A través de un ciclo de visitas guiadas, se busca rescatar el patrimonio arquitectónico y la historia de los edificios más emblemáticos de Buenos Aires
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La Capital ha vivido históricamente de espaldas a sus alturas, una tendencia que el programa Miradores de Buenos Aires, que depende de la Dirección General de Patrimonio, Museos y Casco Histórico del gobierno porteño, intenta revertir desde su creación.
El proyecto nació de la inquietud por poner en valor espacios que, a pesar de su relevancia, permanecían fuera del radar turístico convencional. “Fue una idea del arquitecto Néstor Zakim, tratando de rescatar edificios de la ciudad que tuvieran vistas privilegiadas, ya fuese desde una terraza, un balcón o un ventanal. Hasta la creación del programa Miradores, no sé por qué, Buenos Aires no tenía entre sus principales atracciones turísticas edificios con miradores. Hoy por hoy, creo que sí, que ya está instalado; incluso hay muchos rooftops. Quizás algo hemos tenido que ver nosotros con el programa Miradores”, explica Leonel Contreras, licenciado en Historia y guía del programa.

Las visitas guiadas comenzaron a realizarse en enero de 2010, bajo la dirección y selección técnica del arquitecto Néstor Zakim, y el criterio de selección se centró en identificar construcciones representativas de diferentes épocas del desarrollo arquitectónico porteño que, por lo general, tienen el acceso restringido al público por fuera de estas actividades.
Aunque algunos puntos como la Galería Güemes, la Fundación Cassará y la Torre Monumental cuentan con sus propias visitas independientes, el programa oficial permite actualmente recorrer un total de siete miradores. La modalidad consiste en visitar uno por mes, en distintos días de la semana, con una duración aproximada de entre una y dos horas por cada encuentro.

En todo caso, la altura no es solo una cuestión de metros, sino de cambio de paradigma visual. Cómo señala Daniel Vega, guía de turismo del programa: “Al visitar los miradores, se logra tener una mirada diferente del paisaje, ya que al estar en altura nos lleva a reconocer desde otra perspectiva edificios que habitualmente los vemos desde abajo, al punto de redescubrirlos, reubicarlos y tener una visión panorámica del skyline (perfil) de la ciudad. Con las cúpulas al alcance de la mano, nos permite identificar los edificios clásicos y las modernas torres, los espacios verdes y detalles particulares como la línea de la Diagonal Norte, la vista del Río de la Plata junto a la ciudad y otros puntos de referencia como el Obelisco, el Palacio Barolo, los edificios Bencich, la Legislatura Porteña, el Congreso y tantos más”.
Mirador Massimiliano Bencich (Tucumán 810)
Este mirador, incorporado al programa en febrero de 2023, se ubica en uno de los edificios menos difundidos de la familia Bencich. La obra fue proyectada por el arquitecto Édouard Le Monnier para Massimiliano Bencich y presenta un estilo “Imperio” (austro-húngaro) con toques de eclecticismo. Su construcción se inició en 1926 y su fachada, en la esquina de Tucumán y Esmeralda, suele pasar inadvertida para el transeúnte.
Desde su terraza-mirador, situada por encima de los 17 pisos, se obtiene una vista de 360 grados que permite registrar el avance del Río de la Plata bordeando los márgenes de sur a norte. Es uno de los puntos más altos del programa, compitiendo en nivel con la Galería Güemes. “Como no es una gran vista en altura, les pregunto a la gente si les gustaría que fuera el balcón de su casa y siempre dicen que sí”, relata Leonel Contreras.
Edificio Miguel Bencich (Av. Roque Sáenz Peña 616 (Diagonal Norte y Florida)
Este mirador es un exponente del academicismo francés trasladado a Buenos Aires. Su terraza parisina ofrece una imagen particular de la Avenida Diagonal Roque Sáenz Peña, donde el perfil de las cornisas se mantiene a una altura uniforme, rematando visualmente en los rascacielos de Puerto Madero (en una analogía local a La Défense de París) y en el Obelisco.

El edificio se encuentra en un enclave estratégico, rodeado de las cúpulas de mayor calidad arquitectónica de la ciudad. Leonel Contreras destaca el valor de la observación detallada en este punto: “Con los asistentes jugamos a buscar la punta del Obelisco. Tardé varios años en darme cuenta que entre los edificios se veía la iglesia de San Telmo”.
Galería Güemes (Florida 165)
Con su mirador de 360 grados ubicado a 70 metros de altura, es considerado por los guías como uno de los más apreciados por su carga histórica. Desde allí se observa el Microcentro en primer plano, los rascacielos de la zona norte y, en el horizonte, la ciudad de Colonia del Sacramento.

