Una pareja ligada al mundo del arte y el diseño hizo de su departamento en Colegiales un refugio para sus gustos y recuerdos y una pista para grandes encuentros
2 minutos de lectura'
“Nos interesó el edificio porque conocemos a los arquitectos y nos encanta lo que hacen; la ubicación es bárbara y la mayoría de los vecinos están vinculados a lo creativo, como nosotros”, nos contaron Manuela Ventura y Martín Morgenfeld, dueños de este departamento en Colegiales. Ella es diseñadora gráfica y fundadora del laboratorio de branding Estudio Nuar. Él, cineasta, fundó Maco, con el objetivo de llevar a los cines de América del Sur las películas internacionales dirigidas por los mejores directores del mercado.

“Desde el inicio, cada vivienda fue pensada para un usuario específico: los programas, las terminaciones, los baños, las cocinas y el mobiliario fijo se desarrollaron en un proceso de diálogo con sus futuros habitantes”, describen los arquitectos Daniel Zelcer, Leonardo Rietti y Liliana Schraier, que se asociaron para varios proyectos de esta escala distribuidos por la ciudad.

“La impronta personalizada se completa con una materialidad esencial (hormigón visto, hierro y vegetación) y configura hacia el interior (en las losas, los pisos de madera natural y las superficies de cemento alisado) una atmósfera sobria y atemporal”, dicen los creadores del edificio.

Manuela y Martín se ocuparon de que cada espacio transmitiera calma sin perder personalidad, con colores, objetos sentidos y piezas únicas de arte y diseño. Eso sí: los muebles se corren con facilidad porque aquí se celebran reuniones y se debe poder bailar. “Nos encanta recibir gente y que la casa esté siempre abierta para preparar cenas, eventos y bailes en el living”.



“Fueron mis tías coleccionistas las que fomentaron mi interés por el arte, que hoy se despliega en nuestra casa con obras de Berni, Le Parc, Martina Quesada, Jorge Pomar o Renata Fuchs”, comparte Manuela.

“Tenemos, al frente, un balcón sin techo, que convertimos en una pequeña selva, con plantas casi fuera de escala para ganar privacidad, sensación de amplitud y verde constante”.

“El living está organizado frente a una gran estantería que funciona como separador de la cocina integrada y, también, como biblioteca en la que se unen nuestros mundos”.

El dormitorio principal
“Nos gusta que la casa refleje nuestros viajes y el interés por distintas culturas, épocas y vínculos: alfombras marroquíes, almohadones de Oaxaca, lámparas japonesas e italianas, piezas de nuestras abuelas”, dice Manuela. Y su dormitorio no es la excepción.

En la terraza
“Terminamos el estudio en planta alta varios años después de instalarnos, cuando entendimos bien qué necesitábamos”, cuentan los dueños sobre este espacio que lo tiene todo: escritorio, cocina de servicio y terraza para recreos de desconexión.

Este espacio es tanto oficina como lavadero: por eso también hay una bacha, también práctica para unos mates mientras trabajan.

El gran modo de aprovechar el desahogo que propone la terraza fue equiparla con un camastro ligero y móvil y plantas tropicales de gran tamaño.

Más notas de Historias de diseño
En Mallorca. Una decoradora argentina y su marido compraron una caballeriza en ruinas y la convirtieron en su casa de verano mediterránea
Visitamos su showroom en San Isidro. “Cada alfombra de Maki Warmi es única e irrepetible”
Oportunidad. Perfecta para ella sola, compró una casa que había sido dividida en dos por su dueño anterior
1Reforma de un PH de 84m2: se mantiene su encanto porteño y se optimiza el espacio familiar
2En tres meses, hicieron un quincho con construcción en seco que se integra con naturalidad a su casa de veraneo en Pinamar
3Una flamante casa en Luján con tres pérgolas “voladoras” gana calidez con piedra, madera y un paisajismo sensible
4En Mallorca, una decoradora argentina y su marido compraron una caballeriza en ruinas y la convirtieron en su casa de verano mediterránea








