La invención de esta tabla autopropulsada transformó la experiencia de las disciplinas acuáticas; el eFoil ofrece la incomparable sensación de “volar” sobre cualquier espejo de agua
6 minutos de lectura'
El Wake Foil Eléctrico o eFoil es la última innovación en los deportes acuáticos. Si bien el concepto de hydrofoil (lámina hidrodinámica) no es nuevo y se utilizó durante décadas en embarcaciones para reducir la resistencia y aumentar la velocidad, su aplicación lúdica en tablas de surf y paddleboards se popularizó a principios del siglo XXI. El verdadero hito fue la integración de un motor eléctrico silencioso alimentado por una batería recargable, dando origen al eFoil: la disciplina que combina la emoción de “volar” sobre el agua del hydrofoil con la propulsión autónoma, creando una experiencia única que no requiere de olas, viento, ni de ser remolcado.

“Tener un motor eléctrico y una batería de litio incorporados permite navegar sin lancha, sin viento y sin depender del estado del agua. Se controla con un hand controller inalámbrico y la sensación es literalmente volar sobre el agua”, señala Martin Malarczuk, uno de los pioneros en el país.
Cuando vivía en Estados Unidos y trabajaba como profesor de esquí náutico, un alumno suyo tenía todo este tipo de juguetes náuticos. Un día lo vio con el foil eléctrico y, después de probarlo, se quedó completamente fascinado con la experiencia.
“La libertad que te da es lo principal: navegar solo, en silencio, sin depender de nada. La sensación de volar una vez que levantás la tabla es increíble, y la versatilidad que tiene combina mucho del surf, pero en cualquier condición”, asegura Malarczuk.
Así las cosas, en 2023 se hizo representante Lift Foils —compañía fundada por el ingeniero y surfista Nick Leason en 2010, en Puerto Rico, reconocida como precursora de este deporte— y junto a un socio inversor compraron las primeras cuatro unidades que trajeron a la Argentina.
Desde entonces, el eFoil ha tenido un desembarco gradual en nuestro país, posicionándose como un deporte prémium debido a su alto costo (una tabla cuesta entre US$10.000 y US$20.000). Su aparición se dio principalmente a través de importadores especializados y escuelas de deportes acuáticos.
Características técnicas de la Tabla
El eFoil está compuesto por la tabla, el mástil, el hidrofoil (ala delantera, trasera y fuselaje), el motor integrado, la batería de litio sellada y un controlador inalámbrico que regula la velocidad. Es un equipo compacto, pero tecnológicamente muy avanzado.
“Las tablas son 100 % de carbono. Las baterías ofrecen una autonomía real de entre 2 y 3 horas, se recargan en aproximadamente 1 hora y la velocidad puede superar los 60 km/h. Son equipos de altísima tecnología, estables, silenciosos y muy duraderos”, explica Malarczuk, exesquiador profesional, instructor certificado en deportes náuticos.
Octavio Tate tiene 25 años, practica deportes de agua desde su infancia y tiene el récord argentino al wakeboarder más joven de la Argentina. Con tan solo 2 años ya estaba andando solo en el río. También se desenvuelve en otras disciplinas como el esquí acuático, wakesurf, wakeskate y últimamente el wakefoil.
“La primera vez que usé el foil eléctrico fue la temporada pasada, gracias a Naval Motors, importador de esos equipos, que me lo facilitó para probarlo. Lo que más me fascinó fue la libertad que te brinda el motor eléctrico. Al no depender de una lancha, se puede explorar el río sin límites. La sensación de estar por encima de la superficie del agua es una experiencia única”, sostiene Tate, instructor en la WakeSchool, de Gabriela Díaz, en el Río San Antonio, uno de los afluentes habilitados para el deporte náutico.
