Nació en Bogotá y planeaba un futuro como ingeniero industrial, hasta que su instinto lo trajo al país con una mochila cargada de ilusiones y se quedó para siempre
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Llegó a Buenos Aires como mochilero hace once años y, aunque venía por cuatro meses, la ciudad lo enamoró y se quedó. Acá Daniel Pacheco Bautista (34) dejó atrás su pasado de estudiante de Ingeniería Industrial, profundizó sus estudios de teatro e inició un camino como actor que, tras sus participaciones en Un gallo para Esculapio, Sandro de América y El marginal, entre otras, lo puso en la mira de los directores de cine y televisión. Futbolero, ansioso, disciplinado y estudioso, el bogotano que sueña con trabajar en Hollywood y admira el cine nacional, se cocina “colombiano” cuando extraña los sabores de su país y espera que una chica argentina le robe el corazón.
–¿Qué fue lo que te gustó de la ciudad?
–Vine en 2010 a hacer un curso y, cuando llegué, el curso se había aplazado, así que elegí otros y en ese momento pensé: “Bueno, cuatro meses y me voy porque hace un frío tremendo”. Pero me fui quedando y ya llevo diez años largos. Me gustó la movida cultural de Argentina, que es enorme y tiene impronta propia. Y acá estoy, feliz, hasta que me echen.
–¿Te resultó difícil abrirte camino como actor?
–Yo siento que tuve suerte, pero también que es un poco producto de la constancia. Nunca bajé los brazos y creo que tuve mi recompensa. Porque desde que llegué empecé a hacer cursos, mientras trabajaba en gastronomía para solventar mis gastos, y empezaron a salir cosas. Y seguí, seguí… Una cosita aquí y otra allá, hasta que llegó El marginal, que marcó un despegue en mi carrera.

–¿Hubo momentos de frustración?
–Sí, claro. Al principio, por mi acento, no me llamaban sino para papeles de latinoamericano, entonces tuve que empezar a tomar clases con un foniatra para quitarme un poco esa impronta tan colombiana que la tonada marca mucho.
–¿Te costó adaptarte al país?
–Tenía la imagen de que el argentino era un poco creído y nada que ver. La verdad es que me sorprendió bastante y me gustó el hecho de que sean tan abiertos con la gente de afuera. Además, yo soy muy futbolero, y aquí es como que el fútbol marca el pulso de la sociedad, así que eso también ayudó a que me sintiera cómodo: me encontraba en mi salsa, podía hablar de fútbol con el verdulero, el vecino, el taxista.
–¿Hiciste amigos en Buenos Aires?
–Sí, Argentina me ha dado unos buenos amigos y la vida me ha premiado porque no es fácil estar en otro lugar y generar nexos verdaderos. Y tengo una familia muy querida que casi me ha adoptado, que son amables conmigo y están pendientes de cualquier cosa que necesite. También me llevo muy bien con algunos compañeros de El marginal con los que establecí lazos de amistad.

–¿Extrañás tu lugar y tu gente?
–Antes de la pandemia trataba de ir una vez al año. Extraño mucho a mi familia, a mi mamá, mi papá, a mis sobrinas, que han crecido y me he perdido un poco eso, pero el estilo de vida de Colombia lo extraño cada vez menos. Tal vez la comida un poco, pero bueno, me cocino mis propios platos colombianos.
–¿Pensaste en volver a Bogotá?
–La verdad es que he tenido una buena racha de trabajo acá y aunque también he tratado de generarlos en Colombia a la distancia, no se ha dado. Me han dicho que vaya y pruebe, que me instale un tiempo, que estando allá puede ser más fácil, pero ya tengo una carrera y mis cosas en Argentina, ya estoy instalado. Así que mi idea es hacer base acá y si se da viajar para hacer alguna cosa, lo haré.
–¿Cuál es tu mayor aspiración profesional?
–Por ahí suena a cliché, pero quiero hacer mucho cine y un gran objetivo para mí es llegar a Hollywood. También me gustaría mucho hacer cine acá, el cine argentino me resulta muy interesante. Hay buenos directores, buenos guionistas, buenos actores y, sobre todo, buenas ideas. Es un cine muy competitivo.

–¿Estás en pareja?
–No, ahora no. Mi corazón está tranquilo. Aunque debo decir que las argentinas son hermosas. Nunca antes nadie me había dicho que las argentinas eran tan lindas, te lo juro. Entre el fútbol, las mujeres y la cultura… ¡ya está, no me voy más de acá, ni aunque me echen! [Risas]. Tuve una relación hace poco, pero era un momento en el que no sabía si me iba o me quedaba y como que no le di mucha bola. Y ahora que yo quise, ella está muy complicada y como que no se pudo armar nada. Pero sí, estuve muy enganchado con una chica del sur, de Neuquén.
–¿Tuviste oportunidad de viajar por el país?
–Sí, recorrí mucho el norte y todavía no he podido ir al sur, tengo pendiente la Patagonia. Conozco Salta, Jujuy, Mendoza, Córdoba, la Mesopotamia… me encantó, es hermoso. Al sur me encantaría ir en plan pareja, no sé por qué. Ya llegará la muchacha que me acompañe.



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