
La influencer italiana habló por primera vez de las serias complicaciones que tuvo al dar a luz a su beba, ahijada de Oriana Sabatini y Paulo Dybala
2 minutos de lectura'

Se suponía que sería uno de los días más felices de su vida. El 9 de enero, la modelo e influencer italiana Alice Campello (27) dio a luz a Bella, su primera hija mujer, fruto de su relación con Álvaro Morata, el delantero del Atlético de Madrid, con quien también tuvo a los mellizos Alessandro y Leonardo (4), y al pequeño Edoardo (2). Todo parecía ir bien, “el parto (por cesárea) salió muy bien y fue el más lindo”, detalló sobre ese mágico momento. Sin embargo, una hemorragia complicó las cosas a tal punto que casi pierde la vida. “Me hicieron diecisiete transfusiones de sangre”, contó Alice por primera vez el fin de semana pasado en el programa de la televisión italiana Verissimo.


“Tenía a la beba en brazos y me empecé a sentir mal. Tengo la imagen en mi cabeza de cuando levanté la sábana y vi la hemorragia”, recordó Campello sobre ese instante previo a perder el conocimiento. “Fue terrible. Permanecí doce horas en el quirófano, me intubaron y me hicieron diecisiete transfusiones. La última esperanza fue un globo que me pusieron para detener la hemorragia. Si no lo hubieran hecho, habrían tenido que extirparme el útero… o estaría muerta”, explicó la modelo, conmovida por la situación crítica que atravesó.


Cuando se despertó, estaba en la Unidad de Cuidados Intensivos de la Clínica Universitaria de Navarra. “No recuerdo nada del quirófano. Eran las diez de la mañana y me desperté a las diez de la noche”, señaló. Dos días después fue trasladada a una habitación común hasta que recibió el alta y pudo regresar con Álvaro y sus hijos a su hogar madrileño, donde la visitaron Oriana Sabatini y Paulo Dybala, padrinos de Bella.


1
2Todas las fotos y los invitados de la imperdible fiesta western de Germán Neuss por su cumpleaños
3Subcampeones descansando: qué hicieron los futbolistas argentinos para recargar energías después del Mundial
4La reina Máxima hizo historia al participar de un evento en el que ningún otro miembro de la realeza había estado
