Vidal y Larreta desconectan su campaña de la Nación

María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta
María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta Fuente: Archivo
La gobernadora y el jefe comunal porteño ya no seguirán las decisiones del comando que lidera Marcos Peña
Santiago Dapelo
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20 de agosto de 2019  

"¡Mirá! Jaime [ Durán Barba] acaba de mandar el track diario...", sonríe uno de los hombres claves del armado electoral que fracasó en las PASO. Y avisa: "Se acabaron las encuestas, vamos ciegos a la elección".

Algo se rompió. La inesperada derrota de hace poco más de una semana provocó un giro en la estrategia de campaña de Juntos por el Cambio. Ya no hay un comando centralizando las decisiones.

Después del golpe, la batalla electoral ingresó en una nueva dimensión: la ciudad y la provincia de Buenos Aires no trabajarán más de forma coordinada con el Gobierno.

Incluso, irán un poco más allá e intentarán despegar a sus candidatos, principalmente a Horacio Rodríguez Larreta y a María Eugenia Vidal, del presidente Mauricio Macri. "Votaron contra él, votaron en contra de la economía", admite un hombre con acceso al despacho presidencial.

La gobernadora bonaerense está decidida a mantener parte del caudal de poder que administrará hasta el 10 de diciembre.

El objetivo es replegarse en la Legislatura bonaerense, donde, si hace una elección similar a la de 2015 -debe crecer unos seis puntos-, tendrá el número necesario de legisladores para monitorear al eventual gobierno de Axel Kicillof, vencedor por una diferencia de 17 puntos en las primarias.

Es por esa razón que desde el gobierno bonaerense hablaron con todos los intendentes y les dieron libertad para avanzar con el corte de boleta.

Cerca de Vidal entienden que son varios los jefes comunales que pueden dar vuelta el resultado de las urnas del último domingo, entre ellos Néstor Grindetti (Lanús), Diego Valenzuela (Tres de Febrero) y Julio Garro (La Plata). "Lo que haga falta para retener esos distritos", describen fuentes bonaerenses.

En La Plata todavía hay mucha bronca con el gobierno nacional. Pero al mismo tiempo se lamentan por no haber sido más firmes al momento de plantear el desdoblamiento. Igualmente, las culpas no se cargan sobre la campaña, que destacan como "la mejor".

También se modifica la estrategia discursiva. "Se terminó la confrontación con el kirchnerismo", adelanta uno de los encargados de la táctica.

A su vez, prometen que Vidal no hablará más de la expresidenta Cristina Kirchner ni de Axel Kicillof. "Vamos a hablar de nosotros, de lo que hicimos y lo que falta", anticipan cerca de la mandataria.

La gobernadora también intentará forzar a su rival a debatir. "Ahora quiero todo", dicen cerca de Vidal, que pondrá otra vez la maquinaria en marcha desde mañana.

El pago chico

Distinto es el panorama en la Capital Federal. El resultado de las primarias dejó un sabor agridulce, y aunque cerca de Rodríguez Larreta hay "mucha preocupación", lo cierto es que el jefe de gobierno porteño quedó cerca de ser reelegido en la primera vuelta, donde obtuvo el 46%, frente al 33% del candidato del Frente de Todos, Matías Lammens.

Pero lo que quieren evitar a toda costa el jefe comunal y su vice, Diego Santilli, es ir al ballottage.

Es por eso que ya avisaron a todo el equipo que nadie salga de viaje y que todos los funcionarios de primera, segunda y tercera línea deberán "salir a la calle para hablar con vecinos, contener" y, sobre todo, "escuchar".

Al igual que Vidal, el jefe de gobierno es víctima de la caída de la imagen de Mauricio Macri. Pero lo que busca evitar es un efecto contagio tras la pésima elección del Presidente. "El Gobierno tiene que lograr que la economía no caiga más", afirman desde las oficinas de Parque Patricios.

Cerca de Larreta y Santilli no quieren saber nada del posmacrismo. "Si ya avanzamos con el plan resistencia, el kirchnerismo nos mata", advierten desde el círculo íntimo de los mandamases de la Ciudad de Buenos Aires.

La táctica que van a desplegar es la misma que en la provincia: Macri ya no será el protagonista. ¿Van a repartir boletas cortadas? Nadie lo acepta, pero tampoco lo niegan. "Hay mucho para crecer", dicen desde el gobierno porteño.

La mirada estará puesta en la comuna 8 (que incluye a los barrios de Barracas, Pompeya, La Boca y Parque Patricios), donde Lammens hizo una gran elección (47,20%); la comuna 4 (Lugano, Soldati y Villa Riachuelo), donde también triunfó el kirchnerismo, y en el Barrio 31, entre otros puntos.

En el comando de campaña porteño aceptan que el voto en el sur de la ciudad fue el más afectado por la situación económica nacional.

La apuesta ahora será por el mensaje local y resaltar la gestión, que tiene una altísima aprobación entre los porteños. Los ejes continuarán con la obra pública como bandera, pero también las mejoras en el transporte y el espacio público. Además, Rodríguez Larreta y Santilli continuarán con sus charlas a ciudadanos.

"Será una batalla cuerpo a cuerpo, calle a calle, puerta a puerta", describen cerca del jefe de gobierno porteño.

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