El diseño de la galería remite a las grandes construcciones italianas de Milán y Nápoles, con una ornamentación arquitectónica de estilo Art Nouveau y ecléctico. Un punto clave de esta visita es la observación de la interrelación de volúmenes en la esquina de Diagonal Norte y Florida, además de la Torre de la Legislatura y las cúpulas verdosas del edificio Otto Wulff. “El mirador más lindo de Buenos Aires para mí es la Galería Güemes”, asegura Contreras.
Barranca Plaza San Martín (frente a Av. Leandro N. Alem)
Este punto no se sitúa en una estructura edilicia, sino que rescata la vista histórica de la costa del Río de la Plata. En la época de la Colonia y durante el siglo XIX, este sector era el lugar natural de observación del río.
La visita permite comprender el impacto de los rellenos costeros y cómo las construcciones públicas y privadas de gran escala han desplazado la línea del horizonte fluvial, transformando un espacio de esparcimiento en un área de emprendimientos funcionales.
Basílica Santa Rosa de Lima (Av. Belgrano y Pasco)
Esta construcción combina los estilos neobizantino y neorrománico. El recorrido es inusual: antes de subir, se visita la cripta para luego ascender hasta la columnata del tambor de la cúpula. Desde allí, el skyline se percibe compactado, permitiendo divisar hitos como la cúpula del Congreso Nacional, el edificio Le Parc Figueroa Alcorta y las cúpulas de la Torre Saint (Teniente General Perón 2630, Balvanera).

“En este caso, recorrer un templo religioso y contar sus detalles nos permite un abordaje distinto. Por ejemplo, en cada mirador la gente va con la expectativa de subir a los lugares elevados y aquí primero descendemos a la cripta y luego comenzamos a subir hasta llegar a la base de la cúpula. La combinación de la arquitectura del románico y el gótico deslumbra”, explica Daniel Vega.
Fundación Pablo Cassará (Av. de Mayo 1190)
Ubicado sobre el eje cívico de la ciudad, permite observar la Avenida de Mayo y las cúpulas de los primeros grandes hoteles que brillaron durante el Centenario de 1910. El edificio destaca por una restauración de gran respeto por las características originales, integrando estructuras contemporáneas de forma orgánica.

El recorrido incluye referencias al Café Notable de al lado (Bar Iberia, Av. de Mayo 1196) y a la historia de la capitalización de Buenos Aires. “Es un edificio que se conoce poco y, al recorrerlo, los visitantes se quedan maravillados por la restauración”, afirma Sandra Cafarelli, licenciada en Artes y guía de esta visita.
Automóvil Club Argentino (Av. del Libertador 1850)
La sede central del Automóvil Club Argentino (ACA), construida entre 1941 y 1942, es una pieza clave de la arquitectura moderna argentina. El proyecto reunió a los arquitectos más destacados del momento: Antonio U. Vilar, Jorge Bunge, Héctor Morixe, Jacobs, Giménez & Falomir y Sánchez, Lagos & De la Torre.

El edificio refleja el auge del Plan AcaYpf de 1936 y la importancia de la División Carreteras en la señalización y pavimentación de rutas nacionales. La estructura combina el edificio social con una estación de servicio y talleres. “Los concurrentes preguntan por un restaurante que hace años no funciona, pero que quedó en el recuerdo”, comenta Cafarelli sobre la impronta social del lugar.
Próximas salidas
Para participar de estas actividades, es requisito indispensable la inscripción previa (exceptuando Plaza Mitre) y contar con la confirmación vía correo electrónico. El cronograma de marzo contempla las siguientes fechas:
- Edificio Massimiliano Bencich: Miércoles 11/03 a las 17 h (Cupo: 20 personas). Inscripciones desde el 06/03.
- Plaza Mitre: Miércoles 18/03 a las 17 horas (Sin cupo, en Monumento a Mitre).
- Torre Monumental: Jueves 19/03 a las 15 horas (Cupo: 25 personas). Inscripciones desde el 06/03.
- Galería Güemes: Viernes 20/03 a las 16 horas (Cupo: 15 personas). Inscripciones desde el 06/03.
- Edificio Miguel Bencich: Jueves 26/03 a las 15 horas (Cupo: 15 personas). Inscripciones desde el 20/03.
- El resto de los miradores se pueden visitar sin inscripción previa.
Los registros se realizan a través del portal oficial de Patrimonio de la Ciudad. Al tratarse de recorridos que incluyen terrazas y espacios al aire libre, las visitas se suspenden automáticamente en caso de lluvia (salvo indicación específica en el correo de confirmación).
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