Cada vez está más desarrollada la creación de plataformas notariales digitales que permiten un acceso remoto con la misma validez y seguridad que si lo hace de forma presencial
3 minutos de lectura'


Hoy, que la tecnología ya cambió completamente la manera en la que las personas nos vinculamos, trabajamos y hasta tomamos decisiones, los escribanos y las escribanas no podíamos dejar de dar respuestas concretas a las nuevas necesidades de la sociedad.
La función notarial, históricamente asociada a la presencialidad, mantiene intacto su valor esencial: brindar seguridad jurídica, garantizar la autenticidad de los actos y resguardar la voluntad de las partes. Sin embargo, los avances tecnológicos han abierto la posibilidad de ampliar ese alcance, incorporando herramientas que permiten mayor agilidad y la eliminación de distancias, sin resignar certezas.
Hoy podemos afirmar que la escribanía digital es una realidad. El desarrollo de plataformas notariales digitales permite que el ciudadano tenga acceso a estos servicios de manera remota, con la misma validez y seguridad que si lo hace de forma presencial.

A través de estas herramientas, es posible en pocos minutos, y sin la necesidad de la presencia física, firmar contratos, aceptar reservas, otorgar autorizaciones de venta, suscribir locaciones o comodatos, e incluso algo tan importante como la gestión de las autorizaciones de viaje para menores. Uno o varios otorgantes pueden participar desde distintos lugares, con la intervención directa del escribano, quien está presente en todo momento y valida la identidad, la capacidad y la voluntad de las partes.
Asimismo, la documentación certificada —como títulos, estatutos, partidas o planos— puede generarse y circular en formato digital, facilitando la dinámica de múltiples operaciones y reduciendo significativamente los tiempos.
Este proceso de transformación no implica una sustitución del rol notarial, sino todo lo contrario: lo fortalece. La incorporación de tecnología se combina con los más altos estándares de seguridad informática y con el elemento esencial que distingue a la función: la intervención del escribano como garante de la legalidad y la certeza jurídica.

De este modo, se logra un equilibrio necesario entre innovación y confianza. Se optimizan procesos, se reducen costos asociados a tiempos y traslados y se agiliza el funcionamiento de sectores clave, como el inmobiliario, sin resignar el resguardo de los derechos de las personas. Porque si bien la forma en que se instrumentan los actos puede evolucionar, hay un principio que permanece inalterable: la seguridad jurídica no es negociable. Y es precisamente en ese punto donde el notariado, aun en entornos digitales, continúa cumpliendo un rol central.
El desafío hacia adelante es seguir profundizando este camino, acercando herramientas que permitan simplificar la vida de los ciudadanos, sin perder de vista que detrás de cada acto jurídico hay decisiones relevantes que requieren respaldo, claridad y confianza.
En definitiva, la escribanía puede hoy estar en la palma de la mano de cada ciudadano o ciudadana, pero su esencia sigue siendo la misma: acompañar, asesorar y garantizar que cada acto tenga la solidez necesaria para proyectarse con seguridad en el tiempo.
(*) El autor es presidente del Colegio de Escribanos de la provincia de Buenos Aires
- 1
Las razones por las que en CABA se construyen más departamentos que la cantidad de gente que hay para habitarlos
- 2
La zona de Buenos Aires en la que los precios de las propiedades subieron el doble que en la Capital Federal
- 3
Dato contradictorio: en marzo se vendieron más propiedades pero el crédito hipotecario cae; cómo se explica
4El negocio inmobiliario que crece en España por los altos precios de las propiedades



