A cinco días del ataque sexual a una menor en Miramar, analizan ADN para tratar de identificar al agresor que sigue prófugo
El fiscal ordenó analizar muestras biológicas tomadas a la víctima y continuar el cotejo con registros de cámaras de la zona
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MIRAMAR.- Casi cinco días transcurrieron desde que se inició la búsqueda del individuo que redujo a una pareja de adolescentes en una playa de esta ciudad, maniató al muchacho y violó a la menor, ambos de 16 años. Por el momento no hay aprehendidos y se profundiza la pesquisa para tratar de identificar y ubicar al autor del hecho.
La causa judicial avanzará en las próximas horas con algunos elementos de prueba adicionales que se sumarán al testimonio de las víctimas y al análisis de registros de cámaras de seguridad de la zona, que son pocas y sobre las cuales vienen trabajando equipos de la Delegación de Investigaciones del distrito y de zonas aledañas.
La principal novedad pasa por el procesamiento que comenzará este martes, en laboratorios forenses, de muestras que permitirían obtener datos genéticos del atacante.
El fiscal Rodolfo Moure, a cargo de la investigación, ordenó remitir para su correspondiente análisis algunas muestras tomadas a la adolescente. Se trata de hisopados de su zona genital y también de sus prendas de vestir, donde podrían haber quedado rastros del agresor, como semen, saliva, cabellos o restos de piel.
Se considera muy importante este material ya que, mientras se busca definir al sospechoso y reconstruir su derrotero de fuga, la Justicia contará con elementos probatorios para un eventual cotejo con muestras que se les tomen el o los posibles acusados. El ADN que se recupere del cuerpo o de la indumentaria de la víctima también podrá ser cotejado con los archivos del Banco Nacional de Huellas Genéticas.

Otros rastros posibles podrían encontrarse en los teléfonos celulares de los dos adolescentes atacados. En sus declaraciones, remarcaron que el delincuente les quitó los móviles, pero que los arrojó sobre la arena y lejos de las víctimas cuando emprendió la fuga.
Su recorrido posterior es incierto hasta el momento, o al menos los investigadores no han dejado trascender detalles. Insisten en que este hermetismo apunta a evitar filtraciones de datos o pistas que se incorporan a la causa y a preservar las posibilidades de esclarecimiento.
Fuentes judiciales aseguraron a LA NACION que hay varias líneas investigativas que surgieron durante el fin de semana, cuando se movilizó a un gran número de efectivos en la zona. Indicaron que se avanza en simultáneo y que se trabaja sobre cada una de esas hipótesis.
Las autoridades enfrentan esta causa judicial con numerosos recaudos y, sobre todo, con máximo silencio. Buscan evitar filtraciones sobre los elementos con los que cuentan para mejorar las posibilidades de esclarecimiento.

Hasta el momento no trascendió que exista un sospechoso identificado, ni siquiera a partir de un perfil o características definidas. Las descripciones aportadas por las víctimas se están cotejando con registros de cámaras de seguridad de la zona de avenida Costanera y calle 31, donde se produjo el ataque, a nivel de playa, durante la madrugada del jueves último.
Según relataron, los adolescentes habían bajado a la arena durante la madrugada, todavía de noche, para presenciar el amanecer. El lugar elegido está a unos 100 metros del último punto de playa hacia el sur del frente céntrico, justo antes de las defensas costeras que anteceden al Muelle de Pescadores. Allí fueron atacados por el desconocido, que portaba un arma blanca de puño, tipo navaja, según la descripción.
El agresor los obligó a tirarse al piso y las víctimas no se resistieron. Declararon ante la Justicia que pensaron que se trataba de un robo. Sin embargo, el atacante ató al muchacho con una prenda de vestir que llevaba puesta y lo mantuvo reducido mientras se ocupaba de la menor, a quien desvistió y violó sobre la arena.
El delincuente se llevó los teléfonos celulares de ambos adolescentes, pero los dejó tirados sobre la playa, a menos de 100 metros del lugar. Fueron recuperados por los primeros policías que llegaron a la escena, luego de que el menor lograra despojarse de las ataduras, asistir a su compañera y subir hasta el nivel de la calle para pedir ayuda a los gritos.
Ante la escasez de datos para identificar al autor, los investigadores también recurrieron a archivos con antecedentes de detenidos por hechos de abuso sexual en la jurisdicción, para determinar si existe alguna coincidencia con las descripciones aportadas por las víctimas.
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