Crimen en Laferrere: Fue asesinado por su padrastro por intentar defender a su madre y sus hermanitas

La escena del crimen del asesinato de Damián Cancina
La escena del crimen del asesinato de Damián Cancina Crédito: (Goggle Maps)
Ariel Festa
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16 de febrero de 2020  • 16:54

La violencia fue en escalada, irremediablemente, en el hogar que compartían Adriana Viturro y Hugo Foletti con sus hijos, en Gregorio de Laferrere. Hasta lo que podía preverse finalmente sucedió: el hombre, cuchilla en mano, comenzó a amenazar con que mataría a su esposa y a sus hijas, mellizas de 12 años. La mujer logró hacer salir a las chicas, pero no pudo evitar que él la atacara y le cortara el cuello.

Damián Cancina, de 29 años, en pareja y con una hija de 9 años, dormía una siesta cuando lo despertaron los gritos. Salió de la pieza para defender a su madre y a sus hermanas, pero Foletti le asestó una puñalada en el pecho, y, cuando se arrastraba en busca de refugio, otra más en la espalda, y más en el abdomen, hasta que su vida se apagó. El homicida escapó y se encerró dentro de su auto, donde intentó suicidarse, aunque fue detenido.

Viturro y Foletti llevaban más de 12 años de convivencia en esa casa situada en Valentín Gómez y Ricardo Gutiérrez, en el centro del partido de La Matanza. Gabriel Villalba, excuñado de Adriana, contó a LA NACION que le habían advertido a Adriana que si continuaba conviviendo en términos conflictivos con Hugo la situación podría pasar a mayores.

El viernes 7 de este mes, a las 15, Hugo comenzó una fuerte discusión con Adriana. Detrás de los fuertes epítetos llegaron las agresiones físicas y las amenazas a la mujer y a sus hijas. "En un momento Hugo agarró una cuchilla y comenzó a los gritos, diciendo que iba a matarlas a ella y a las mellizas", explicó Villalba.

La primera reacción de ella fue sacar a sus hijas de la casa; "Las nenas se fueron corriendo a la casa de la abuela, que vive a media cuadra. Y cuando Adriana intentó escapar con ellas él le cortó el cuello", explicó Gabriel. Con un tajo de unos 15 centímetros que sangraba, aterrada y a los gritos, Adriana logró llegar a la calle, donde un vecino la asistió y le procuró asistencia médica.

Fue en ese momento que Damián, que descansaba en su habitación, escuchó los gritos de su madre. Desconcertado, salió del cuarto para defenderla. "Apenas salió de la habitación, sin mediar palabras, Hugo apuñaló a Damián en el corazón", explicó el excuñado de Adriana. Agregó que Damián no tuvo tiempo para nada. Luego de recibir la primera puñalada, el joven intentó llegar a su pieza arrastrándose. Hugo le dio una segunda cuchillada en la espalda, además de cortarle la cara y darle varias estocadas en el estómago con la cuchilla de cocina.

Para entonces varios vecinos ya habían salido a la calle intentando saber qué pasaba en la casa de Adriana Viturro. En la casa de la abuela de Damián estaban los hijos de Gabriel Villalba, Jonatan, de 30 años, y Diego, de 26. Las mellizas están hoy con sus primos.

Asistencia y búsqueda

Jonatan y Diego fueron los que aquella tarde corrieron para asistir a su primo. "Damián estaba todo ensangrentado", dijo el mayor de los hermanos. Lo primero que vio fue la herida sangrante en el centro del pecho. El joven agonizaba. Jonatan le aplicó maniobras de RCP, y con su hermano cargaron a Damian en el auto de un vecino y lo llevaron al hospital Teresa Luisa Germani, ya casi sin signos vitales, con una herida en el corazón y otra en la espalda, Damián no resistió. "Se murió en los brazos de mi hijo cuando lo bajaba del auto", explicó Gabriel. "La policía me dijo que por el tamaño del corte, el agresor usó una cuchilla de unos 20 o 25 centímetros de hoja que entró en el cuerpo de mi sobrino hasta el mango", añadió.

Hugo Foleti, detenido por el asesinato de Damián Cancina
Hugo Foleti, detenido por el asesinato de Damián Cancina Crédito: (Twitter)

Mientras Jonatan llevaba a Damián al hospital, el homicida escapó en su Peugeot 405 azul. Diego, el hijo más chico de Gabriel, y un vecino salieron a buscarlo prácticamente a tientas. "Preguntando, un vecino les dijo que había visto un Peugeot 405 azul estacionado", contó Gabriel. Era el auto de Hugo Foletti. La calle, inundada por la lluvia, había causado problemas mecánicos en el auto, que estaba estacionado a unas 20 cuadras del lugar del hecho.

"Cuando lo encontró, lo primero que hizo mi pibe fue pincharle un neumático trasero para que no se escapara", explicó Gabriel. Hugo estaba dentro del coche, con todos los vidrios cerrados y, todavía, con el cuchillo en su poder.

"Apuñaló a mi primo", les dijo Diego a los vecinos que se acercaron ante la inesperada situación. Esos vecinos comenzaron a arrojar piedras contra el auto para hacer que su ocupante bajara. Lo hizo, e intentó atacar con el cuchillo a Diego Villalba, que le arrojó un cascote que le acertó en las costillas. Justo entonces llegó la policía. Foletti, con el cuchillo aún en la mano, pero inmovilizado por el piedrazo que había recibido, intentó confundir a la policía; decía que no entendía por qué lo atacaban.

Pero los uniformados ataron cabos rápidamente, una vez que tomaron noticia de lo que había pasado con Adriana y Damián. Cuando intentaron detener a Hugo, él intentó suicidarse, cortándose los brazos con el cuchillo. La policía lo redujo y lo esposó

"Yo estoy bien, pero quiero saber qué pasó con mi hijo", le preguntó Adriana a su hermana en el Hospital Balestrini, de La Matanza, donde le dieron 12 puntos para suturar la herida del cuello. Nadie le había contado lo que había sucedido una vez que ella salió de la casa. Lo supo al día siguiente. Ella ya fue dada de alta. En tanto, Foletti está detenido en la comisaría de Villa Luzuriaga, La Matanza.

Gabriel, que vive a unas cuarenta cuadras de la casa de su excuñada, explicó que se había enterado de lo sucedido por su hijo Jonatan, cuando le envió un mensaje de audio de WhatsApp en el que le dijo: "Apuñalaron a Damián. Se me muere, se me muere"

"Tanto para mí como para mis hijos Damián era más que un sobrino. Era como mi hijo. Ellos se criaron juntos. Con él siempre me llevé muy bien, era un pibe que no tenía maldad. Siempre estaba con una sonrisa", contó Gabriel a LA NACION. "Mis hijos están muy mal; al más grande mi sobrino se le murió en los brazos. Y el más chico me dijo que esto, que solo había visto en las películas, fue una situación muy fea y que no sabe cómo reaccionar", concluyó Gabriel.

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