidal inaugurando el bingo de Puente La Noria, de Codere y Mautone.

A Mautone se le reconoce lealtad con sus amigos políticos cuando quedan a la intemperie. Lo demostró con Héctor Capaccioli, hombre de Fernández en la Superintendencia de Salud y recaudador de la campaña de Cristina Kirchner en 2007, a quien empleó en su empresa Gambling TV. También Cristóbal López, otra celebridad del juego, debería estar agradecido con Mautone. No solo porque lo visitó en la cárcel cuando ni su amigo Caputo lo asistía. En Comodoro Py atribuyen al dúo Angelici-Mautone el sobreseimiento dictado por la jueza María Eugenia Capuchetti en favor de López y Fabián de Sousa por la venta de las acciones de Oil al ex-Newman Ignacio Rosner. Capuchetti llegó al antiguo juzgado de Norberto Oyarbide gracias a Angelici.

Sería un error pensar que López y De Sousa, socios del papá del candidato a intendente de Pilar, Federico de Achával, estarán más cómodos en un futuro gobierno kirchnerista por su relación con la expresidenta o con La Cámpora. Esos lazos están muy deteriorados. Tienen, en cambio, un puente inestimable con Fernández: Julián Leunda, voluntarioso intermediario del candidato con muchos intendentes, ejercía ese mismo rol a las órdenes de De Sousa en el canal C5N.

Esta ludocracia puede funcionar como una reducción a escala de los nexos entre Gobierno y oposición en un eventual gobierno kirchnerista. En su elenco más activo están los aliados peronistas de Larreta. Son tan leales que días atrás Fernández los reunió para aclararles: "Muchachos, acuérdense de que en la Capital nuestro candidato es Matías Lammens".

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