Una manera sencilla y práctica de tener jengibre fresco en casa; no es necesario tener mano verde para cultivarlo ni se requiere disponer de mucho espacio
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Es un superalimento; el jengibre es terapéutico por excelencia. Este rizoma (tallo subterráneo de la planta) se utiliza desde hace milenios por su gran poder medicinal a nivel digestivo y para combatir gripes y resfríos.
Al favorecer la sudoración, el jengibre es excelente para acompañar procesos febriles. También se indica como paliativo en cuadros de congestión nasal, ya que ayuda a liberar las vías respiratorias.

Por otro lado, el jengibre es considerado un alimento modulador del sistema inmunitario. Esto quiere decir que, además de combatir síntomas, estimula las defensas del organismo. Por eso es ideal para consumir en esta época del año.
Se puede usar el rizoma tanto fresco como en polvo y va bien con casi cualquier receta. En otoño, es ideal en forma de caldos o infusiones.
Jengibre en polvo vs fresco
La raíz de jengibre fresca tiene un sabor fuerte y penetrante, a diferencia del molido, que es más suave y puede ser ligeramente dulce.
La versión fresca aporta un sabor único y esencial; el problema es que no se conserva más de dos semanas a temperatura ambiente o tres en la heladera.

Una excelente opción es congelarlo. La forma más sencilla es colocarlo en una bolsa herméticamente cerrada o un recipiente apto para el freezer. A la hora de elegirlo en la verdulería, hay que tener en cuenta que debe ser fresco, firme y sin arrugas, ya que tendrá mejor sabor.
No es necesario pelarlo o cortarlo. Por una cuestión práctica, el jengibre se puede cortar en rodajas, trozos pequeños o bien rallarlo.
¿Cómo se usa?
El congelado es más fácil de pelar y rallar que el fresco, por lo tanto, no es necesario descongelarlo, solamente hay que sacarlo de la bolsa, pelar y rallar la cantidad que necesites. Si el uso es en rodajas, hay que descongelarlo primero.
Pero lo más interesante es que podemos tener siempre jengibre fresco y a mano y no necesitamos más espacio que una maceta: el ingeniero agrónomo Álvaro Lamas explica que para cultivarlo se coloca la raíz de jengibre fresco en una maceta, donde brotará y tendrá abundantes hojas.

“Cuando sea necesario, se levanta la planta, se corta un trozo pequeño de raíz y se vuelve a enterrar en la maceta. El corte no será perjudicial”, asegura Lamas.
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