Parque Leloir. Cómo llegó a ser el verdadero corazón del Oeste
De una estancia primero y casaquintas después, el famoso bosque pasó a ser hoy un entorno donde se puede vivir, trabajar y disfrutar de las mejores propuestas gastronómicas y comerciales.
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A la altura del kilómetro 26 del Acceso Oeste, sobre la mano derecha para quienes vienen desde la ciudad de Buenos Aires, el paisaje cambia rotundamente: los clásicos barrios de casas del conurbano de repente dan lugar a un inmenso bosque que muchos comparan con la atlántica Cariló. Se trata de Parque Leloir, epicentro actual de un gran boom inmobiliario. La zona, que empezó siendo una gran estancia para luego convertirse en quintas de fin de semana y, más acá en el tiempo, casas de residencia permanente, hoy ha sumado complejos multifamiliares, viviendas, servicios y comercios con las marcas más importantes.

Para conocer la historia de Parque Leloir, o mejor dicho su evolución, nada mejor que llegar hasta la Avenida Martín Fierro al 2964. Allí, en Bernstein Propiedades, su titular Leonardo puede dar cuenta de cómo se fue transformando el lugar sin perder su esencia natural. “Siempre cuento que yo nací junto a Leloir, porque fue en 1973 cuando Clemente Lococo, que tenía una quinta preciosa de veintipico de hectáreas con lagunas artificiales y pejerreyes, con un casco de 800 metros y muebles traídos de Francia, decide lotearla para que otras familias pudieran disfrutar del lugar como quintas de fin de semana”, recuerda. Su padre, Julio Bernstein, socio de la inmobiliaria encargada de comercializar aquellos terrenos, llevaba al pequeño Leonardo y a los potenciales clientes a recorrer en sulky el famoso bosque.
De la gran estancia a las casaquintas
Bernstein divide la historia de Parque Leloir en tres etapas bien marcadas. La primera gran transformación es aquella que se mezcla con los recuerdos familiares, la del loteo de la estancia de Lococo en Villa Udaondo en alrededor de 160 lotes quinta. El lugar se consolida como una zona de miniturismo, un rincón lleno de encanto, cercano a la ciudad, al que la gente venía a pasar los fines de semana o sus vacaciones de verano para disfrutar del verde.
“Con el paso de los años, ya construidas una gran cantidad de casaquintas, firmábamos alrededor de 600 contratos de alquiler en cada temporada de verano. Esa postal resume el espíritu de aquellos años y ayuda a entender por qué Parque Leloir se consolidó, desde sus orígenes, como un destino de escapada y descanso”, precisa Leonardo Bernstein.

De las casaquintas a la vivienda permanente
La segunda evolución de Parque Leloir tuvo lugar hacia fines de los años 90 y la motivó un hecho clave: la finalización del Acceso Oeste. La mejora en la conectividad acercó definitivamente el oeste a la Ciudad de Buenos Aires y generó un cambio profundo en la dinámica del barrio: muchas familias comenzaron a instalarse de manera permanente en lo que hasta entonces eran casas de fin de semana. “En ese proceso, grandes casaquintas de 6.000 y hasta 10.000 metros cuadrados fueron subdivididas en parcelas de aproximadamente 1.500 metros, dando lugar a la construcción de numerosas viviendas y a una fuerte valorización de la tierra”, explica Bernstein. Y recuerda que a los 17 años compró un terreno por 6.000 dólares que, a los dos años, pasó a costar 18.000. “Lo vendí para comprarme un auto y hoy esa tierra vale 120.000 dólares”, se lamenta.
De esta manera, Parque Leloir pasó de ser un destino de miniturismo a consolidarse como un barrio de vivienda permanente, pero manteniendo siempre su esencia verde. “De los 600 contratos de locación de verano pasamos a menos de 10 por temporada, ya que no quedaban casaquintas de fin de semana”, grafica el titular de Bernstein Propiedades.

De las casaquintas a los grandes complejos residenciales y comerciales
Con miles de familias residiendo en Parque Leloir, enseguida surgió la necesidad de dotar a la zona de servicios y comercios, que además podían insertarse de una manera amigable con el entorno. Así es como llegó la tercera y última etapa de la transformación de Leloir. El puntapié para ello fue la aprobación del nuevo código de planeamiento urbano en 2017, de la que participaron profesionales independientes y los vecinos de Ituzaingó, que favoreció la llegada de desarrollos de usos mixtos y una explosión de propuestas gastronómicas y comerciales de primer nivel. “Hoy vemos cómo reconocidos hoteles y restaurantes, como ser Hilton, Merit, Kansas, Cuenta Ganado, Le Pain Quotidien, Fabric, Patagonia, SushiClub y Lucciano’s, entre otros, se han instalado en la zona, convirtiéndola en un polo gastronómico y social de referencia en el oeste”, cuenta Bernstein.

Aun así, la demanda de servicios sigue siendo tan alta que el desarrollo no se detiene. Escala es hoy el gran proyecto, ya en obra, de la zona. Se trata de un desarrollo netamente comercial a cielo abierto con 80 locales, 60 Oficinas AAA, 450 cocheras ubicadas en 2 subsuelos y 3 plazas verdes, que permitirá el arribo de más marcas para abastecer la necesidad creciente de servicios de Parque Leloir y de todo el corredor Oeste.
Además de complejos comerciales, Parque Leloir cuenta hoy también con una nueva ola de desarrollos residenciales en altura, dando la posibilidad a muchas más personas de poder vivir en el “bosque encantado”. Gracias a estos emprendimientos, se estima que en los próximos diez años llegarán unas 2.000 nuevas familias a establecerse en la zona y sus alrededores.

Esta tercera evolución convierte a Parque Leloir en mucho más que un lugar para vivir: lo transforma en el auténtico corazón del oeste, que recibe a gente de todo el corredor, desde Villa Devoto hasta Lujan, que vienen a trabajar a sus oficinas y a disfrutar de la variada propuesta gastronómica en un entorno natural y seguro.
“Parque Leloir siempre fue un lugar distinto, porque desde su origen, fue pensado de una manera diferente. No nació como un barrio más, sino como un entorno planificado, donde el paisaje y la naturaleza ocupaban un rol central. Gran parte de esa identidad se explica por el trabajo de Carlos Thays, que impulsó una forestación planificada en la zona. Acá no hubo un crecimiento espontáneo, sino una creación planificada de un bosque, con especies seleccionadas y una lógica de parque que aún hoy define al lugar”, resume y concluye Leonardo Bernstein.
Más información: Bernstein Propiedades
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