
Abuso
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Dos empleados del Senado bonaerense arrancaron el nuevo año presos en celdas separadas. En la víspera de la Noche Vieja, un día después de haber sido detenidos al cabo de sendos allanamientos en sus domicilios de La Plata, acusados de haber sido los principales protagonistas de una trama que se extendió por casi una década y que tenía como víctimas a jóvenes mujeres que intentaban avanzar dentro del entramado de los puestos estatales a través de militancia rentada y abusos sexuales.
La fiscal platense Betina Lacki fue quien ordenó las detenciones de Nicolás Daniel Rodríguez y Daniela Silva Muñoz, avaladas por el Juzgado de Garantías N°4 de la capital provincial. Ambos se negaron a declarar ante la titular de la Unidad Funcional de Instrucción N°2.
Según informaron a LA NACION fuentes de la causa, la investigación comenzó en 2015 y ya suma al menos a seis denunciantes. Algunos de los abusos habrían ocurrido en una oficina de la Cámara alta bonaerense, lo que resalta la gravedad institucional de este caso.
Aunque ambos detenidos tuvieron militancia en una agrupación política kirchnerista, La Capitana, los detectives del caso sostienen que los hechos puestos bajo la lupa ocurrían, en rigor, bajo el paraguas de “La Orden de la Luz”, una estructura con características de secta. Como tal, tenía eslabones de captación, manipulación y sometimiento, y una organización vertical en la que Rodríguez habría detentado un rol de líder mesiánico y Silva Muñoz, el de facilitadora o mediadora.
Según relataron las víctimas −todas jóvenes, en situación de vulnerabilidad socioemocional y maleables− eran captadas con la promesa de ingresar, bajo el patrocinio de “La Orden”, en distintos puestos del Senado bonaerense.
Una vez dentro debían seguir las indicaciones que les daba la cúpula de la organización. Las víctimas dijeron que Rodríguez se atribuía “poderes especiales”, propios de un líder carismático; ese carácter manipulador le permitía no solo obtener que las mujeres “donaran” parte de su sueldo para el sostenimiento de la “militancia” en la organización, sino que, incluso bajo amenazas −puesto que ellas dependían orgánica y jerárquicamente de él−, el acusado llegó a concretar situaciones de acoso y abuso sexual, tanto en su oficina en el Senado como en su propio domicilio.
Una de las claves del proceso era que Rodríguez y Silva Muñoz sabían todo de las vidas personales de las mujeres, lo que las situaba en una condición de asimetría de poder de la que se valían los ahora imputados para concretar el sometimiento.
La causa cobró impulso tras las últimas tres denuncias, presentadas a mediados de este año. Así se llegó a la concreción de las detenciones, el 29 de diciembre pasado, según informaron calificadas fuentes de la investigación.
Tras el acto de declaración indagatoria de este martes, la fiscal Lacki cuenta ahora con 15 días para resolver la situación procesal de Rodríguez y Silva Muñoz.
Informe de Javier Fuego Simondet
29 de diciembre, dos detenciones en La Plata


