Su icónico espumante Cristal es desde hace siete años la “marca de Champagne más admirada del mundo”
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La legendaria maison de Champagne Louis Roederer celebró días atrás su 250° aniversario, ocasión que aprovechó para presentar un relanzamiento de la cosecha 2008 de su icónica cuvée Cristal, que llega al mercado con 10 años adicionales de añejamiento. El enólogo de la casa, Jean-Baptiste Lécaillon, no dudo en calificarla como el “Cristal of Cristals”, aduciendo que es la mejor cosecha que ha lanzado en los 30 años que lleva al frente de la bodega.
La cosecha 2008 llega ahora con lo que algunas casas de Champagne llaman “segunda plenitud”, por la cual un conjunto de botellas de una cosecha excepcional son guardadas algunos años más antes de salir a la venta para fomentar una mayor evolución del vino espumante. Su presentación en Reims (Francia), coincidente con el 250° aniversario de su casa productora, es una buena excusa para contar cómo Cristal se convirtió en una de las marcas más aspiracionales del mundo de las bebidas.
Basta mencionar que en el ranking de las marcas de Champagne “más admiradas del mundo”, que elabora la publicación Drinks International, Louis Roederer lleva ya siete años en el N°1. En la Argentina, este espumante sinónimo de lujo se encuentra en las cartas de algunos de los restaurantes de más alta gama a precios que arrancan en los 2.5 millones de pesos.

Temores de un zar
La fundación de la bodega en Reims, dentro de la región de Champagne, en Francia, se remonta a 1776, aunque recién en 1833 Louis Roederer hereda la propiedad y la renombra con su apellido. Este empresario aporta al negocio una visión innovadora para su tiempo y su lugar, que es la de basar la producción de su espumante en viñedos propios. En otras palabras: conocer el terruño, descubrir las mejores parcelas de la que se obtiene una calidad superior, y comprar otros viñedos Grand Cru que garanticen esa misma calidad y estilo.
Con él es que la bodega comienza a hacerse un nombre en los mercados de lujo de la época, incluyendo a los Estados Unidos, y especialmente en uno que influirá decisivamente en el destino de la maison: Rusia. Sin embargo es su hijo, Louis Roederer II, quien sella el acuerdo que asegurará la prosperidad y el prestigio de esta casa de Champagne. Así lo cuenta la bodega:
“El más célebre de los vinos de nuestra casa nació en 1876 para satisfacer el gusto exigente del Zar Alejandro II. El emperador le pidió a Louis Roederer que cada año se le reservara la mejor cuvée de la casa, que él apreciaba particularmente. Para acentuar su singularidad, este Champagne excepcional será envasado en una botella de cristal con fondo plano. Desde entonces, llevará el nombre de este precioso material que exalta su transparencia y su luz”.
La cuvée (término con el que se denomina a un vino espumante superior) a la que hace referencia no es otra que el hoy célebre Cristal, que inicialmente y hasta la Revolución Rusa de 1917 se destinaba exclusivamente a la cava familiar del zar. De hecho la etiqueta exhibe los blasones de esa casa real. Al igual que la cápsula de la botella, la etiqueta es dorada, lo que en esa época funcionaba como un indicador de que se trataba del mejor vino de la casa.
Sin embargo, las demás características que distinguen a la botella de Cristal de otras de Champagne tienen más que ver con los temores del zar Alejandro II. Como tenía miedo de sufrir un nuevo atentado (había sufrido ya dos en 1866 y 1873, y sufriría dos más en 1880 y en 1881, y este último le costó la vida) , solicitó que la botella sea transparente para que sea evidente si alguien introducía en el líquido un veneno, y sin la cavidad que suelen tener en su base las botellas de Champagne, para que nadie pudiera ocultar allí un artefacto explosivo.
Tras la caída del último zar durante la Revolución Rusa de 1917, Louis Roederer siguió elaborando Cristal –cuyo nombre proviene del “cristal de plomo”, que era la clase de vidrio con la que se elaboraba su botella– para disfrute de la familia propietaria de la maison hasta que en 1945 este espumante sale por primera vez a la venta al público.
Hip-hop, amor y odio
Cristal ingresó al actual milenio con una pátina de lujo y sofisticación que fue adoptada como símbolo de estatus por las estrellas de hip-hip, que incluso le hicieron lugar dentro de sus canciones: “Cristal para siempre/Juega en casa cuando hace calor”, rapeaba Notorious B.I.G en Brooklyn’s Finest.

Claro que no todos estaban contentos con esa exposición. Cuando se le preguntó a Frédéric Rouzaud, séptima generación de la familia Roederer y director ejecutivo de la maison, sobre la asociación de Cristal con el estilo de vida de las estrellas de hip-hop, la respuesta fue: “¿Qué podemos hacer? No podemos prohibir que la gente lo compre. Estoy seguro de que Dom Pérignon o Krug [contendientes de Cristal en la arena del Champagne de lujo] estarían encantados de contar con su clientela”.
A los raperos les disgustó el desaire. Jay-Z respondió: “Me enteré que el director general de Cristal considera la cultura hip-hop como una “atención no deseada”. Considero sus comentarios racistas y ya no apoyaré ninguno de sus productos”. Acto seguido, Jay-Z lanzó su propia marca de champán: Armand de Brignac.
La reputación de Cristal no sufrió mella alguna. Después de todo, ya habían superado embates más duros un siglo antes, por lo que siguieron firme en el trono de los grandes vinos del mundo.
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