Campos de Buenos Aires reciben a compañías que buscan ejercitar comunicación, toma de decisiones y manejo de crisis; la disciplina combina estrategia, adrenalina y reglas de seguridad
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En el competitivo mundo de los negocios, las capacitaciones teóricas en salones de hoteles parecen estar cediendo terreno ante experiencias que ponen el cuerpo y la mente al límite. El paintball, una disciplina que nació casi por casualidad en los campos de Estados Unidos, se ha consolidado en la Argentina como una de las herramientas de management más valoradas por las organizaciones.
Además de disparar esferas de pintura, la actividad funciona como un simulador de situaciones reales de trabajo donde la planificación y la ejecución son la diferencia entre la victoria y la eliminación.
“El paintball pasó de ser una actividad meramente de aventura a una herramienta de management muy valorada en el ámbito corporativo de Buenos Aires”, afirma Rubén Omar Moreti, dueño de Comando Urbano Paintball. Según su experiencia, las empresas han comenzado a priorizar las actividades “experienciales”, donde los equipos aprenden haciendo. En su campo de Villa Tesei, organizaciones que van desde pymes hasta multinacionales, bancos y tecnológicas, contratan jornadas para programas de liderazgo o integración de áreas. Incluso las fuerzas de seguridad utilizan estos escenarios para sus entrenamientos, por considerarse lo más cercano a una situación de conflicto real.

Para Jonatan Corbalán, expresidente de la Asociación Argentina de Paintball (AAP) y responsable de comunicación institucional de la entidad, la clave de este auge reside en la capacidad del juego para reproducir dinámicas laborales. “Esto se debe a que el juego reproduce situaciones reales de trabajo: planificación, toma de decisiones bajo presión, liderazgo, comunicación efectiva y resolución de problemas en equipo”, explica.
A diferencia de otras dinámicas grupales, aquí los aspectos se evidencian de manera natural. Pablo Funck, propietario de Escuadrón Paintball, coincide y profundiza en el aspecto psicológico: “Más allá de ser una actividad de esparcimiento, es real que cuando jugamos sale a flote nuestra verdadera personalidad. Es mucho más fácil identificar las características personales de quien se observa jugarlo”.
Por su parte, José Luis Tato, director operativo de La Colina Paintball, detalla que las empresas buscan este deporte para desarrollar el potencial grupal en áreas críticas como el manejo de crisis, el análisis de escenarios futuros y la diversidad. Según él, el paintball permite “identificar el perfil de atención y acción, reconocer fortalezas y debilidades, y evaluar el perfil de riesgo en la toma de decisiones”, elevando además el umbral de frustración y la cohesión de los miembros.
Un origen accidental y el desembarco local

Para entender el presente del paintball hay que viajar a New Hampshire, Estados Unidos. Allí, después de una discusión iniciada a fines de los años 70, el primer juego organizado se disputó el 27 de junio de 1981. Entre sus impulsores estuvieron Hayes Noel, Charles Gaines y Bob Gurnsey, quienes decidieron darles un uso recreativo a marcadoras que originalmente se utilizaban para marcar ganado y árboles.
Aquel juego fue conocido como The First Annual Survival Game. Poco después, Gurnsey impulsó la comercialización de la actividad bajo la marca National Survival Game, que ayudó a sentar las bases de una disciplina que luego se expandió a distintos países.
En la Argentina, la historia comenzó a escribirse en los años 90. “Llegó en una época donde no había ni tutoriales ni campos preparados: básicamente, si querías jugar, había que inventarlo”, recuerda el extitular de la AAP.

Uno de los pioneros fue Carlos Bernard, comisario de vuelo en Aerolíneas Argentinas, quien introdujo las primeras marcadoras desde el exterior. Lo que empezó con un grupo de amigos en una quinta en Escobar, derivó en la apertura de los primeros campos en Luján. Uno de los hitos de esos años fundacionales ocurrió en 1994, en el campo Delta del Mekong, con la organización del Primer Big Game Argentina 24hs, una partida de resistencia que demostró el entusiasmo de los primeros jugadores locales.
Finalmente, en 2004, la necesidad de ordenar el crecimiento explosivo de la actividad llevó a la fundación de la AAP. Este organismo unificó criterios, estableció normas de seguridad y le otorgó al deporte una identidad institucional, permitiendo que dejara de ser solo una actividad recreativa para convertirse en un deporte organizado.
Recball vs. Speedball

Según informan desde la Asociación, aunque el concepto básico es el de un deporte estratégico en equipo que utiliza marcadoras y esferas de pintura biodegradable, el paintball se divide en dos grandes modalidades con dinámicas distintas.
El Recball o Paintball recreativo es la versión más difundida y la que habitualmente contratan las empresas para sus jornadas de integración. “El escenario puede ser casi cualquier cosa, desde un bosque, una fábrica abandonada, un matorral o un escenario elaborado donde se pueden encontrar vehículos, cubiertas apiladas y construcciones hechas con pallets”, describe José Luis Tato.
En esta modalidad, los equipos suelen ser más numerosos y se mezclan jugadores experimentados con novatos, creando un fuerte sentido de pertenencia. Aquí se juegan variantes como Capturar la bandera, Rescatando a Ryan o el Big Game, que puede durar desde la mañana hasta el anochecer.

