
¿Es posible dejar de repetir patrones en los vínculos? ¿Cómo construir encuentros más sanos con otros? Las respuestas que podrás encontrar en el festival más importante de bienestar
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Las relaciones humanas son, sin dudas, uno de los pilares fundamentales del bienestar. Sin embargo, muchas veces nos encontramos repitiendo patrones que no nos hacen bien y que tal vez no sabemos siquiera de dónde vienen.
¿Cómo sanar nuestras heridas y crecer en el amor? ¿Es posible aprender a ser nuestro propio sostén para construir desde ahí vínculos más saludables? El licenciado Matías Muñoz, psicólogo especialista en terapia relacional y autor de “El cambio está en la mirada” y “Tras las huellas del amor” participará del Bienestar Fest con una experiencia que abre la reflexión sobre estas cuestiones y apunta a romper el círculo que muchas veces parece detenernos: ¿por qué repetimos patrones que juramos no repetir? Se trata de una actividad orientada no sólo a quienes están en pareja, sino también a quienes desean estarlo.
El Bienestar Fest es el evento de Bienestar más importante del país organizado por LA NACION y OSDE. Este año se realizará su segunda edición el 24 y 25 de octubre en Hipódromo Palermo. Para acceder a más información sobre la agenda y dónde sacar las entradas hacé clic acá.
Somos seres relacionales por naturaleza, afirma Matías: “vivimos en un mundo vincular y desde que nacemos, no podemos vivir sin que otro nos sostenga. Ese sostén va a ayudar mucho a que después podamos sostenernos a nosotros mismos y tener buenos vínculos de amor”, destaca, y enseguida apunta que vivimos en un mundo de amores imperfectos y aprendemos el amor.
Se trata entonces de buscar el cuidado comenzando por el autocuidado: convertirnos en figuras de apego hacia nosotros mismos en la adultez, cuidar nuestras propias heridas, darnos momentos de vitalidad en una relación y en nuestras vidas a través de proyectos, y teniendo parejas y vínculos con amigos y con pares en los que nos sintamos seguros, aceptados como somos, tenidos en cuenta.
“Los buenos amores nos van generando una sensación de dignidad, y eso genera salud mental. Yo soy digno para cuidarme y para poder después cuidar a otros si me animo en la adultez a ir sanando modelos de amor que quiero sanar para tener vínculos con pares, para emparejarnos. Sobre eso vamos a trabajar en el taller”, afirma el especialista.
Cuenta que, además de la charla, la actividad incluirá breves ejercicios de reflexión y aplicación práctica, herramientas concretas para seguir creciendo y mejorar los vínculos.
¿Cómo construir buenos amores en tiempos de desconexión?
“Vivimos en una cultura con una tonalidad fuerte de tipo narcisista. Por eso tenemos que tener cuidado con sólo quedarnos en el propio espejo, en mirarnos a nosotros mismos, nuestro propio cuerpo, nuestra propia mente, nuestras propias necesidades y no poder contemplar que hay un otro que tiene emociones con las que podemos empatizar y ser compasivos”, dice Matías, y explica que una pareja es una danza de necesidades que requiere articular un equilibrio muy sutil y artesanal entre lo que yo necesito y lo que necesita el otro para que las necesidades de los dos sean tenidas en cuenta. ¿Cómo lograr el ese balance? Se trata de aprender a expresar en palabras y también a escuchar.
Los vínculos de amor que percibimos en la infancia siguen operando hoy, ya sea que tengamos pareja o que la estemos buscando, por eso se hace necesario revisarlos y elegir qué tomamos y qué decidimos dejar atrás.
“Los modelos de amor que aprendimos en nuestra historia han ido generando una trama, una huella de amor en nuestra mente y en nuestro cuerpo y llegamos a una pareja con esas matrices. El otro tiene las propias y desde ese lugar nos empezamos a vincular y vamos generando una huella nueva”, comenta.
A partir de conceptos como las huellas de amor que traemos desde niños o la diferencia entre el “otro ideal” y el “otro real”, el psicólogo propone trabajar herramientas concretas para entender mejor los propios vínculos afectivos, integrando ejercicios breves para bajar lo teórico a la vida cotidiana, y llevarse una reflexión en primera persona: qué necesito, qué puedo ofrecer y qué elijo en el amor.

