La construcción renacentista data del 1570, aunque ya había otra edificación allí previamente construida desde el siglo XIII
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Armaduras, bailes sofisticados, ornamentos de oro y una familia real. Cuando uno se remonta a tiempos pasados, es común toparse con historias medievales de épicas batallas en castillos. Estas estructuras defensivas se utilizaban principalmente para refugiar a quienes vivían dentro y mantener al enemigo afuera. En el mundo hay decenas de miles de castillos de todo tamaño, forma y origen. En el sudeste de Eslovenia, sin embargo, hay uno que particularmente llama la atención.
Sobre un acantilado de 121 metros de altura, el impresionante Castillo de Predjama de fachada renacentista construido hace 800 años se encuentra en una ubicación insólita: la boca de la cueva. Si bien su origen se remonta al siglo XVI -época cuando fue construido a pedido de Ivan Kobenzl- ya se encontraba allí otra construcción desde 1202. Detrás de ésta es donde se encuentra la llamada Cueva debajo del Castillo de Predjama, que hizo posible su edificación.

Por dentro, las paredes son de piedra tosca en la mayoría de las habitaciones, a excepción de algunas pocas que están hechas de estuco. Es por esto que el interior de la propiedad suele encontrarse frío y húmedo, poco amigable para quien desee pasar la noche allí pero muy realista para los fanáticos de la época medieval que deseen viajar en el tiempo por un rato. Pero si realmente desean teletransportarse ocho siglos atrás y sentir en carne propia lo que era transitar por el castillo en situaciones de emergencia, un área secreta va a cumplir con la misión.

Escondidos en las profundidades de la cueva se encuentran 24 kilómetros de túneles subterráneos que se sumergen varios metros en el acantilado y están conectados por varias galerías. Se trata de caminos que empiezan en la parte más alta de la cueva, donde por fuera se ve una pequeña galería y del otro lado se encuentra la salida secreta. Este espacio fue formado millones de años atrás a raíz del paso del arroyo Lokva, que de forma subterránea cavó con su paso una serie de galerías con agujeros en las paredes hasta llegar al mar Adriático.
Cuenta la leyenda que en el siglo XV habitó los pasillos el hijo del gobernador imperial el hijo de Nikolaj Lueger de Trieste, Erazem Lueger. También conocido como Erasmo, asesinó a sangre fría a un barón muy famoso provocando así la ira de la Casa de Habsburgo y por ende enfrentándose con el Imperio Romano.

Su refugio resultó ser el castillo familiar, donde se movía entre los túneles en busca de comida y agua de forma que el ejército opositor no lo notara. A pesar de que la fortaleza del castillo cumplió con su deber de proteger a los de adentro, fue justamente un sirviente -según dice el relato- quien lo vendió al encender una antorcha de fuego cuando Erazem estaba usando una letrina cercana. Fue a partir de este hecho que el bando contrario habría disparado un cañón en su dirección, que acabó con la vida del refugiado.
Hoy en día, las galerías en las que se supo esconder a Lueger son únicamente frecuentados por animales de la noche, aunque los turistas pueden acceder a ellos únicamente en junio, julio y agosto. Entre todas, las más conocidas son la Caballeriza, en la que los arqueólogos encontraron indicios de presencia humana que data de la Edad de Piedra, o la Sala Grande desde la que se puede visitar la parte más profunda de la cueva. Sin embargo, el resto del castillo está abierto a visitas todo el año.
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