Días antes de instalarse a vivir en Cancún, conversó con ¡HOLA! Argentina sobre su cambio de vida. “Siempre quise vivir cerca de una playa, ¡es un sueño cumplido!”, asegura
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Se mueven igual, son muy parecidas y tienen hasta el mismo tono de voz”, suelen decirle a Pilar Jiménez (29). La comparación casi inevitable es con su hermana, Sofía “Jujuy” Jiménez (30), y por las fotos que ilustran estas páginas, queda claro que son como dos gotas de agua. Pero en realidad, ella se siente “la más diferente” y “la contrera” de las hermanas Jiménez. Cuando terminó la secundaria, Pilar se fue un año a Montana (Estados Unidos) por un intercambio para perfeccionar su inglés. Estudió periodismo deportivo y producción de televisión, pero no terminó ninguna de las dos carreras. “Adquirí los conocimientos, pero no me recibí”, cuenta entre risas. Trabajó cuatro años en ESPN, en producción de móviles, archivo y hasta le tocó hacer algunas notas. “Ahí me di cuenta de que también me gustaba estar delante de cámara, me sentía cómoda. Siempre había pensado que ese era más el lugar de Sofi”, admite. Si bien le iba bien, decidió darle un giro a su vida, renunció y armó la mochila rumbo a Australia. “Decime cualquier trabajo y seguro que lo hice estando allá. Todo muy intenso”, afirma. “Atendí una heladería en la ciudad de Lorne, trabajé un mes en una radio, fui mesera, cuidé chicos, paseé perros, limpié casas… Después me fui tres meses a España y pasé un tiempo en Francia. A fines de diciembre de 2019, volví a Argentina”.

–Y ahora México. ¿Cómo es tu nueva vida allá?
–¡Estamos recién llegados! Era un plan que teníamos con Gonza [se refiere a su novio, Gonzalo López Kleger] para probar suerte y también para empezar a trabajar como modelos. Por suerte, cuando este año estuvimos en Miami con mis hermanas, nos encontramos con una amiga de Sofi, que tiene una empresa de turismo y hoteles en Cancún, y me ofreció trabajo. ¡Cerraba todo! Estoy trabajando en la parte comercial en Seven Boutique Apartments y soy la cara de un nuevo hotel que inauguraron el 1 de abril.
–¿Cómo tomó la ida tu familia?
–Por suerte, aprueban cada ocurrencia que tengo, pero esta vez están más tranquilos porque saben que estoy trabajando con gente de mucha confianza. Y además estoy acompañada por Gonza. Tengo el apoyo incondicional de mi familia. Siempre quise vivir cerca de una playa, ¡es un sueño cumplido!
–¿Creés que estar en otro país, alejada de la imagen de tu hermana, puede abrirte más puertas en el modelaje?
–La imagen de Sofi nunca fue un peso o por lo menos nunca lo viví así. Jamás se nos ocurriría competir… Al contrario, ser su hermana me abrió muchas puertas y siempre me sumó.
–Si bien en otros momentos te probaste en castings, ahora estás más enfocada en tu carrera de modelo.
–Creo que antes lo sentía más como un hobby. “Yo me presento, capaz me llaman”, pensaba, pero en el fondo no sé si estaba preparada. De hecho, las veces que me llamaban para una reprueba, decía que no podía ir o iba llena de vergüenza. Como que pensaba que otras chicas se lo merecían más que yo. Ahora me dan ganas de volver a probarme con mucha más seguridad y la autoestima muy trabajada. Realmente hoy estoy parada en otro lugar.
–¿Qué consejos te da tu hermana?
–Sofi es muy importante para mí. Ella siempre me dice que lo haga con ganas, que me muestre tal cual soy y que confíe mucho en mí. Y que si alguien comenta o dice algo que no me gusta, que lo deje pasar. Me acuerdo que cuando yo tenía 14 años, fue un diseñador de moda muy conocido a Jujuy y cuando nos presentamos con mis hermanas para desfilar, me miró con mala cara y me dijo: “No, vos no vas a desfilar, no tenés futuro”. Esas palabras fueron dardos que me marcaron durante mucho tiempo, te juro.
–¿Qué te pasa cuando ves a Sofía en la televisión?
–Para mí es un orgullo y se me infla el pecho porque sé que se esforzó mucho para estar donde está y también tuvo que hacerles frente a muchos “no”.
–¿Cómo reaccionás cuando la critican?
–Los momentos en los que se puede desilusionar por algo o la critican, mi mamá Silvia, mi hermana Inés (31) y yo, somos su red de contención y la acompañamos mucho para pasar el mal trago. También somos frontales y si siento que la persona que opina de ella tiene razón, se lo digo sin problema. Tampoco tienen que ser todas flores.
–¿Pros y contras de ser tres hermanas tan seguidas?
–Para mí hay más cosas buenas que cosas malas. Al ser la más chica, todo me llega más digerido y más resuelto. Somos muy compañeras, amigas, nos confiamos todo, hablamos mucho. Somos un escuadrón superpoderoso, tocan a una y tocan a todas. [Se ríe].
Maquillaje y peinado: Luli de la Vega con productos Maybelline y Kerastase





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