La extensión de la red troncal de internet permite a personas que trabajan de manera remota alejarse aún más de la ciudad para vivir en entornos mucho más tranquilos.
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La idea de mudarse al campo dejó de ser una fantasía romántica para convertirse en un proyecto concreto para miles de familias y trabajadores remotos. La búsqueda es clara: más espacio, menos ruido, propiedades accesibles y una vida cotidiana que no esté marcada por el ritmo frenético del AMBA. Pero hay un requisito que hoy define cualquier decisión: la conectividad.
Sin una buena conexión a internet, el teletrabajo, la educación virtual y hasta la vida social digital se vuelven inviables. Por eso, la presencia de fibra óptica —o al menos de la red troncal que permite ofrecerla— se volvió un factor determinante a la hora de elegir un pueblo.

Según datos abiertos de ARSAT, varios pueblos bonaerenses fuera del AMBA ya están integrados a la Red Federal de Fibra Óptica. Entre ellos, cinco se destacan por su cercanía a la General Paz, su identidad rural y su potencial para quienes buscan cambiar de vida y de casa sin desconectarse del mundo.
- Uribelarrea. En el partido de Cañuelas, es uno de los destinos más buscados por quienes quieren vivir en un entorno de campo sin alejarse demasiado. Según los avisos actuales de Zonaprop, hay propiedades por US$160.000 (casa de cuatro ambientes en chacra de 12.380 m²), US$170.000 (casa de cinco ambientes en lote de 2098 m²), US$210.000 (casa de tres dormitorios en lote de 4747 m² dentro de Chacras de Uribelarrea) y US$160.000 (casa de campo en lote de 11.100 m²).
- San Andrés de Giles. A poco más de una hora del límite del AMBA, mantiene el espíritu de ciudad chica: comercios, escuelas, clubes y una comunidad activa. Según datos de Zonaprop, actualmente se consigue una casa a reciclar en Villa Ruiz por US$39.900 (dos ambientes, 50 m² cubiertos), otra por US$78.000 (tres dormitorios en zona urbana, 90 m² cubiertos), por US$ 120.000 (casa de cuatro ambientes con lote de 300 m²) y una por US$450.000 (casaquinta con tres dormitorios y parque de 5000 m²).
- San Antonio de Areco. Es, sin duda, uno de los pueblos más emblemáticos de la provincia de Buenos Aires. Su casco histórico, su identidad gauchesca y su vida cultural lo convirtieron en un destino turístico consolidado. Pero en los últimos años también empezó a atraer a quienes buscan mudarse. En cuanto a los precios de las propiedades, se puede encontrar una casa por US$75.000 (dos dormitorios en barrio residencial, 70 m² cubiertos), por US$95.000 (casa de tres ambientes con patio, 85 m² cubiertos), por US$180.000 (casa de tres dormitorios con lote de 600 m²) y por US$ 250.000 (casa de cuatro ambientes con parque amplio). Para alquilar, hay propiedades entre $250.000 y $400.000 mensuales.
- Lobos. Combina naturaleza, historia y una vida social activa. Su laguna es un clásico de las escapadas bonaerenses, pero la ciudad también tiene una creciente comunidad de teletrabajadores que encontraron allí un ritmo más amable. Hoy hay publicadas casas en US$65.000 (dos dormitorios, 70 m² cubiertos), US$ 85.000 (tres ambientes con patio, 90 m² cubiertos), US$150.000 (tres dormitorios con lote de 500 m²) y US$230.000 (casa de cuatro ambientes con parque grande). En cuanto a alquileres hay opciones entre $200.000 y $350.000 mensuales.
- Navarro. Conserva la esencia del campo bonaerense: plaza central, casas bajas, caminos rurales y una laguna que es punto de encuentro. Es un pueblo tranquilo, elegido por quienes buscan bajar un cambio sin alejarse demasiado. La oferta de casas en Zonaprop dan cuenta de una de US$ 48.000 (dos ambientes, 55 m² cubiertos), otra de USS60.000 (tres ambientes con patio), una de US$110.000 (tres dormitorios con lote de 400 m²) y otra de US$145.000 (cuatro ambientes con parque). Para alquiler, el rango de lo publicado va de $180.000 a $300.000 mensuales.


La expansión de la fibra óptica en pueblos bonaerenses abre un escenario que hace pocos años era impensado: vivir en el campo sin perder acceso a servicios digitales de calidad.
Uribelarrea, San Andrés de Giles, San Antonio de Areco, Lobos y Navarro son solo cinco ejemplos dentro de un mapa que empieza a transformarse. Todos están fuera del AMBA, todos están a menos de 100 km de la General Paz y todos figuran como localidades conectadas en los datos abiertos de ARSAT. Para quienes sueñan con mudarse al campo pero necesitan seguir conectados, estos pueblos muestran que la vida rural y la vida digital ya no son mundos incompatibles.


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