El acusado de asesinar a Ezequiel Agrest pidió perdón

Se había negado a declarar pero solicitó la palabra y reconoció haber cometido ese crimen aunque aclaró que no tuvo la intención de hacerlo
(0)
9 de abril de 2012  • 17:29

El joven que comenzó hoy a ser juzgado por el crimen del estudiante de cine Ezequiel Agrest, el hijo de la filósofa Diana Cohen Agrest asesinado a balazos durante un asalto cometido el año pasado en el barrio porteño de Caballito, se negó a declarar.

Sin embargo, en sus "últimas palabras", pidió perdón a la familia y reconoció haber cometido ese crimen pero aclaró que no tuvo la intención de hacerlo.

Se trata de Sebastián Miguel Pantano (25), hijo de un ex sargento de la Policía Federal, quien llegó al juicio acusado del delito de "homicidio criminis causa" (matar para ocultar otro delito y lograr la impunidad para sí), que prevé la pena de prisión perpetua.

Pantano afirmó ante los jueces Carlos Rengel Mirat, Carlos Mariano Chediek y Luis Oscar Márquez que no quiso matar a Ezequiel y que dos disparos fueron efectuados "sin querer".

El debate comenzó a las 9.30, en el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 28 porteño, en el edificio judicial situado en la planta baja de Paraguay 1536, en esta Capital Federal.

Tras esa negativa, el tribunal comenzó a citar a los testigos (tres particulares y seis peritos previstos para el debate) que evacuarán las dudas del tribunal y de las partes, como etapa previa a los alegatos.

Pantano está acusado por el delito de "homicidio agravado criminis causae" (el que se comete para ocultar otro delito, en este caso el robo) en perjuicio de Agrest.

Los abogados Daniel Borojovich y Carlos Pousa Bogado representan a la familia de la víctima , mientras que el fiscal del juicio será Mario Montoya.

Borojovich afirmó a Télam que "Agrest fue ejecutado" y que durante el juicio declararán tres testigos considerados clave para la querella y dos peritos.

En tanto, el abogado defensor de Pantano, Gustavo Ferrari, intentará que los jueces Carlos Rengel Mirat, Carlos Mariano Chediek y Luis Oscar Márquez absuelvan a su cliente o cambien la acusación por la de "homicidio en ocasión de robo", la cual prevé una pena menor, de entre 10 y 25 años.

Según contó Borojovich, el acusado cuenta con antecedentes: fue condenado a cinco años y seis meses de prisión por el delito de "tenencia de arma de guerra", mientras que también tuvo una causa por "robo" cuando era adolescente.

Por su parte, Diana Coehn Agrest, madre de la víctima, dijo a Télam: "Fue un asesinato a mansalva, un crimen totalmente evitable porque (el delincuente) se podría haber ido. Tiene que haber una condena ejemplar para que no haya más Ezequiel".

El crimen

El homicidio ocurrió el 8 de julio pasado, en una casa situada en el pasaje Bertrés, casi Pedro Goyena, de Caballito, donde reside una compañera de estudio de la víctima, identificada como Lucía.

Ambos fueron sorprendidos por un delincuente armado que ingresó a robar cuando bajaban cosas de un auto y las entraban a la vivienda.

El asaltante los amenazó con una pistola calibre .45 que nunca fue encontrada y los hizo ingresar a la casa, donde la joven le entregó dinero, aunque el delincuente no quedó conforme con dicho botín.

Luego, el ladrón maniató a Agrest, a Lucía y al hermano de la compañera que dormía, pero estos últimos se desataron y salieron corriendo para esconderse en una de las habitaciones de la casa.

Según Borojovich, el delincuente le pegó un culatazo a Ezequiel y lo "remató" de dos tiros, uno de los cuales impactó en el piso, mientras que el otro le ingresó por la axila, traspasó el pulmón, el corazón y quedó alojado en la vejiga del joven, que murió en el lugar antes de ser asistido por una ambulancia.

El hermano de Lucía salió corriendo a la calle pidiendo ayuda, pero el delincuente ya había escapado del lugar a la carrera.

En tanto, Pantano fue detenido un mes después, en una vivienda situada en el cruce de las calles Costa Rica y El Tala, de la localidad bonaerense de Lomas de Zamora, e intentó ocultar su identidad al exhibir un DNI falso.

La clave para hallar al sospechoso fue el teléfono celular que se le cayó en el lugar del hecho, ya que tenía archivada una foto de su pareja, por lo que la investigación se centró en torno a esta persona.

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.