Según los especialistas, practicar foil eléctrico no requiere una condición física atlética, pero sí ciertas capacidades básicas para hacerlo de manera segura. “El grado de dificultad de un foil eléctrico es alto, mucho más si no tenés experiencia en deportes de agua, principalmente en un foil tradicional. Es fundamental un buen equilibrio postural, un core —zona media del cuerpo— estable, coordinación y capacidad de responder a cambios de velocidad con flexión de rodillas, tobillos y caderas, para controlar la distribución del peso corporal. Por eso, es recomendable iniciarse con un deporte como el wakeboard, aprender las nociones básicas y luego ir escalando al foil y luego al e-foil”, explica Tate.
Diego Gastelaars vive en Posadas, Misiones, y desde hace unos meses vuela como flecha montado sobre un eFoil sobre la superficie del río Paraná, en la frontera entre la Argentina y Paraguay.
“Me acerqué al foil por un amigo (Martín Malarczuk) que lo incorporó a su escuela de esquí acuático de Apóstoles, a un par de kilómetros, y cuando me elevé por primera vez, sentí que se abría otra dimensión en el río. No es velocidad, no es fuerza. Es equilibrio y deslizamiento. Al principio cuesta, como todo lo que vale la pena, pero cuando encontrás ese equilibrio y levantás vuelo, literalmente el cuerpo flota y la mente se acomoda. Es como navegar, pero totalmente suelto y en silencio, sin el ruido del motor de la lancha”, cuenta Gastelaars.
Y añade: “Muchos quieren pararse de golpe, como en cualquier deporte de tabla, pero el eFoil tiene otra lógica. Podés salir a pasear como a buscar el límite hasta donde quieras llegar, siempre en equilibrio y para adelante. Yo estoy cruzando los 40 y esto me encontró en un momento donde no busco rendimiento, sino experiencias que transformen. Y el eFoil, definitivamente, me eleva”.
Alejo de Palma es de Rosario, tuvo su primera tabla de wakeboard a los 14 años y desde entonces hizo carrera en el deporte junto a su hermano Teki y eso los llevó a tomar clases. Compitió en torneos nacionales, sudamericanos y hasta ganó tres campeonatos mundiales. Con los años comenzaron a hacer temporada fuera del país dando clases de wakebord, wakesurf, wakeskate y foil.
“Hace unos 6 años estábamos con mi hermano en Florida dando clases y en una de esas apareció el foil y más tarde el foil eléctrico, una disciplina mucho más moderna y en pleno crecimiento. Empezás acostado o arrodillado, y lo vas acelerando con un control remoto que llevás en tu mano. Funciona como un avión que carretea en la pista: tenés el ala principal, el fuselaje, el ala trasera y, a medida que tomas velocidad, empieza a levantar vuelo y lo tenés que estabilizar. Cuanto más arriba lo tenés, mejor va cortando el agua. Es como salir a pasear. Por ejemplo, si yo quiero ir desde San Fernando a Tigre, me paro arriba de la tabla y puedo ir a visitar a Gabi Díaz al río San Antonio. Es muy linda la sensación de ir flotando. El río puede estar picado, pero el oleaje no te molesta, porque vas a 80 centímetros o un metro arriba del agua”, concluye De Palma.
Desde su concepción en las costas de Puerto Rico hasta su desembarco gradual en nuestro país, el eFoil se ha consolidado como un deporte prémium que ofrece una experiencia de navegación futurista. Un portal a una nueva dimensión sobre el agua.
Otras noticias de Qué sale
"Escribiendo historia". Argentina entró en el podio del Mundial del Helado: las recetas que conquistaron al jurado
Imperdible. La película romántica que está en el Top 3 de Netflix y que te hará volver a creer en el amor
Centinela de las dunas. Un safari playero que combina adrenalina, historias y la inmensidad de la costa argentina
1Lo señalaban como el sucesor de Marcelo Tinelli, pero dio un volantazo y hoy apuesta a un emprendimiento fuera de lo común
2Matías Martin defendió a su hijo, despegó a Chiche Gelblung y disparó contra Eduardo Feinmann
- 3
Los aranceles de Donald Trump a Groenlandia no suponen un gran golpe para Europa
- 4
Israel demuele la sede de la Unrwa en Jerusalén Este y la ONU denuncia una violación del derecho internacional





