Arrestaron al supuesto jefe de uno de los más violentos clanes narco de Moreno

La organización criminal operaba en el barrio Santa Brígida y su cabecilla se movía casi como un fantasma al que no podían identificar sus rivales
La organización criminal operaba en el barrio Santa Brígida y su cabecilla se movía casi como un fantasma al que no podían identificar sus rivales
Gabriel Di Nicola
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18 de abril de 2020  

Las denuncias anónimas en el número de emergencias 911, que comenzaron en junio de 2018, se repitieron con frecuencia. Los vecinos de Moreno alertaron a las autoridades una decena de veces. La información aportada era coincidente: el negocio de la venta de droga estaba manejado por un hombre al que se conocía por el apodo de Dani el Turro. Los denunciantes lo definían como el "capo" o el "patrón" de la zona. Además, aseguraban que la banda tenía contactos con personal policial y que contaba con un grupo armado que protegía los puestos de venta. Todos señalaban a la misma persona, pero durante un año y diez meses el sindicado jefe narco fue una especie de fantasma, nadie podía o quería atraparlo.

Pero los tiempos de libertad para Dani el Turro, identificado por fuentes judiciales como Roque Daniel Sandoval, de 47 años, terminaron. El sospechoso fue detenido en Campana por detectives de la policía bonaerense. Ya habían sido apresados sus supuestos lugartenientes y se le había secuestrado droga a la organización que presuntamente lideraba.

Sandoval fue indagado por el juez federal de Morón Néstor Barral y por el fiscal federal Santiago Marquevich por videoconferencia. Sentado frente a una cámara en la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de San Isidro, negó las acusaciones en su contra.

Sin embargo, para los investigadores del caso, según dijeron a LA NACION fuentes judiciales, hay pruebas suficientes para que ese supuesto capo narco continúe tras las rejas. Sandoval cayó preso después de un trabajo coordinado que hicieron funcionarios judiciales dependientes de la Fiscalía General de Moreno-General Rodríguez y el fiscal Marquevich, en el fuero federal.

"El caudal de prueba obrante en su contra permite situar a Sandoval en la cúspide de la organización, dando directivas y encargándose del abastecimiento del alcaloide a quienes, en un eslabón inferior, se encargaban de su comercialización a ocasionales transeúntes en precarios puntos de venta instalados para esos fines", sostuvo el fiscal Marquevich en su dictamen.

No fue casualidad que Dani el Turro hubiese sido detenido en Campana. Según informaron fuentes con acceso al expediente, como estaba "marcado" en Moreno (ya tenía un pedido de captura), se instaló en el barrio de emergencia San Cayetano para, en principio, continuar con su actividad criminal.

"La sospecha es que Sandoval siempre operaba con connivencia y con cobertura policial. No trabaja sin ese aval", explicó un calificado investigador del caso.

No es el único caso en que vecinos de Moreno denuncian que bandas narco cuentan con protección policial. En los últimos días, LA NACION informó sobre la preocupante situación observada en el barrio El Quijote, en la localidad de Francisco Álvarez, donde los residentes de la zona afirmaron ver móviles policiales en los puestos de venta y a uniformados conversar con los delincuentes.

La organización presuntamente liderada por Sandoval era conocida como banda Los Turros y operaba en el barrio Santa Brígida, en Villa Trujui, en Moreno. "Es una banda muy violenta. La organización tenía integrantes denominados soldados que a los tiros ganaban el territorio y se quedaban con los puestos de venta en el barrio Santa Brígida", sostuvieron fuentes judiciales.

La denominación de fantasma para hacer referencia a Sandoval no era una exageración. Según surge de otra investigación sobre otra banda narco de Moreno llevada adelante por la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N° 8 de Moreno-General Rodríguez, ni los clanes rivales conocían el rostro de Sandoval.

"Paisa, ¿esa es la foto del famoso Dany el Turro? ¿Ese es el Turro? ¿Este es nuestro contrincante, digamos?", era la pregunta que le hacía un sospechoso a un cómplice, en una conversación que fue recuperada en un teléfono celular secuestrado en esa investigación y que dejó en evidencia que hasta ese momento ni los rivales en el submundo criminal conocían el rostro del sindicado capo narco.

Según pudo saber LA NACION de fuentes judiciales, tanto para el fiscal Marquevich como para los funcionarios judiciales de las UFI de Moreno-General Rodríguez, hay pruebas suficientes que acreditan el rol de jefe de Sandoval.

La fiscal Carina Saucedo, a cargo de la UFI N° 2 de Moreno-General Rodríguez, en un dictamen en que solicitó que se ordenara la detención de Sandoval resaltó los chats que uno de los supuestos lugartenientes del sindicado capo narco tenía con sindicado capo narco, al que tenía agendado como Dany M.

En algunas de las llamadas anónimas, los denunciantes sostuvieron que Sandoval también hacía negocios en la villa 31 de Retiro. En una de las comunicaciones se recordó que la banda se había enfrentado a tiros con personal de la Gendarmería Nacional.

Una calificado funcionario judicial resaltó el trabajo hecho por el jefe de la policía bonaerense, comisario general Daniel García, para que sus subordinados atraparan al presunto jefe narco.

Ahora, según fuentes judiciales, se investigará la operación de lavado de dinero que llevaba adelante Sandoval y quiénes fueron los que le dieron protección policial para que haya podido estar impune hasta su detención.

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