Al confirmar la ubicación precisa de la casa, una académica británica plantea nuevas preguntas sobre qué pretendía hacer con ella
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Entre los misterios de la etapa final de la vida de William Shakespeare figura por qué se introdujo por primera vez en el mercado inmobiliario de Londres en 1613, apenas tres años antes de morir, a los 52 años.
Su familia vivía a 160 kilómetros, en Stratford-upon-Avon, y él había alquilado habitaciones en varios lugares de la capital a lo largo de su carrera.
Al examinar escrituras de propiedad del siglo XVII, una académica confirmó por primera vez la ubicación y las dimensiones exactas de la propiedad que compró junto al río Támesis.
Eso planteó preguntas intrigantes sobre si él pensaba pasar más tiempo en Londres, quizá para agregar un acto final a su ilustre carrera dramática, en lugar de planear su jubilación en Stratford-upon-Avon.
“Este descubrimiento pone en tela de juicio la idea de que Shakespeare se retiró en Stratford”, dijo la autora de la nueva investigación, Lucy Munro, catedrática de Shakespeare y Literatura de la temprana edad moderna del King’s College de Londres. “Nos hace reflexionar de nuevo sobre su relación con Londres: ¿por qué querría comprar una propiedad en la ciudad en 1613?”
Ese mismo año, o en torno a esa fecha, Shakespeare fue coautor de una de sus obras menos conocidas, Los dos nobles caballeros, con John Fletcher, y Munro cree que “no es inconcebible” que parte de ella haya sido escrita en esta propiedad.
“Una de las razones por las que me pregunto si tenía intención de usar la casa es porque está en Blackfriars”, añadió, refiriéndose a un pequeño distrito al norte del Támesis que incluía el teatro de Blackfriars. Este era el espacio utilizado por los Hombres del Rey, la compañía de actores para la que Shakespeare escribía y actuaba.
La vivienda estaba también a poca distancia a pie, al otro lado del río, del Globe Theater, que montaba sus obras entonces y lo hace hoy, tras haber sido recreado y reabierto en 1997.
La nueva investigación ha sido bien recibida por otros expertos, como René Weis, profesor emérito del University College de Londres y autor de Shakespeare Revealed: A Biography, quien dijo estar de acuerdo en que “después de jubilarse, Shakespeare habría permanecido activamente involucrado en la vida londinense”.
Y añadió: “Estos emocionantes documentos pueden no presentar por sí mismos argumentos a favor de la presencia de Shakespeare en Londres después de 1611, pero sin duda refuerzan aún más lo que se ha sospechado durante mucho tiempo”.
El dato que faltaba
Ya se sabía que Shakespeare compró una casa en Londres, pero nunca se confirmó su ubicación exacta. En las estrechas calles que rodean St Andrew’s Hill, una placa azul en un edificio de oficinas blanco afirma que el dramaturgo “compró un alojamiento en Blackfriars situada cerca de este sitio”.
Munro dice que demostró la ubicación precisa de la propiedad de Shakespeare y no una aproximación. Hizo el descubrimiento mientras investigaba el teatro de Blackfriars y se abría camino entre un par de cajas de escrituras de propiedad en los Archivos de Londres, una colección de registros públicos gratuitos gestionada por la municipalidad de la capital inglesa. El plano de la propiedad ya se había encontrado antes, pero no se había relacionado con Shakespeare, dijo.
Hacia finales del siglo XVI, los registros parroquiales indican que Shakespeare alquiló un alojamiento en Bishopsgate, al este de Londres, y más tarde, en Southwark, en la orilla sur del Támesis. En 1604 se alojó en Cripplegate, al norte de Blackfriars.
Estos fueron los años en que Shakespeare completó sus obras más famosas.
La propiedad que compró Shakespeare fue destruida medio siglo después, en el devastador gran incendio de Londres de 1666, razón, en parte, por la que se ha sabido tan poco de ella.
La nieta de Shakespeare, Elizabeth Hall Nash Barnard, heredó la propiedad pero, afortunadamente, la vendió en 1665, un año antes del incendio.
El plano que redescubrió Munro fue elaborado en 1688, durante una venta del terreno, y marca los límites vigentes antes de la conflagración. Al vincular los nombres en ese plano con las escrituras de 1665, localizó el emplazamiento de la propiedad de Shakespeare en el edificio exacto donde cuelga la placa. El plano también incluye las dimensiones de la planta baja.
La estructura estaba en el sitio de un priorato reconvertido y el edificio adyacente pudo haber sido una taberna. Los registros sugieren que probablemente existió una allí en la década de 1630.
La parte de la propiedad situada sobre el portal no aparece en el plano posterior al incendio porque carecía de cimientos, pero el resto medía unos 13,7 metros de este a oeste, 4,6 metros de norte a sur en el extremo oriental y 4 metros en el occidental.

La propiedad era lo bastante grande como para dividirla en dos casas en 1645.
Según Munro, hay indicios contradictorios sobre si alguien vivía en allí cuando Shakespeare la compró en 1613, aunque en el momento de su muerte constaba que allí vivía un inquilino, John Robinson.
“No sabemos exactamente en qué estado de salud física se encontraba Shakespeare en 1613, pero es evidente que en ese momento estaba bastante activo: compra propiedades en Londres, escribe con John Fletcher”.
Chris Laoutaris, profesor asociado del Instituto Shakespeare de la Universidad de Birmingham, cree que el inquilino, John Robinson, podría haber sido un impresor, basándose en otra información que ha recopilado, y que Shakespeare podría haber estado planeando compilar sus obras completas.
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