Con opciones que van desde el glamping de lujo hasta la carpa tradicional, estos complejos ofrecen infraestructura completa y seguridad para quienes buscan iniciarse en la vida al aire libre sin resignar comodidad
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Si bien irse de campamento se asocia con la exploración, el descubrimiento y la resolución de imprevistos sobre la marcha, en los campings con buena infraestructura muchos detalles se contemplan de antemano para facilitar la tarea a quienes hacen sus primeras armas en este terreno.
Para realizar una primera experiencia de carpa, con o sin chicos, antes de intentar una travesía más lejana al norte o la Patagonia, existen opciones más que interesantes para establecer contacto con la naturaleza, salir de la vida urbana por unos días y pasar una estadía en destinos no muy lejanos a la ciudad, al mejor estilo “camping, prueba piloto”.

El Camping Caravan es un clásico de Villa Gesell. Ubicado en Paseo 101 y Circunvalación, a 18 cuadras del mar y a 12 del centro de la Villa, cuenta con bungalows para 2, 4 y 6 personas y opciones de glamping para 2 y 4 personas. Esta última es una tendencia que combina la experiencia de acampar al aire libre con las comodidades de un hotel de alta gama. El término nace de la fusión de las palabras “glamour” y “camping” y, a diferencia del sistema tradicional, los huéspedes se alojan en estructuras ya montadas con camas somier, baño privado y, en ocasiones, aire acondicionado o calefacción. El valor es de $144.000 por noche para hasta 4 personas.
También cuentan con numerosas parcelas para carpas ($60.000 por noche hasta 4 personas con baño privado y $38.400 por noche para 2 personas con baño compartido), dos sectores amplios para casas rodantes o motorhomes y una piscina.
“Vengo al camping para estar en contacto con la naturaleza y caminar por el bosque, que está buenísimo. Estoy muy conforme con el servicio, la comodidad, el trato que se ofrece y sobre todo la seguridad”, cuenta a LA NACION Natalia Corbelleri, mamá de un nene de 3 años y habitué del legendario lugar.
“Hace más de 35 años que venimos a este camping y nos encanta la conexión con la naturaleza, salirnos del automático con el que vivimos en la vida diaria. Acá estamos acampando en una parcela con baño privado, y tenemos todas las comodidades que necesitamos. Es una experiencia maravillosa e irrepetible que nos permite conectarnos con nosotros mismos y tener un espacio de reencuentro con la familia”, dice Estela Marina Calderón, docente de Artes Visuales y coaching en Desarrollo Personal.

Otra opción en la Costa Atlántica es el Camping Estancia El Carmen, en Santa Teresita, que cuenta con acceso a la playa y en un ambiente tranquilo y familiar (no se permite la música en las parcelas). Entre sus servicios se destacan una pileta techada, seis grupos de baños con agua caliente las 24 horas y actividades recreativas para grandes y chicos: desde aqua gimnasio, yoga y clases de baile en la playa, hasta talleres de cerámica, torneos de tejo, vóley, paleta y minigolf. Además, todas las noches se presentan shows en el “Salón de la Diversión” con karaoke, teatro, peña folklórica y bingo.
El predio ofrece Wi-Fi gratuito en prácticamente todo el camping y un salón vidriado con vista al mar. Las parcelas con tomacorriente individual, mesa con banco y parrilla para una o dos carpas (cuatro personas) cuestan $53.000 por día en efectivo. Con casa rodante o motorhome, el valor es de $55.000. También disponen de bungalows y cabañas desde $77.000 por día para cuatro personas.

“Para este verano ajustamos las tarifas menos del 15% respecto al año anterior, tratando de acomodarnos a la realidad de nuestra clientela que no pudo acompañar la inflación con su salario”, señala Pablo Domínguez, encargado del lugar.
“Me gusta mucho acampar, sobre todo por la tranquilidad y la posibilidad de vivir en medio de la naturaleza, algo impagable, así que lo recomiendo muchísimo. Arrancamos en carpa y ahora venimos todos los años en casilla. Hotel cero. Se hacen muchas amistades y terminás siendo una gran familia”, dice por su parte Queco Cacciatori.
El pulmón del Parque Miguel Lillo

El Camping Miguel Lillo es un complejo turístico y recreativo ubicado dentro del Parque Miguel Lillo, en la ciudad de Necochea, uno de los pulmones verdes más importantes de la costa atlántica bonaerense. Se trata de un camping familiar con salida directa al mar, orientado al descanso y la convivencia, que combina infraestructura y actividades recreativas en un entorno forestal.
El complejo cuenta con control de accesos, seguridad, limpieza diaria de espacios comunes, Wi-Fi, proveeduría, restaurante, servicio de recreación y colonia para niños, quinchos cubiertos, piscina y áreas deportivas. El valor del acampe es de $11.600 por persona. Para una familia tipo de cuatro personas, el tráiler o casilla rodante sale $13.100 por persona por noche.