Por otro lado, el Speedball o Paintball competitivo es la faceta más profesional. Se desarrolla en una escenario de 35 x 40 metros, donde los obstáculos son inflables ubicados estratégicamente para evitar ventajas para cualquier bando. “Cada partido no dura más de 5 minutos. Hay un reglamento estricto y una estructura de árbitros”, señala Tato. Es un formato de alto nivel de preparación física y técnica, con categorías que van desde “Novatos” hasta “PRO”, y equipos que generalmente se componen de tres o cinco jugadores.
Seguridad, equipamiento y reglas básicas
La seguridad es un punto clave de esta actividad. Según Corbalán, el uso de protección facial es obligatorio y permanente dentro del campo. A su vez, José Luis Tato que aclara que la “paintball” es una cápsula redonda de gelatina delgada rellena con un líquido coloreado (polietilenglicol) que no es tóxico, no es cáustico y es biodegradable. Al recibir un impacto, la cápsula se rompe y deja una marca coloreada (el famoso “splat”).

El equipamiento estándar que proveen los campos incluye:
- Máscara de protección: diseñada específicamente para proteger ojos y cara.
- Marcadora: el dispositivo que dispara las cápsulas mediante aire comprimido o CO2.
- Chaleco y cubre cuello: protección adicional para el torso y la zona de la garganta.
- Cubre cañón: un elemento de seguridad esencial para cuando se está fuera de la zona de juego.
“Un jugador que es marcado por un paintball se elimina del juego actual y vuelve a ingresar en el siguiente partido”, detalla Tato. La honestidad es parte del reglamento; el “Fair Play” exige que si un jugador recibe un impacto, debe reconocerlo y retirarse del campo.
La infraestructura es lo que define la experiencia del jugador. En Buenos Aires, los campos compiten por ofrecer el mayor realismo posible. Moreti, de Comando Urbano (Villa Tesei), ofrece un escenario único en el país que incluye “Jeeps, colectivos, paracaídas y diversos parapetos” para generar una inmersión total. Por su parte, Funck, de Escuadrón Paintball (Benavidez), ofrece tres campos diferenciados: un escenario urbano, una cancha con inflables para competencia y un sector de bosque natural, permitiendo adaptar la jornada al gusto del cliente.
El marco legal: menores y regulaciones en Buenos Aires
Uno de los temas más complejos y fundamentales es el acceso de los menores de edad a la actividad, un punto donde la Asociación Argentina de Paintball es la voz autorizada para fijar los criterios de seguridad.
“En la Provincia de Buenos Aires, la práctica está alcanzada por normativas vinculadas al uso de marcadoras, consideradas dispositivos de uso controlado”, explica Corbalán. Desde 2012, se establecen restricciones que fijan una edad mínima de 16 años para la práctica con equipamiento estándar. Los menores solo pueden participar si cuentan con la autorización de un tutor legal, quien además debe estar presente físicamente en el lugar durante toda la actividad. Estas medidas buscan garantizar un entorno controlado y supervisado profesionalmente.
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), la situación es distinta. “No existe una ley única que regule exclusivamente el paintball, pero la actividad se encuadra en normativas generales de seguridad, habilitación de espacios y responsabilidad civil”, detalla el responsable de comunicación de la AAP. En la práctica, se aplican criterios similares de supervisión y uso obligatorio de protección.
Sin embargo, los dueños de los predos han desarrollado alternativas para que los más pequeños no queden excluidos. Pablo Funck explica que en Escuadrón Paintball utilizan el “Splat Paintball”, que es de bajo impacto, y el “GelBlaster” (munición de hidrogel) para niños desde los 6 años. Rubén Moreti destaca que en Comando Urbano son pioneros en ofrecer “5 potencias de disparo distintas”, lo que permite que niños desde los 5 años puedan jugar de forma segura con municiones adaptadas o equipos de hidrogel, la tecnología más moderna del mercado actual.
Tras una “época de oro” entre 2005 y 2013, y el impacto que significó la pandemia, el paintball argentino se encuentra en una etapa de reestructuración y crecimiento. Hoy conviven los jugadores recreativos que buscan adrenalina y diversión con los atletas de Speedball que alinean su preparación a estándares internacionales.
Con un crecimiento que pasó de ser artesanal en los años 90 a una estructura profesional organizada, la actividad mantiene el espíritu que la vio nacer en New Hampshire: una experiencia real que conecta a las personas, fomenta el respeto por las reglas y el trabajo en equipo.
Dónde jugar al Paintball
- Comando Urbano Paintball: Ordoñez 842, Villa Tesei. Web: www.comandourbano.com / Instagram: @comandourbanook.
- Escuadrón Paintball: Santa Marta 3237, Benavidez (Tigre). Instagram: @escuadron_paintball.
- La Colina Paintball: www.lacolina.com.ar.
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