La aplicación de toxina botulínica excede los fines cosméticos y, en estos casos, ayuda a mejorar la calidad de vida de quienes tienen hiperhidrosis
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Pensado para combatir casos extremos de sudoración o hiperhidrosis −transpiración anormal y excesiva que no necesariamente está relacionada con el calor o el ejercicio−. Desde hace años, quienes tienen estos problemas intentan dar con tratamientos no invasivos y productos que inhiban sus glándulas sudoríparas.
En este contexto, existe una práctica que se posicionó como una de las alternativas más efectivas: la aplicación de toxina botulínica (bótox) en la parte del cuerpo que produce esta molestia.
“Decidí aplicarme bótox porque desde chica tengo la tendencia a transpirar excesivamente. Es algo que siempre me molestó mucho porque, con frío o con calor, me caían gotas de agua; se me manchaba la ropa y me sentía incómoda también porque me transpiraban las manos”, revela Agustina de 23 años.
Según cuenta, la primera vez que oyó sobre el tratamiento fue cuando la mamá de una amiga suya (que tenía la misma condición) lo probó y, como le funcionó, “me lo recomendó y no dudé en hacérmelo”.
Toxina botulínica para reducir la transpiración: ¿funciona?
Estudios llevados a cabo por la Universidad de Toronto han demostrado que el bótox trata con éxito la hiperhidrosis en el 80 y 90% de los casos. La misma institución concluyó que este tratamiento puede reducir la sudoración en un 75 por ciento durante aproximadamente cinco meses.
En línea con ellos, la doctora y médica dermatóloga, Clarisa Rodríguez, explica que la sudoración excesiva no afecta solo las axilas, sino también las manos, los pies, la cara, la nuca, la ingle o cualquier otra parte del cuerpo que tenga glándulas sudoríparas.
La hiperhidrosis, continúa, se diferencia de lo que es la transpiración regular −asociada a la exposición al calor, el ejercicio físico o la permanencia en ambientes calurosos− porque en este caso puede aparecer en cualquier situación y de manera desmedida.

Previo a llegar a la instancia de la toxina botulínica, Rodríguez reconoce que el profesional consultado puede indicar otros tipos de tratamientos para paliar la sintomatología:
- Antitranspirantes fuertes
- Productos farmacológicos
- Medicación oral
- Cirugía
En el último caso, la médica explica que únicamente se sugiere en casos demasiado graves y que el procedimiento consiste en desconectar los nervios responsables de regular la sudoración.
Coincide con lo mencionado Laura Szafirstein, médica dermatóloga y miembro de la Sociedad Argentina de Dermatología, quien además agrega que en otros países existe una técnica que se llama iontoforesis −tratamiento no invasivo que utiliza una corriente eléctrica de baja intensidad para introducir medicamentos ionizados a través de la piel− donde los pacientes pueden conseguir que la sudoración se detenga durante 1-2 meses.
Sobre la aplicación del bótox, Szafirstein aclara que es un procedimiento sencillo en las axilas y un poco molesto en manos o pies. “La duración del mismo es de unos 8 o 9 meses”, afirma. Asimismo, explica que previo a las inyecciones el médico a cargo deberá efectuar pruebas con almidón para detectar el lugar en donde están las glándulas y luego se hace un control a los 21 días porque, “a diferencia del uso del bótox cosmético en la cara, en este caso tarda más en hacer efecto”, explica.
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Por su parte, Rodríguez advierte que hay casos en los que la aplicación de bótox es contraindicado: personas con antecedentes de alergia a la toxina, enfermedades neuromusculares y mujeres embarazadas y lactantes.
“Al principio me daba miedo que me pinchen y aplicarme algo no natural en el cuerpo, por eso investigué y consulté con médicos de confianza que me aseguraron que no había riesgo alguno”, dice Agustina. A día de hoy reconoce no arrepentirse del procedimiento y sostiene que fue algo que le cambió la vida. “Ahora uso ropa de color, no me siento más incómoda e incluso se lo recomendé a muchas personas que conozco que les pasa lo mismo”, enfatiza.
Otras formas de evitar la transpiración excesiva
Respecto de cómo combatir la condición sin la aplicación de inyecciones, el Servicio Nacional de Salud de Reino Unido recomienda emplear los siguientes hábitos:
- Utilizar ropa holgada para minimizar los signos de transpiración
- Usar medias que absorban la humedad y cambiarlas al menos dos veces al día si es posible.
- Evitar indumentaria con telas sintéticas, como el nailon.
- No usar botas cerradas o zapatos deportivos que puedan hacer que los pies transpiren más.
- Evadir cosas que puedan empeorar la sudoración, por ejemplo, tomar alcohol o comer comida picante.