“Durante la temporada de verano, el camping recibe principalmente familias, jóvenes y visitantes que priorizan el turismo en contacto con la naturaleza, con una propuesta accesible y ordenada, integrada al entorno del parque y a la ciudad. El complejo forma parte de la oferta histórica de Necochea y apuesta a un modelo de turismo responsable, familiar y sustentable, con fuerte arraigo local y servicios pensados para una estadía cómoda y segura”, señala Rafael Mujica Lázaro, titular del establecimiento.
Y añade: “Como tendencia, se sigue dando lo que venimos viendo estos dos últimos años: cada vez menos acampantes y más motorhome y casillas, muchos cero kilómetro. Diría que hoy estamos casi en un promedio de 70/30 de casillas y motorhome frente a la carpa, cuando estadísticamente siempre fue al revés”.
Los testimonios de quienes lo eligen año a año reafirman su vigencia: “Vine por primera vez hace 18 años y me enamoré del camping y de su gente. Siempre digo que es mi lugar en el mundo, y lo sigo eligiendo porque es un lugar de mucha naturaleza. Es una familia de verano, y vamos a seguir viniendo”, cuenta Analía Auteri, habitué del Camping Miguel Lillo.

“Con mi señora tenemos una casilla de doble eje con la camioneta, somos de Santa Rosa, La Pampa. Generalmente, hacemos dos viajes por año, y este año optamos por este camping, porque teníamos muy buenas referencias, y estamos muy conformes con todos los servicios, en cuanto a seguridad, proveeduría, acceso a la playa, y calculamos que el año que viene venimos con la familia completa. “Elijo la vida en camping porque nos encanta la naturaleza, cocinar en la parrilla, estar entre los árboles y la vegetación, y disfrutar de los nietos”, relata por su parte Gustavo Saenz Buruaga.
Y agrega: “La verdad es que la vida del camping para nosotros es muy especial. Cuando mis hijos eran muy chicos, veníamos en carpa; después empezamos con la casilla y ahora tenemos un motorhome. Para nosotros es incomparable la vida social, todo muy distendido, se hacen grupos muy lindos. La vida del camping hay que conocerla, hay que vivirla; no la cambio por nada. Es como un barrio privado: tenés cámaras, toda la seguridad, muchos servicios, piletas, entretenimiento, restaurantes, confiterías; hacemos tres pasitos y estamos en el mar”.

Por su parte, Mariana Casalanguida comenta: “Venimos hace trece años al camping. Nos gusta porque cada año nos encontramos con amigos y los hijos de los amigos que van creciendo y siguen viniendo; los adolescentes se pueden manejar solos. No le falta nada. Tenemos de todo: el restaurante, el súper, el café, la bajada directa a la playa y la tranquilidad de que la familia está segura”.
Escapadas de cercanía
Ubicado sobre el río Areco, a solo un kilómetro de San Antonio de Areco, se accede al Camping y recreo Club River Plate Areco. El predio de 13 hectáreas ofrece amplias comodidades como quinchos, parrillas, baños con duchas y agua caliente las 24 horas. La zona de acampe cuenta con luz eléctrica, tomacorrientes y una proveeduría. El día de camping en carpa para dos personas sale $28.000; para cuatro personas, $40.000 (mismo valor para motorhomes).
Un clásico de Zárate es el Camping Las Tejas. Además de las parcelas tradicionales, ofrece opciones de alojamiento en cabañas y hasta vagones de ferrocarril acondicionados como dormis (para 3 o 4 personas, $40.000). El sector cuenta con muelle de pesca, playas de arena, guardavidas y bajada de lanchas. Para acampar, el valor por persona por día es de $11.000.
Así, la creciente renovación de estos espacios da cuenta de que la vida al aire libre ya no es sinónimo de incomodidad. Con servicios que igualan a la hotelería tradicional, con la libertad de despertar a pasos del mar, de un río o en medio de un bosque, el camping se reafirma como la opción predilecta para quienes buscan desconectar de la ciudad sin perder la seguridad de sentirse como en casa.
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